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Transcripciones de L/L Research

ACERCA DEL CONTENIDO DE ESTA TRANSCRIPCIÓN: Esta canalización telepática sintonizada se publicó originariamente como La ley del Uno, Libros I a V, por Don Elkins, James Allen McCarty y Carla L. Rueckert. Se facilita con la esperanza de que pueda serle útil. Al igual que las entidades de la Confederación siempre reiteran, le rogamos que aplique su juicio y su propio criterio al evaluar este material. Si algo le parece convincente, acéptelo; de lo contrario, descártelo, pues ni los miembros de la Confederación ni nosotros mismos desearíamos ser un escollo en el camino de nadie. (Traducción al español realizada por Pilar Royo).

La Ley del Uno, Libro I, Introducción

No date

Don Elkins: El presente libro es una transcripción exacta de la grabación en cinta magnetofónica de las veintiséis sesiones de un experimento diseñado para llevar a cabo la comunicación con un ser extraterrestre. Comenzamos el experimento en 1962 y hemos perfeccionado el proceso durante diecinueve años. En 1981, los resultados experimentales de nuestros esfuerzos cambiaron profundamente en calidad y precisión. Este libro es, simplemente, un registro del inicio de esta última fase de nuestro trabajo.

Desde que comenzó nuestro trabajo experimental, e incluso antes de que formásemos oficialmente un grupo de investigación, la confusión acerca de la naturaleza de nuestra investigación fue considerable. Quisiera manifestar que considero que mi punto de vista es puramente científico. Como base para su valoración, muchos lectores de este material han partido de un sesgo filosófico asumido previamente, que varía desde lo que llamaría «objetivamente científico» a lo «subjetivamente teológico». La finalidad de nuestro grupo de investigación no es otra que tratar de facilitar los datos experimentales; indudablemente, cada lector alcanzará su propia y particular conclusión sobre el significado de este corpus de datos.

En los últimos años ha habido gran controversia sobre fenómenos que resultaban aparentemente incompatibles con los métodos admitidos de investigación científica, entre los que se incluyen los ovnis, el poder de doblar metales con la fuerza mental, la cirugía psíquica y muchos otros, aparentemente milagrosos.

Ciertamente, demostrar o refutar cualquiera de estos presuntos fenómenos no es tarea propia del observador casual; sin embargo, la mayor parte de la opinión pública generada en relación con estos eventos parece ser producto de una investigación rápida y superficial. Tras cerca de treinta años de investigación y experimentación en el ámbito de los denominados fenómenos paranormales, debo recomendar precaución extrema al alcanzar una conclusión: mientras haya posibilidad de ganar dinero, popularidad, o pasar un buen rato gastando una broma, entonces normalmente habrá alguien que trate de hacerlo; en consecuencia, el ámbito paranormal o psíquico es el primer objetivo del embaucador, y el investigador meticuloso normalmente tiene que procesar grandes cantidades de datos «basura» antes de hallar un posible tesoro oculto de naturaleza real, lo que es particularmente cierto en el caso de la cirugía psíquica filipina y en el amplio ámbito de la comunicación espiritual en general.

Creo que el paradigma científico actualmente aceptado está lejos de ser el adecuado. En mi opinión, nuestra actual filosofía natural es un caso muy particular dentro de un caso mucho más general, todavía sin desvelar. Espero que nuestra investigación esté en la dirección de ese descubrimiento. Tras asimilar varios millones de palabras de supuesta comunicación extraterrestre, opino igualmente que este libro y los volúmenes subsiguientes de El material Ra contienen la información más útil que he hallado. Como resultado de toda esta labor de profundización en las cuestiones bastante confusas de la ufología y la parapsicología, ciertamente me he ido formando mi opinión actual de cómo las cosas son «en realidad», opinión susceptible de cambio en cualquier momento a medida que adquiera información futura. El presente libro no pretende ser un tratado de mi opinión, por lo que no trataré de defender su validez. Lo que sigue es la mejor estimación que puedo realizar sobre lo que creemos que estamos haciendo. Solo el tiempo juzgará la exactitud de dicha estimación.

Nuestro grupo de investigación emplea lo que prefiero denominar «telepatía de trance sintonizado» para comunicarse con una raza extraterrestre llamada Ra. Utilizamos el idioma inglés porque Ra lo conoce. De hecho, Ra sabe más de él que yo mismo.

Ra visitó la Tierra hace alrededor de 11.000 años, en una especie de misión extraterrestre con el objetivo de ayudar a la evolución mental del ser humano. Habiendo fracasado en su intento, se retiró de la superficie del planeta, pero continuó realizando un seguimiento estrecho de las actividades llevadas a cabo en él, razón por la que cuenta con amplia información sobre nuestra historia, idiomas, etc.

Probablemente, lo que más cuesta de comprender de Ra es su naturaleza. Ra es un complejo de memoria social de sexta densidad. Puesto que la Tierra se aproxima al final del ciclo evolutivo de tercera densidad, Ra nos lleva una ventaja de tres ciclos evolutivos; en otras palabras, su estado evolutivo actual es millones de años superior al del ser humano. No sorprende que Ra tuviera dificultades para comunicarse con el terrícola de hace 11.000 años, e idéntico problema persiste en nuestra actual época «inteligente».

En esta obra hemos completado más de 100 sesiones de comunicaciones experimentales con Ra. Estas cerca de 300.000 palabras de información me han sugerido un paradigma científico posiblemente más adecuado, y solo el tiempo y el futuro servirán para validarlo y extenderlo.

La ufología es un tema muy amplio. Una cantidad moderada de material preliminar engrosaría esta introducción hasta el tamaño de un libro; por lo tanto, lo que resta de ella no trata de abarcar cada porción de este diverso y creciente campo de estudio, sino dejar constancia de algunas de las partes pertinentes de nuestra investigación, desde nuestros inicios al día de hoy, y del contacto con Ra. He pedido a mi veterana compañera de investigación, Carla L. Rueckert, que relate nuestra historia.

Carla L. Rueckert: Conocí a Don Elkins in 1962. Me pareció una persona fascinante, una combinación poco usual de profesor de universidad e investigador psíquico. Había llevado a cabo más de 200 regresiones hipnóticas, explorando más allá de la experiencia del nacimiento e investigando la posibilidad de que la reencarnación no fuera únicamente posible, sino el modo en que las cosas ocurren en realidad.

En 1962 me incorporé al experimento que Don había ideado para comenzar a probar una hipótesis que había desarrollado con la ayuda de Harold Price, ingeniero de Ford Motor Company. Price había proporcionado a Don cierta información, que le pareció bastante interesante. Supuestamente, su fuente era extraterrestre, su contenido en gran parte metafísico y parecía concordar con todo lo que Don había asimilado hasta ese momento, y en él se daban instrucciones para crear los medios con los que generar nuevo material a partir de la misma fuente, sin necesidad de contacto físico con seres extraterrestres.

La hipótesis de Don era que este fenómeno podría ser reproducible; así, invitó a una docena de sus estudiantes de ingeniería a unirse al experimento, con el objetivo de alcanzar algún tipo de contacto telepático con una fuente similar a la del grupo de Detroit. Yo era el miembro número trece, y me había interesado en el proyecto a través de un amigo. En aquellos primeros días de intentos de contacto, con Don tratando por todos los medios de mantener la situación bajo control, los meses pasaron con lo que parecían ser resultados extraordinarios, pero extraños. Cuando nos sentábamos «meditando», siguiendo las instrucciones, todos los integrantes del grupo, excepto yo, comenzaban a emitir extraños sonidos vocales. Por mi parte, mi principal dificultad durante aquellos primeros seis meses consistía en mantener la seriedad y en no reírme a medida que las sesiones iban convirtiéndose en una estridente sinfonía gutural de chasquidos, balbuceos y lenguas flojas.

La naturaleza del experimento cambió drásticamente cuando el grupo recibió la visita de un contactado procedente de Detroit. Éste se sentó con el grupo, y casi inmediatamente fue contactado, supuestamente mediante telepatía, diciendo: «¿Por qué no expresáis los pensamientos de vuestras mentes? Estamos tratando de emplearos como instrumentos de comunicación, pero todos estáis bloqueados por el temor a no pronunciar las palabras adecuadas». A través de Walter Rogers, de Detroit (Michigan), el grupo recibió instrucción para abstenerse de proceder al análisis, para expresar los pensamientos y analizar la comunicación solo cuando ya se hubiera completado.

Tras aquella noche, no llegó a pasar un mes antes de que la mitad del grupo comenzara a emitir información. Un año después, todos los integrantes del grupo, excepto yo, eran capaces de recibir transmisiones. Al principio, el discurso era lento y difícil, pues cada uno de ellos esperaba recibir una impresión precisa de todas y cada una de las palabras y, en muchos casos, deseaba un control total por temor a cometer un error en la transmisión. No obstante, esta época fue apasionante para el grupo de estudiantes original que inició aquel extraño experimento.

En enero de 1970 dejé mi puesto de bibliotecaria en una escuela privada de Louisville y fui a trabajar con Don a tiempo completo; para entonces él ya estaba convencido de que el gran misterio del ser podría investigarse del mejor modo mediante la indagación en las técnicas para el contacto con inteligencias extraterrestres, y estaba decidido a redoblar sus esfuerzos en ese sentido.

Durante ese periodo, Don trabajó en muchos ámbitos relacionados con la investigación ovni, tratando siempre de «componer el rompecabezas». Para nosotros, una de las grandes piezas de ese rompecabezas era la cuestión de cómo los ovnis podían materializarse y desmaterializarse. El fenómeno parecía plantear una física que todavía no habíamos comprendido, y un ser capaz de utilizarla. Don había asistido a numerosas sesiones de espiritismo él solo, antes de que me incorporase a su investigación, y de manera sistemática había procedido a tachar cada nombre que tenía en su lista. Buscaba una manifestación de la materialización; no una que pudiera demostrar a cualquier otra persona, sino una que él mismo pudiera creer. Consideraba que las materializaciones que se manifestaban en las sesiones eran quizá de idéntica o similar naturaleza a las de los ovnis; por consiguiente, su razonamiento era que observar personalmente el mecanismo de una materialización y una desmaterialización en una sesión le permitiría formular una hipótesis más precisa en relación con los ovnis.

En 1971, después de haber presenciado diversas sesiones mediúmnicas de materialización infructuosa con Don, acudimos a una sesión del Reverendo James Tingley, de Toledo, pastor de la iglesia Espiritualista.

Acudimos cuatro veces a presenciar las manifestaciones del Reverendo Tingley. Antes de la primera sesión, Don había procedido a examinar por encima el interior y el exterior del modesto lugar de reunión del Reverendo Tingley. Estaba construido con bloques de hormigón, como un garaje, y no había artilugios dentro o fuera de la construcción. Yo no sabía lo que Don estaba haciendo; simplemente, me senté y esperé a que comenzara la sesión.

Este último punto es importante al hablar sobre la investigación psíquica de cualquier tipo. Don siempre ha dicho que uno de mis puntos fuertes como colega de investigación es mi gran credulidad. Casi todo el mundo puede gastarme una broma, porque no la capto rápidamente; tengo un modo de tomar las cosas como vienen y de aceptarlas crédulamente, y solo después analizo lo que ha ocurrido. Esa credulidad es un factor vital para obtener buenos resultados en la investigación paranormal, pues el deseo de obtener una prueba conduciría inevitablemente a resultados nulos y a experimentos carentes de frutos. Una mente abierta y una disposición para confiar conducen a su poseedor a una especie de seguridad subjetiva y personal que no equivale a la prueba, pues no puede reproducirse sistemáticamente en los demás; sin embargo, este conocimiento subjetivo es parte central de la evolución espiritual a la que Ra se refiere tan convincentemente en este volumen y que hemos investigado durante muchos años.

La sesión comenzó, como todas a las que he asistido, con la repetición de la oración del Padre nuestro y el canto de himnos como «Rock of Ages» (Roca de la Eternidad) y «I Walked in the Garden» (Paseé en el jardín). Había aproximadamente veintiséis personas en aquella sala desnuda, sentadas en sillas rectas, formando un círculo oval. El Reverendo Tingley se había retirado tras una simple cortina y también se encontraba sentado en una silla plegable. De lo acontecido en la primera sesión, quizá para mí lo más interesante fue la aparición de un fantasma bastante sólido conocido como «Hermana», que deseaba hablar conmigo y agradecerme mi ayuda a Don. Como nunca tuve una amiga íntima que fuera monja, me sentía bastante perpleja. No fue hasta mucho después, volviendo a casa, cuando Don me refrescó la memoria, y recordé que su madre, que había muerto antes de que yo la conociera, era conocida en su familia como «Hermana».

Tanto en aquella sesión como en la siguiente, cuando se nos convocaba a Don y a mí, podíamos ver las figuras fantasmales de los espíritus materializados con bastante claridad. En mi caso, con una visión nocturna deficiente, podía distinguir los rasgos, pero Don podía incluso ver los cabellos de cada entidad.

Durante la segunda sesión, apareció súbitamente un «Maestro» especialmente inspirador y la sala se tornó muy fría. Primero nos dirigió un mensaje alentador y después nos informó de que iba a tocarnos para que supiéramos que era real; así lo hizo, con fuerza suficiente como para causarme un moratón en el brazo. A continuación nos dijo que iba a caminar a través de nosotros para que supiéramos que no era de esta densidad; también lo hizo así, y produce una sensación verdaderamente interesante presenciar tal cosa. Elevando los brazos, bendijo a todos los presentes en la sala, volvió a caminar a través de nosotros y desapareció hundiéndose en un pequeño punto del suelo.

En 1974, Don decidió que era el momento de que me tomara más en serio el estudio del arte de la canalización. Argumentó que doce años de asistencia a las sesiones y de escuchar mensajes inspiradores eran suficientes, y que ya era hora de que asumiera cierta responsabilidad por aquellos «pequeños sermones cósmicos», como los denominaba Brad Steiger, que yo tanto disfrutaba. Comenzamos una serie de encuentros diarios diseñados para trabajar intensivamente en mi preparación mental. Muchos de los que acudían a nuestras meditaciones de los sábados por la noche supieron que iban a realizarse las reuniones diarias y se sumaron a ellas, y en tres meses habíamos formado a alrededor de una docena de nuevos receptores telepáticos.

En el transcurso de estas meditaciones intensivas implantamos nuestro arraigado hábito de mantener la grabadora en marcha siempre que iniciábamos una sesión. Empleando parte del gran corpus de material que nuestro grupo había registrado, compilé un manuscrito no publicado, Voices of the Gods (Voces de los dioses), que ofrecía de manera sistemática el punto de vista extraterrestre tal como había quedado grabado en las reuniones de nuestro grupo. En 1976, cuando Don y yo comenzamos a escribir Secrets of the UFO (Secretos de los ovnis, publicado por una imprenta privada y disponible por correo electrónico), este manuscrito no publicado nos resultó de gran ayuda.

Durante este periodo se produjo otro hecho de sincronía. Don y yo, que nos habíamos asociado oficialmente para formar L/L Research en 1970, habíamos escrito un libro no publicado, titulado The Crucifixion of Esmeralda Sweetwater (La crucifixión de Esmeralda Sweetwater), en 1968.

En 1974, el Dr. Andrija Puharich publicó un libro con la editorial Doubleday titulado URI, en el que narraba su investigación sobre Uri Geller y su inesperada comunicación con inteligencias extraterrestres. La forma de contacto era bastante original: primero, se producía la levitación de algún objeto, como un cenicero, lo que indicaba al Dr. Puharich que introdujera una cinta en la grabadora; después, alguna fuerza invisible pulsaba los botones de la grabadora y el aparato comenzaba a grabar. Al reproducir la grabación, había un mensaje de una fuente extraterrestre. Don estaba impresionado por la gran cantidad de correspondencias entre dichos mensajes y nuestra propia investigación.

El libro es fascinante en sí mismo, pero para nosotros lo fue especialmente, debido al increíble número de evidentes y concluyentes similitudes entre los personajes del registro de la vida real del trabajo del Dr. Puharich con Uri y los supuestos personajes ficticios de nuestro libro. Fuimos a Nueva York para reunirnos con Andrija después de hablar con él por teléfono, donde compartimos nuestra prolija investigación y comparamos nuestras notas. Cuando nuestro amable anfitrión salió a recibirnos a la entrada frontal de la casa, me detuve, sorprendida, para contemplarla. Incluso la casa en la que vivía en el campo, al norte de la ciudad de Nueva York, era idéntica a la casa de su homólogo ficticio de nuestro libro. La coincidencia era tan asombrosa que no pude evitar preguntar: «Andrija, ¿qué ha pasado con tus peonías? Cuando escribí sobre tu casa imaginé el camino de entrada rodeado de arbustos de peonías». Puharich rió: «Ah, esas flores. Las corté hace tres años».

En 1976 decidimos elaborar una introducción al conjunto total de fenómenos paranormales en relación con el de los contactados ovni. Este fenómeno no es sencillo; al contrario, requiere una comprensión y un conocimiento bastante exhaustivo de diversos campos de investigación. Puesto que El material Ra es fruto directo de nuestra investigación continua con «supuestas» entidades extraterrestres, parece apropiado en este punto repasar algunos de los conceptos presentados en aquel libro para que el lector pueda tener una introducción adecuada de la «perspectiva», verdaderamente útil para comprender esta obra.

Lo primero que cabe mencionar sobre el fenómeno ovni es que es excepcionalmente extraño. El investigador serio, a medida que examina más material y realiza mayor investigación de campo, se siente cada vez menos capaz de hablar sobre este fenómeno de un modo prudente y «sensato». En sondeos de opinión de alcance nacional, más de la mitad de la población de los Estados Unidos ha manifestado que cree en la realidad de los ovnis, y las series de televisión y películas reflejan el amplio interés por el tema. Sin embargo, pocos son los investigadores que puedan considerarse capaces de comprender el fenómeno en su totalidad. El Dr. J. Allen Hynek ha denominado a esta cualidad de la investigación el factor de «gran extrañeza», y ha relacionado la medida del factor con la probable validez del caso.

Algunas de las personas que avistan ovnis no son capaces de recordar un determinado lapso de tiempo tras el encuentro. Después del avistamiento, la persona continúa con su rutina diaria, hasta que en un momento dado se da cuenta de que ha perdido cierto periodo de tiempo, para lo que no encuentra explicación. Con mucha frecuencia, estas mismas personas informan de una especie de irritación visual, o conjuntivitis, y en ocasiones de problemas cutáneos. En casos extremos, la persona que ha avistado un ovni y perdido un lapso de tiempo desarrollará un cambio de personalidad, por lo que necesitará ponerse en contacto con un psicólogo o psiquiatra que la ayude. El Dr. R. Leo Sprinkle, profesor de psicología de la Universidad de Wyoming, ha llevado a cabo reuniones anuales con personas que han experimentado este y otros tipos de «encuentros cercanos».

Ha sido en la terapia psiquiátrica donde se ha investigado uno de los casos más conocidos de contactos ovni, el de Betty y Barney Hill. El matrimonio Hill había visto un ovni y había perdido cierto lapso de tiempo, pero ambos consiguieron reducir la repercusión de estos hechos en sus mentes lo suficiente como para continuar con su vida cotidiana. Sin embargo, durante un periodo de varios meses, comenzaron a sufrir pesadillas y ataques de ansiedad.

El psiquiatra al que acudieron para solicitar ayuda solía utilizar la hipnosis regresiva para el trabajo terapéutico. Trabajó con cada miembro de la pareja por separado y, para su sorpresa, descubrió que cuando les hacía regresar al motivo de su ansiedad, tanto el señor como la señora Hill relataban la historia de haber sido subidos a bordo de un ovni mientras estaban conduciendo, examinados médicamente, y devueltos a su coche.

A lo largo de los años, Don y yo hemos investigado bastantes casos interesantes, pero quizá la descripción de uno bastará para mostrar algunas de las características más sobresalientes del carácter insólito propio de lo que el Dr. Hynek denomina «encuentros cercanos de Tercer Tipo». En enero de 1977, apenas unas dieciocho horas después de la experiencia ovni de nuestro testigo, nos llamó un amigo, el hipnotizador Lawrence Allison, con quien había contactado la madre del mismo, pues estaba sumamente preocupada por su hijo. Concertamos una cita con él, un joven de diecinueve años que había terminado el instituto y trabajaba como conductor de camión.

Había visto una nave de unos doce metros de largo y tres de alto, del color del sol poniente, a muy baja altitud y a una distancia aproximada de treinta o cuarenta y cinco metros. La nave era tan brillante que contemplarla le dañaba los ojos, aunque no podía apartar la vista de ella. Experimentó un inmenso temor y perdió toda sensación de estar conduciendo. Cuando se encontraba justo por debajo del ovni, este se alejó súbitamente a toda velocidad y desapareció. Al llegar a casa, su madre se alarmó, pues tenía los ojos completamente inyectados en sangre. Pudo determinar con exactitud el tiempo perdido, puesto que había salido de casa precisamente al terminar un programa de televisión, y así pudo establecer el momento de su regreso. Había perdido treinta y ocho minutos de su vida.

El joven deseaba someterse a la hipnosis regresiva para «encontrar» su tiempo perdido. Acordamos realizarla, y tras una prolongada inducción al estado hipnótico, el testigo alcanzó la concentración adecuada y regresó al punto en que se encontraba justo por debajo del ovni. Súbitamente, se encontró en su interior, en una sala circular que parecía al menos el doble de alta de lo que aparentaba la nave desde el exterior. Observó tres objetos, ninguno de los cuales parecía humano. Uno era negro, el otro rojo, y el tercero blanco; los tres parecían alguna especie de máquina. Cada entidad parecía tener una personalidad, aunque ninguna hablaba con el joven, que fue sometido a una especie de examen físico. Cuando el examen finalizó, las máquinas se fusionaron en una sola y seguidamente desaparecieron. La nave rebotó y se produjo una breve sacudida, tras la cual el testigo estaba de nuevo en su coche.

Si tiene interés en leer un informe completo de este caso, ha sido publicado en Apro Bulletin, Flying Saucer Review, International UFO Reporter, y Mufon UFO News.

Uno de los aspectos más habituales de los encuentros cercanos es la impresión, como la tuvo nuestro testigo, de comprender lo que los extraterrestres están pensando y sintiendo sin que tenga lugar ningún diálogo. La comunicación telepática ha sido durante mucho tiempo objeto de gran experimentación y, aunque existe una extensa e interesante investigación, nunca ha habido un estudio que pudiera demostrarla concluyentemente. En consecuencia, el campo de investigación de la telepatía continúa siendo un ámbito marginal de la investigación psíquica. Sin embargo, cualquiera que alguna vez haya sabido de antemano que el teléfono iba a sonar, o haya adivinado lo que otra persona iba a decir, ha experimentado, al menos, un discreto ejemplo de telepatía. Don sostiene que los experimentos telepáticos entre él y Uri Geller han sido totalmente fructíferos; sin embargo, puesto que no fueron llevados a cabo de manera deliberada con riguroso control científico, no podrían incluirse en ningún informe ortodoxo; de hecho, nuestra opinión es que los controles estrictos malogran los resultados de cualquier experimento de este tipo.

L/L Research, que desde 1980 ha sido filial de Rock Creek Research and Development Labs, ha mantenido hasta hoy reuniones semanales, abiertas a todos aquellos que hayan leído nuestros libros. Todavía tendemos a insertar el calificativo de «supuestas» antes de las palabras «comunicaciones telepáticas con extraterrestres», porque sabemos con certeza que no hay forma de probar este concepto básico. Sin embargo, no hay duda de que el fenómeno existe: los millones de palabras de nuestros propios archivos y los muchos millones de palabras de los archivos de otros grupos dan fe de ello.

Con independencia de la frustración más que ocasional que la investigación paranormal origina, el investigador serio del fenómeno ovni tiene que persistir en la investigación de fenómenos relacionados, como la capacidad de doblar objetos metálicos con la fuerza mental. La física que Ra expresa en relación con la verdadera naturaleza de la realidad postula la posibilidad de que la mente pueda actuar a distancia, concretamente por la voluntad. Uri Geller ha sido evaluado en diversos lugares de todo el mundo, incluyendo los Stanford Research Laboratories, y existe una impresionante lista de publicaciones relativas a los resultados de dichas evaluaciones, en particular The Geller Papers y, como resultado de este fenómeno del doblado de metales, The Iceland Papers.

Un ejemplo que muestra la estrecha conexión entre los ovnis y la capacidad de doblar objetos metálicos mediante el poder mental nos ocurrió en julio de 1977, tras la publicación de nuestro libro, Secrets of the UFO. Se nos había entrevistado en un programa local, y una mujer de una población cercana había escuchado la emisión y estaba muy interesada en lo que teníamos que decir puesto que su hijo, un adolescente de catorce años, había tenido un encuentro con un ovni. El chico se había despertado al oír un silbido, fue a la puerta y vio una luz tan brillante que le cegó momentáneamente. Como suele ocurrir, esa misma noche otras personas de las cercanías también habían visto luces en el cielo. La mujer nos escribió una carta, y Don la llamó inmediatamente y le pidió permiso para hablar con su hijo. Tras interrogar al joven, Don le pidió que tomara un cubierto y que lo doblara sin sujetarlo firmemente o sin hacer fuerza. El chico tomó un tenedor, hizo lo que Don sugirió, y el tenedor se dobló inmediatamente casi en dos.

El adolescente se asustó tanto que no volvió a ponerse al teléfono, y su madre no pudo convencerle de que fuera de algún interés proseguir con los experimentos; sin duda, ella tenía la suficiente intuición como para darse cuenta de que en la pequeña localidad donde vivían, cualquier notoriedad que el chico pudiera obtener en relación con el doblado de metales le perjudicaría, ya que la gente de esta pequeña localidad reaccionaría del modo más previsible.

No obstante, la relación es bastante clara. John Taylor, profesor de matemáticas en Kings College, Londres, reveló al mundo en su libro, Superminds (Supermentes), los resultados de sus metódicos experimentos sobre el doblado de metales. Taylor empleó únicamente niños, alrededor de cincuenta de ellos, y durante gran parte de su experimento utilizó objetos de metal y plástico sellados en cilindros de vidrio, cerrados mediante soplado, para que los niños no pudieran tocar los objetos sin romperlo. Bajo estas circunstancias controladas, los niños eran capaces de doblar y romper numerosos objetos. A medida que avance en la lectura de El material Ra, comenzará a descubrir por qué son principalmente los niños los capaces de realizar estas cosas, y qué tiene que ver esta habilidad con el resto del mensaje ovni.

Puesto que no soy científica, llegados a este punto vuelvo a ceder la narración a Don, cuya formación es más apropiada para esta argumentación.

Don: Una pregunta recurrente al considerar las manifestaciones psíquicas es: ¿cómo ocurre el hecho paranormal? La respuesta podría radicar perfectamente en el ámbito de la teoría oculta, que se ocupa de la existencia de varios «planos».

Tras la muerte, la persona se encuentra en uno de esos niveles de existencia de los que se habla en relación con la filosofía oculta, nivel que depende de la naturaleza o el desarrollo espiritual de la persona en el momento de su muerte. El cliché que abarca esta teoría es un celestial «Dios los cría y ellos se juntan». Cuando un fantasma se materializa en nuestra realidad, su visita terrenal suele proceder de uno de estos niveles. En general, se plantea la teoría de que un planeta es algo así como una destilería espiritual, donde tiene lugar la reencarnación en el mundo físico hasta que la persona se ha desarrollado lo suficiente en sentido espiritual para alcanzar planos más elevados de existencia y ya no precisa de las lecciones de desarrollo propias de ese planeta.

La mayor parte de esta teoría fue desarrollada como resultado del contacto informado y de la comunicación con los habitantes de estas realidades, supuestamente aparte. He llegado al convencimiento de que estos niveles cohabitan con nuestro espacio físico y coexisten mutuamente, aunque con una percepción muy limitada entre sí. Una sencilla analogía, a la que he hecho referencia anteriormente, es considerar a los actores de dos programas diferentes de televisión: ambos pueden recibirse en el mismo aparato, pero cada uno de ellos excluye al otro. Esto parece ser lo que experimentamos en nuestras vidas cotidianas: un canal o densidad de existencia, mientras ignoramos totalmente la multitud de entidades que ocupan otras frecuencias de nuestro espacio físico. Todo esto conduce al hecho de que nuestra realidad no es la última, o singular; es, de hecho, únicamente nuestra realidad en el momento presente.

Muchos de los registros ovni muestran amplia evidencia de que el objeto avistado tiene origen en una de estas otras realidades o densidades, al igual que los fantasmas materializados. Quisiera recalcar que esto, de ningún modo, implica que no sean reales; al contrario, desplaza la realidad del ovni de la nuestra. Lo que digo es: el Canal 4 del televisor equivale, pero suplanta, al Canal 3 en el mismo aparato.

Si tuviera que construirse un modelo a escala del átomo, empleando algo del tamaño de un guisante para representar el núcleo, sería necesario contar con un área del tamaño de un estadio de fútbol para incluir los electrones de órbita más cercana al mismo. Si se colocara al guisante en el centro de la línea de medio campo, una pequeña bola de algodón en la parte más exterior de la tribuna podría representar un electrón del átomo. Existe muy poca materia real en la materia física. Cuando se observan las estrellas en el cielo nocturno, es probable ver algo bastante parecido a lo que se vería si se pudiera estar en el núcleo de cualquier átomo de material «sólido» desde el que contemplar nuestro entorno. Para mostrar un electrón, un físico expondrá, probablemente, un rastro curvo sobre una placa fotográfica. Lo que seguramente no dirá es que esa es una prueba secundaria, pues el electrón en sí nunca ha sido visto; únicamente puede registrarse su efecto en un medio denso. Ciertamente, es posible realizar cálculos matemáticos precisos sobre lo que denominamos un «electrón». Para tal tarea tenemos que conocer ciertos datos sobre la fuerza del campo magnético, la carga del electrón y su velocidad. Pero puesto que un campo magnético es generado por cargas en movimiento, que a su vez son fenómenos observados empíricamente, descubrimos que la totalidad del camuflaje matemático oculta el hecho de que todo lo que realmente sabemos es que las partículas cargadas tienen efecto unas en otras. Seguimos sin saber lo que son las partículas cargadas, o por qué crean un efecto de acción a distancia.

Los científicos más experimentados serían los primeros en admitir que no existe tal cosa como una explicación científica absoluta de algo. La ciencia es, más bien, un método o herramienta de predicción, que relaciona una o más observaciones con otras. En la física, esto se consigue, normalmente, mediante el lenguaje de las matemáticas. Nuestro aprendizaje científico consiste en el aprendizaje por la observación y el análisis de dicha observación, pero en cuanto a desentrañar la esencia fundamental de las cosas, en realidad no comprendemos nada en absoluto.

Un campo magnético no es más que un método matemático de expresar el movimiento relativo entre campos eléctricos. Los campos eléctricos son interpretaciones matemáticas completas de una observación totalmente empírica expresada como la Ley de Coulomb. En otras palabras, nuestro bosque de explicaciones y conocimiento científico se compone de árboles sobre los que no comprendemos nada, excepto su efecto, su existencia.

Para una persona no familiarizada con los mecanismos internos de la ciencia actual, podría parecer que el hombre moderno tiene su entorno totalmente resuelto y cómodamente bajo control. Nada podría estar más lejos de la realidad. Los pioneros de la ciencia que investigan las fronteras de la teoría moderna discuten constantemente entre ellos. Tan pronto como una teoría comienza a recibir amplia aceptación como para ser una representación válida de las leyes físicas, alguien encuentra una discrepancia, y la teoría tiene que ser o bien modificada, o abandonada completamente. Quizá, el ejemplo más conocido sea la fórmula de Newton, «F=MA», que alcanzó el estatus de ley física antes de saberse errónea. No es que esta ecuación no haya demostrado ser sumamente útil: la hemos utilizado para diseñar cualquier cosa, desde un cohete para llegar a la Luna, al tubo catódico de la televisión, pero su precisión falla al aplicarse a los aceleradores de partículas atómicas, como el ciclotrón. Para predecir con precisión las trayectorias de las partículas, es necesario realizar la corrección relativista formulada por Einstein. Es interesante observar que esta corrección se basa en el hecho de que la velocidad de la luz es totalmente independiente de la velocidad de su fuente.

Si Newton hubiera penetrado con mayor profundidad en las leyes del movimiento, podría haber realizado él mismo esta corrección relativista, y afirmar que la corrección de la velocidad de la luz en ningún caso hubiera sido trascendental, puesto que era mucho mayor que cualquier velocidad que el hombre pudiera alcanzar. Ello era muy cierto en los tiempos de Newton pero, ciertamente, no es así en la actualidad. Todavía tendemos a imaginar la velocidad de la luz como una velocidad fantástica e inalcanzable, pero con el advenimiento de la era espacial ha llegado un nuevo orden de velocidades. Tenemos que cambiar la forma de pensar en nuestros conceptos terrestres habituales de velocidad. En lugar de pensar en la velocidad de la luz en términos de kilómetros por segundo, pensar en términos de diámetros terrestres por segundo. La casi inimaginable velocidad de 300.000 kilómetros por segundo se transforma en una distancia totalmente creíble, de veintitrés diámetros terrestres por segundo; o bien podríamos pensar en la velocidad de la luz en términos del diámetro de nuestro sistema solar, y decir que la luz avanza a una velocidad cercana a los dos diámetros por día.

La afirmación de Einstein de que todo es relativo es tan acertada que se ha convertido en un cliché de nuestra cultura. Sigamos siendo relativistas al considerar la magnitud de los fenómenos naturales, teniendo en cuenta el tamaño de nuestra galaxia: si observamos el cielo en una noche clara, casi todas las estrellas visibles están dentro de nuestra propia galaxia. Cada una de esas estrellas es un sol como el nuestro. El cálculo del ratio del número de soles de nuestra galaxia en relación con el número de personas del planeta Tierra revela que actualmente existen sesenta soles por cada uno de nosotros. Cuesta más de cuatro años luz llegar desde la Tierra a la más cercana de esas estrellas, mientras que alcanzar la estrella más distante de nuestra propia galaxia costaría 100.000 años luz.

Estos cálculos se realizan partiendo del supuesto que la luz tiene velocidad. De acuerdo con la nueva teoría, puede ser un supuesto erróneo, pero su velocidad aparente es una herramienta útil de medida, por lo que la seguimos utilizando igualmente.

Así pues, tenemos la creación en la que nos encontramos, que es tan inmensa que a la velocidad de veintitrés diámetros terrestres por segundo debemos viajar 100.000 años para atravesar nuestro patio trasero contiguo. Es un patio trasero enorme, y parecería amplio incluso para el más ambicioso de los arquitectos celestiales, pero en realidad toda esta galaxia de más de 200.000 millones de estrellas es solo un grano de arena en una gran playa. Existen innumerables billones de galaxias como la nuestra, cada una con sus propios miles de millones de estrellas, diseminadas a lo largo de lo que parece ser un espacio infinito.

Cuando se piensa en la alucinante extensión de nuestra creación, y en el estado pueril de nuestro conocimiento al respecto, se vislumbra la necesidad de considerar la gran probabilidad de que nuestro enfoque científico actual para la investigación de estas extensiones sea tan primitivo como la piragua.

Desde siempre, el problema más desconcertante de la ciencia ha sido hallar una explicación satisfactoria de lo que se denomina acción a distancia. En otras palabras, todo el mundo sabe que si se deja caer algo, caerá, pero nadie sabe exactamente por qué. Mucha gente sabe que las cargas eléctricas se empujan o se atraen unas a otras aun cuando estén separadas por un vacío pero, de nuevo, nadie sabe la causa. Aunque los fenómenos son bastante diferentes, las ecuaciones que describen la fuerza de interacción son bastante similares:

Para la gravedad: F=Gmm'r2

Para la interacción electrostática: F=Kqq'r2

La fuerza de atracción entre nuestro planeta y nuestro sol se describe por la ecuación gravitacional. La fuerza de atracción entre los electrones de la órbita y el núcleo atómico se describe por la ecuación de la interacción electrostática. Cada una de estas ecuaciones se determinó de manera experimental. Aparentemente, no guardan relación entre sí, y sin embargo ambas describen una situación en la que la fuerza de atracción disminuye con el cuadrado de la distancia de separación.

Una representación matemática del efecto de una acción a distancia se denomina campo, como un campo gravitacional o eléctrico. La principal esperanza de Albert Einstein fue hallar una relación única que expresara el efecto tanto de los fenómenos eléctricos como gravitacionales; de hecho, hallar una teoría que unificara la totalidad de la física, la teoría de campo unificado. Einstein creía que en esta creación existía un orden total, y que todos los fenómenos físicos partían de una misma fuente.

Esta teoría de campo unificado, que describe la materia como un campo puro, se ha obtenido ahora. Parece que la totalidad de la situación era análoga a la solución de un laborioso y complejo rompecabezas chino. Si puede hallarse la clave correcta entre tantas otras que no funcionan, el rompecabezas se viene abajo fácilmente. Dewey B. Larson halló la solución a este problema, y el rompecabezas no solo se vino abajo, sino que reveló una original y adecuada teoría de campo unificado rica en resultados prácticos; y, como todo buen rompecabezas chino, la solución no era compleja, sino tan solo inesperada. En lugar de dar por hecho cinco dimensiones, Larson adoptó seis, y las identificó adecuadamente como las tres dimensiones del espacio y las tres dimensiones del tiempo. Estimó que existe una coordenada de tiempo tridimensional, análoga a nuestro observado espacio tridimensional.

El resultado de este enfoque es que ahora se puede calcular a partir del postulado básico de la teoría de Larson cualquier valor de nuestro universo físico, desde el subatómico al estelar. Esta teoría de campo unificado, codiciada durante tanto tiempo, es diferente, porque estamos acostumbrados a pensar en el tiempo como algo unidimensional, como una corriente que fluye en una sola dirección; sin embargo, una vez que se le coge el tranquillo, la coordenada de tiempo es un concepto matemáticamente más cómodo con el que trabajar. El Profesor Frank Meyer, del Departamento de Física de la Universidad de Wisconsin, distribuye un boletín trimestral a los científicos interesados en la nueva teoría de Larson que explora cuestiones desconcertantes de la teoría física partiendo de este enfoque. En mi caso, tenía interés por poner a prueba la teoría de Larson y realicé amplios cálculos partiendo de su postulado, y he llegado al convencimiento de que su teoría es, de hecho, una teoría factible de campo unificado.

Antes de descubrir el trabajo de Larson, había estado considerando ciertas informaciones interesantes comunicadas a través de contactados por supuestas fuentes ovni, a principios de los años sesenta. Aunque las personas que habían recibido estas comunicaciones no sabían nada acerca de los problemas de la física moderna, estaban obteniendo información que parecía de importancia central para la teoría física: en primer lugar, sugerían que el problema de nuestra ciencia era que no reconocía suficientes dimensiones. En segundo lugar, manifestaban que la luz no se mueve; la luz, es. La teoría de Larson postula seis dimensiones en lugar de las acostumbradas cuatro, y revela que el campo puro, que Einstein creía que representaría a la materia, avanza hacia el exterior desde todos los puntos del espacio a la unidad de velocidad, o velocidad de la luz. Los fotones se crean debido a un desplazamiento vibratorio en el espacio-tiempo, la estructura del campo. Además, los contactados afirmaban que la conciencia crea la vibración, y que esta vibración es luz. Los desplazamientos vibratorios del espacio-tiempo de la teoría de Larson son la primera manifestación física, que es el fotón, o luz. Según los contactados ovni, los ovnis disminuyen sus vibraciones para entrar en nuestros cielos. La totalidad del universo físico que postula Larson depende del índice de vibración y rotaciones cuantificadas del campo puro de espacio-tiempo.

Los contactados han sugerido que el tiempo no es lo que creemos. Larson sugiere lo mismo. Han manifestado que los ovnis avanzan en el tiempo al igual que nosotros avanzamos en el espacio, lo que sería totalmente normal en el tiempo-espacio del universo de Larson.

Finalmente, y quizá lo más importante, los contactados han estado recibiendo el mensaje de que la creación es simple, que todo es la misma cosa. La teoría de Larson es una manifestación matemática de esa unidad.

Para mayor información sobre la física basada en la teoría de Larson, contacte con la Sociedad Internacional de Ciencia Unificada, un grupo de científicos y filósofos que está dando a conocer la teoría de Larson. Su dirección es la siguiente: International Society of Unified Science, Frank H. Meyer, President, 1103 15th Ave., S.E., Minneapolis, MN 55414.

Lo que los físicos nunca habían considerado digno de investigación está ganando interés a ritmo acelerado. La acción a distancia, aparentemente como resultado de algún tipo de actividad mental, parece ser repetidamente el efecto observado. Cuando Uri Geller actúa en televisión, doblando objetos metálicos y arreglando relojes con el poder de la mente, suele haber muchos niños que intentan reproducir sus «trucos», y a veces lo logran. El número de niños que pueden doblar y romper objetos metálicos y otros materiales simplemente deseando que ello ocurra se incrementa cada día. Como se ha mencionado anteriormente, John Taylor, profesor de matemáticas de Kings College, informa en su excelente libro, Superminds, sobre las exhaustivas pruebas llevadas a cabo en Inglaterra con algunos de estos talentosos niños. Si los niños al estilo Uri Geller continúan incrementándose en número y capacidad, los años ochenta serán testigo de que fantasías tales como las series de televisión «Mi marciano favorito», «Mi bella genio» y «Embrujada» pasen a formar parte de la realidad.

Con experimentos controlados y repetibles como los llevados a cabo por Taylor y por el Stanford Research Institute en los Estados Unidos, hemos comenzado a disponer de una buena y sólida base de datos para su estudio. Estamos avanzando gradualmente a una posición desde la que podemos empezar a crear una ciencia de «magia», pues lo que ha sido llamado mágico a través de los tiempos se está llevando a cabo ahora a un ritmo incesante, principalmente por los niños. En el futuro, podríamos incluso ver esta «magia» en el currículum de ciencias de las universidades. De hecho, las actuales disciplinas de química, física, etc., continúan siendo principalmente «magia» para nosotros, pues seguimos en posición de no tener una explicación última de su causalidad.

Carla: Uno de los conceptos centrales para el sistema de estudio que resulta de la investigación de los mensajes que facilitan los supuestos contactados ovni es el de la inmortalidad de nuestra conciencia individual. Existe una extensa tradición mística que se remonta mucho más allá de los tiempos bíblicos, que postula un alma inmortal. San Pablo, en sus Epístolas, diferenció el cuerpo humano del cuerpo espiritual, y muchos siglos antes de San Pablo, los sacerdotes egipcios tenían el concepto del ka, y postulaban que este ka, o personalidad espiritual, sobrevivía a la muerte y era el verdadero depositario de la esencia de la conciencia de la persona que había vivido esa vida. Ciertamente, los egipcios realizaban preparativos muy elaborados para la vida tras la muerte.

Si la vida después de la muerte se plantea como una posibilidad, entonces también puede plantearse la vida antes del nacimiento. Cualquier madre que tenga más de un hijo podrá atestiguar el hecho indudable de que cada niño viene a la vida, o encarnación, equipado con una personalidad que no puede explicarse por el entorno o la herencia: una vez que se tienen en cuenta ambos factores, persiste una personalidad única con la que el niño parece haber nacido. Cada niño tiene ciertos temores que no son explicables en relación con los temores de los padres; por ejemplo, a un niño pueden aterrorizarle las tormentas, mientras que el resto de la familia puede sentirse perfectamente confortable durante las mismas. Otro niño puede tener dotes extraordinarias para tocar un instrumento, cuando ni los padres ni ningún pariente lejano que estos puedan recordar tenía una habilidad musical.

Esto nos lleva de nuevo a considerar seriamente la reencarnación. Según los mensajes de los supuestos contactados ovni, la reencarnación es uno de los conceptos más importantes de comprender, pues a través de ella el universo hace avanzar la evolución de la humanidad. Esta evolución se considera no solo física sino también metafísica, no solo del cuerpo sino también del espíritu, y las encarnaciones se consideran en este sistema filosófico como oportunidades para que la persona continúe su evolución a través de diversas y variadas experiencias.

Aunque quizá dos tercios de la población mundial adopta o está familiarizada con un sistema religioso que postula la reencarnación, los que hemos nacido en una cultura judeocristiana no estamos tan familiarizados con este concepto. No obstante, las primeras investigaciones de Don parecieron indicar que la reencarnación era una probabilidad, y que las encarnaciones contienen situaciones, relaciones y lecciones mucho más fácilmente comprensibles a la luz del conocimiento de encarnaciones previas.

Un ejemplo conciso de esta relación, que algunos prefieren llamar karma, es el de un joven (que ha pedido que no se desvele su nombre) que en esta vida había experimentado alergias tan intensas hacia todo ser vivo que no podía cortar la hierba, oler las flores o pasar mucho tiempo fuera de casa durante el periodo de floración. Bajo regresión hipnótica experimentó con gran detalle una larga vida en Inglaterra. Había sido un hombre de naturaleza tan solitaria que evitaba el contacto con cualquier ser humano, y había heredado una propiedad de bastante amplitud, donde pasó su vida. Su único placer era la gran extensión de jardín que tenía a su cuidado, donde sus jardineros plantaban toda clase de flores, frutas y hortalizas.

Tras comentar esa vida, y mientras todavía estaba en trance, el hipnotizador Lawrence Allison le solicitó, como siempre solía hacer, que contactara con lo que se denomina generalmente el Ser Superior, e hizo que el chico preguntara a su Ser Superior si había aprendido la lección de poner a la gente en primer lugar sobre las cosas. El Ser Superior dijo que, efectivamente, la lección había sido aprendida. A continuación, el hipnotizador hizo que el chico preguntara al Ser Superior si podía curarse de su alergia, puesto que la lección había sido aprendida y ya no era necesaria. El Ser Superior se mostró de acuerdo. El hipnotizador sacó al chico cuidadosamente del estado hipnótico y caminó hasta su piano, sobre cuya pulida superficie una magnolia había soltado el polen. El hipnotizador recogió el polen con la mano, la puso sobre el chico, y a sabiendas se lo sopló directamente a la nariz. «¡Cómo puede hacerme eso!», exclamó. «Sabe lo alérgico que soy». «Ah, ¿sí?» preguntó el hipnotizador. «Pues no te oigo estornudar». El chico sigue curado de su alergia.

Cuando tratamos de considerar nuestra relación con el universo, comenzamos a ver que existe mucho más en el cielo y en la Tierra que lo que la mayoría de las filosofías hayan soñado. Es un universo increíblemente gigantesco, y si estamos realmente en relación con él, también nosotros debemos ser algo más que lo que nuestras vidas diarias parecen abarcar. En El material Ra se comenta una buena cantidad de información relativa a nuestra verdadera relación con el universo, pero cabe reparar en que realmente contamos con una larga tradición de trabajo sobre lo que quizá podría llamarse, sencillamente, personalidad mágica.

La magia es, ciertamente, un término con frecuencia mal empleado, y suele entenderse como el arte de la prestidigitación, o ilusionismo. Cuando vemos actuar a un mago, se acepta el hecho de estar viendo ilusiones realizadas con suma habilidad.

Sin embargo, existe el estudio de la denominada personalidad mágica, que sugiere un hilo de continuidad que recorre nuestras vidas cotidianas y que está a nuestro alcance; empleando ese hilo, podemos retirarnos cada cierto tiempo a un marco de puntos de referencia en el que vemos que la realidad es la del cuerpo espiritual, que la personalidad existe de una encarnación a otra y, de hecho, «desde que el mundo es mundo». Mediante el trabajo sobre esta personalidad mágica, mediante la experiencia de interiorización, aceptando la responsabilidad por todo lo que ocurre, analizando detenidamente nuestras reacciones y equilibrándolas con todo lo que ocurre, de forma que nuestras acciones en nuestro entorno se generen dentro del propio ser y no sean simples reacciones a estímulos externos, fortalecemos la denominada personalidad mágica hasta que somos capaces de manifestar cierto «arte de causar cambios en la conciencia a voluntad». Esta es la definición clásica de magia. Cada vez que una persona mantiene una situación desafortunada y reacciona ante ella de modo que no devuelve ira por la ira, o tristeza por tristeza, sino que ofrece compasión y comfort donde nadie los esperaba, reforzamos ese hilo de fortaleza en nuestro interior y nos vinculamos cada vez más a una vida en estrecha relación con la evolución orgánica del universo.

Es cierto sentido de totalidad, o de la naturaleza orgánica del universo, el que mejor informa al estudioso sobre la finalidad de la presencia de los ovnis. Pues han estado aquí, según parece, durante miles de años; al menos se han mencionado, junto con otros avistamientos extraños, en las narraciones de todas las historias antiguas, incluyendo la Biblia.

Probablemente, el interés actual por los ovnis puede datarse con bastante precisión a partir del histórico avistamiento de Kenneth Arnold sobre el Monte Rainier, en Washington. Otro avistamiento temprano e histórico, también por parte de un testigo sumamente fiable, y que por guardar casualmente relación con Don Elkins voy a escoger para su exposición aquí en lugar del caso de Kenneth Arnold, es el caso Mantell, ocurrido el 7 de enero de 1948.

Thomas Mantell se había formado como piloto y había participado en misiones en África, Europa y, en particular, en el Día «D». En 1947 había dejado el Ejército del Aire de los Estados Unidos y fundado la escuela de aviación Elkins-Mantell Flying School, en Bowman Field, Louisville (Kentucky). En 1947, Don Elkins era un joven estudiante de esa escuela.

Alrededor de las dos de la tarde del 7 de enero de 1948, la policía del Estado de Kentucky llamó a Fort Knox e informó de que habían avistado un objeto volante de forma circular que se desplazaba con bastante rapidez sobre la zona. La policía militar llamó al oficial al mando de Godman Field, en Fort Knox, y el servicio de vuelo procedió a comprobar con Wright Field, en Ohio, si había alguna nave experimental que pudiera ser la explicación del avistamiento. Wright Field respondió negativamente.

Mientras tanto, la torre de Godman Field, en Fort Knox, había avistado ya a ese objeto en forma de disco, tanto visualmente como en rádar, y había realizado un informe que se transmitió rápidamente al oficial al mando.

A la vez que ocurría esto, cuatro F-51 se encontraban en la zona, en ruta desde Marietta, Georgia, cerca de Atlanta, a Louisville, Kentucky. Puesto que se encontraban ya en el aire, el oficial al mando en Godman Field decidió contactar con el piloto principal y solicitarle que investigara el ovni. El piloto principal era el Capitán Thomas Mantell.

La torre Godman proporcionó a Mantell un vector de rádar, y se aproximó al ovni. Avistó el objeto y manifestó que viajaba a menor velocidad que su avión, y que se aproximaría para echar un vistazo. A continuación, Mantell informó a la torre de que el objeto estaba ahora por encima de él, que tenía apariencia metálica, y que era de gran tamaño.

Ninguno de los F-51, incluyendo el de Mantell, iba equipado con oxígeno. Los otros pilotos se elevaron hasta una altura de 15.000 pies. Mantell continuó ascendiendo. Esa fue la última transmisión del Capitán Mantell. Minutos después, una llamada telefónica informó de que un avión se había estrellado. Era el del Capitán Mantell. Su cuerpo yacía cerca de los restos del avión.

Podría extenderme durante todo el libro tratando de proporcionar una somera introducción a los miles y miles de avistamientos similares al del Capitán Mantell, que comportan pruebas irrefutables y concretas de que está ocurriendo algo sumamente extraño. Hay muchas observaciones de ovnis en los rádares. Existe un volumen, publicado por el Centro para Estudios OVNI de Evanston, Illinois, que trata únicamente de los numerosos rastros físicos que los ovnis han dejado tras de sí, ya sea irradiando el suelo, causando otros cambios en su composición, o dejando impresiones sobre el mismo. Un ordenador dispuesto por esta misma organización para incluir un programa informático relativo a los ovnis incluye más de 80.000 informes; y algunos datos se tornan asombrosamente claros mediante el uso de «UFOCAT», el ordenador. Por ejemplo, ahora es posible, si se mide el rastro de un aterrizaje de un avistamiento ovni, que el ordenador determine la probable descripción del aparato. Así, en cierta forma, el testigo simplemente confirma lo que el ordenador ya sabe.

Sin embargo, esta es la introducción a un libro que consiste en las transcripciones de mensajes de naturaleza muy precisa y que tienen que ver con la metafísica, la filosofía y el plan evolutivo, tanto físico como espiritual, del hombre sobre la Tierra. En consecuencia, lo que propongo es compartir con el lector parte de este material de investigación que hemos recopilado a lo largo de los años. Puesto que todos estos ejemplos proceden del mismo grupo, nunca describimos quién es el receptor, pues creemos que lo importante es la información, no quién la transmite.

De acuerdo con la entidad denominada Hatonn, que ha establecido comunicación con nuestro grupo y con otros durante muchos años, la razón de la presencia de, al menos, algunos de los ovnis observados en nuestros cielos es similar a la que podríamos tener para mandar ayuda a un país castigado por un desastre o la pobreza extrema: el deseo de servir.

Hemos estado contactando con personas del planeta Tierra durante muchos, muchos de vuestros años. Hemos contactado a intervalos de miles de años con aquellos que solicitaron nuestra ayuda. Es el momento de contactar con muchas de las personas de este planeta, pues son muchos los que ahora tienen el discernimiento y el deseo de buscar algo más allá de la ilusión física que durante tanto tiempo ha ocupado el pensamiento de los habitantes de este planeta. El proceso que estamos estimulando se refuerza a sí mismo. A medida que los que desean nuestro contacto lo reciben y lo transmiten a otros, los que reciben esta información serán capaces a su vez de alcanzar un estado de pensamiento y de entendimiento lo suficientemente sintonizado, digamos, con nuestras vibraciones para poder recibir nuestro contacto, pues así es como tiene lugar, amigos míos. Primero, para que la entidad reciba nuestro contacto, debe alcanzar cierta vibración como resultado de su pensamiento, lo cual se acelera notablemente con la participación en grupos como este y, finalmente, se logra mediante la meditación. En otras palabras, las comunicaciones verbales transmitidas a la entidad por canales como este crean un sistema de pensamiento y el deseo de concienciación espiritual, que eleva su vibración.

Nosotros, de la Confederación de Planetas al Servicio del Infinito Creador, lamentamos no poder pisar vuestro suelo y enseñar a aquellos entre vosotros que desean nuestro servicio. Pero, amigos míos, como hemos dicho antes, tal cosa supondría un gran perjuicio hacia los que no desean nuestro servicio en este momento, y nos tememos que no surtiríamos mucho efecto en aportar conocimiento incluso a aquellos que lo desean, pues el conocimiento, amigos míos, procede del interior. Únicamente podemos guiar. Únicamente podemos sugerir. Tratamos de hacerlo de forma que la búsqueda del individuo se vea estimulada a dirigir su pensamiento hacia el interior, hacia esa fuente única de amor y comprensión, el Creador, que forma parte de todos nosotros, parte de todo lo que existe, pues todo lo que existe, amigos míos, es el Creador.

Nos sentimos verdaderamente privilegiados de que os unáis a nosotros en este gran servicio y en este momento de la historia de vuestro planeta. Pues este es un tiempo magnífico, un gran periodo de transición, en el que muchas de las personas de la Tierra se elevarán desde su estado de confusión a un simple discernimiento: el amor de su Creador.

Hatonn habla de nuestro deseo de buscar algo fuera de la ilusión física, algo a lo que hace referencia convincentemente, y que con frecuencia la Confederación de Planetas al Servicio del Infinito Creador, como la denominan los miembros de Ra, define como «el pensamiento original». Este es otro término para nuestra palabra, «amor», pero implica mucho más. Implica una unidad tan grande que no vemos a los demás simplemente como amigos cercanos, o hermanos y hermanas, sino como el Creador; y, a medida que vemos a los demás y a nosotros mismos como el Creador, vemos a un solo ser. Este concepto ocupa un lugar central en la telepatía, y Hatonn habla sobre él y el pensamiento original en general:

En este momento estoy en una nave, muy por encima de vuestra morada, y puedo observar vuestros pensamientos. Esto, amigos míos, podría parecer para algunos entre vosotros como una violación, pero puedo aseguraros que no lo es. Nuestra capacidad de conocer el pensamiento de las personas del planeta Tierra no ha sido ideado, de ningún modo, para franquear sus pensamientos o sus actividades. No consideramos el conocimiento del pensamiento de los demás como una violación, ya que vemos esos pensamientos como los nuestros. Vemos esos pensamientos como los pensamientos del Creador.

Amigos míos, podría pareceros que un pensamiento cuya naturaleza no sea de amor y de hermandad no podría haberlo generado nuestro Creador. Eso no es posible, amigos míos. Todo pensamiento que se genera, lo genera el Creador. Todas las cosas que se generan, las genera el Creador. Él es todas las cosas y está en todas partes, y toda conciencia y todo pensamiento que existe es el pensamiento de nuestro Creador. Todas sus infinitas partes poseen libre albedrío, y todas son capaces de generar en el modo en que escojan hacerlo. Todas Sus partes comunican con toda la creación, en Su completo e infinito sentido.

No tratamos de cambiar el pensamiento de nuestro Creador. Únicamente estamos tratando de presentar Sus ideas en algunas de las partes más aisladas, para que se examinen y se valoren. Digo partes aisladas, amigos míos, ¿y por qué deberíamos considerarlas aisladas? Las consideramos aisladas porque, desde nuestro punto de vista, han escogido apartarse del concepto que hemos visto que impregna la mayoría de la creación con la que estamos familiarizados. Comprobamos, amigos míos, que el hombre sobre el planeta Tierra, con sus experiencias y experimentos, se ha aislado en su pensamiento y se ha apartado de lo acostumbrado en los remotos lugares de creación que hemos experimentado.

Os insto, amigos míos, a que recordéis lo que os hemos aportado. La próxima vez que os sintáis contra la pared, por así decir, debido a las circunstancias que prevalecen en la ilusión de vuestra existencia física, recordad lo que habéis aprendido, y no olvidéis lo mucho que os ha costado conseguirlo. En cualquier momento decidiréis cambiar vuestras necesidades y deseos, desde los de la ilusión física a los de la creación del Padre. Mientras vuestros objetivos radiquen en esta ilusión física, tendréis que estar sometidos a las leyes que prevalecen en esta ilusión. Si vuestros deseos pueden ser modificados mediante la aplicación de lo que estáis aprendiendo, y elevados en la creación del Infinito Uno, entonces, amigos míos, quizá tengáis mucha mayor capacidad para retiraros de la pared contra la que la ilusión parece haberos puesto.

Para algún lector, estas palabras y conceptos pueden parecer un método poco práctico, y ciertamente demasiado idealista, de abordar lo que muchos han llamado la nueva era, o Era de Acuario. Ciertamente, parece poco probable que la totalidad de un planeta pudiera estar tan equivocado filosóficamente, y que seres supuestamente más avanzados se preocuparan lo suficiente por nosotros como para tratar de ayudarnos.

Sin embargo, cuando buscamos el núcleo del sistema «cósmico» de filosofía, hallamos lo que en su mayor parte es obvio y sencillo, sin caer lo más mínimo en la simplicidad, lo que es ético sin ser dogmático —en suma, lo que es principalmente instructivo—. A continuación, Hatonn habla de la naturaleza de la realidad, que, en general, parece haber escapado a la atención del ser humano sobre la Tierra:

Amigos míos, el hombre sobre la Tierra ha llegado a ser muy corto de miras para apreciar la creación. No comprende el verdadero significado de la vida sencilla y hermosa que le rodea. No aprecia su generación y regeneración. Comprende que la misma atmósfera que respira se recicla por el reino vegetal, que la regenera para sostener al ser humano y a todos los seres y criaturas, y sin embargo, para la vasta mayoría de los habitantes de este planeta, tal hecho parece ser un ejercicio de tecnología antes que de teología. No existe un reconocimiento del plan del Creador para mantener a Sus hijos, para proporcionarles cada deseo y un estado de perfección. El hombre sobre la Tierra ha perdido la concienciación que le corresponde por derecho. ¿Y por qué la ha perdido, amigos míos? La ha perdido porque ha centrado su atención en los artefactos e instrumentos de su propia invención. Ha llegado a hipnotizarse con sus propios juguetes y sus ideas. No es más que un niño en su mente.

Todo esto podría remediarse muy fácilmente, y el hombre podría volver una vez más a apreciar la realidad, en lugar de apreciar la ilusión creada por su mente. Amigos míos, todo lo que se necesita es que de manera individual haga suya esa apreciación de la realidad mediante el proceso de la meditación, puesto que ese proceso detiene su mente consciente activa, que está constantemente a la búsqueda de estímulos dentro de la ilusión desarrollada durante tantos siglos sobre el planeta Tierra y así, muy rápidamente, puede volver a apreciar la realidad del funcionamiento de la verdadera creación.

Esto, amigos míos, es a lo que debe volver el hombre sobre la Tierra si ha de conocer la realidad: este simple pensamiento de amor absoluto, un pensamiento de total unidad con todos sus hermanos, con independencia de cómo se expresen o quiénes sean, pues ese es el pensamiento original de vuestro Creador.

Así pues, la creación del Padre, como la denomina Hatonn, es de naturaleza muy simple, una naturaleza en la que el amor constituye la esencia de todas las cosas y de todas sus funciones.

Sin embargo, esta creación «real» obviamente no ocupa el primer lugar en la mayoría de nuestras mentes, porque vivimos día a día en una atmósfera a la que la Confederación se ha referido con mucha frecuencia como ilusión.

Nosotros, de la Confederación de Planetas al Servicio del Infinito Creador hemos sido conscientes, durante muchos de vuestros años, de numerosos principios de realidad. Somos conscientes de estos principios porque hemos hecho uso de ellos, al igual que podría hacer la gente de vuestro planeta.

Mediante la meditación, es posible reducir totalmente la ilusión que experimentáis ahora y que crea la separación —una separación ilusoria— a lo que verdaderamente es: una completa ilusión. Os hemos hablado constantemente de la meditación. Os hemos hablado muchas veces acerca de la realidad, del amor y la comprensión, y sin embargo, parecéis incapaces de superar la ilusión.

La razón para la ilusión, amigos míos, la ha generado el hombre sobre la Tierra. La ha generado de su deseo. Esta ilusión es útil. Es muy útil para aquellos que desean evolucionar a un ritmo acelerado por la experiencia y el uso que hacen de ella mientras la viven. Muchos de los que estamos circundando actualmente vuestro planeta quisiéramos tener la oportunidad que tenéis vosotros, la oportunidad de estar en la ilusión y, así, a través de la comprensión, aprovechar su potencial. Es una forma de adquirir progreso espiritual que han buscado muchos de nuestros hermanos.

No puedo hacer suficiente hincapié en la necesidad de llegar a ser capaz de comprender la naturaleza del potencial de vuestra ilusión y así, mediante el autoanálisis y la meditación, reaccionar a ello de forma que exprese el pensamiento que nos ha generado: el pensamiento de nuestro Creador. Esto es lo que hizo el maestro al que conocéis como Jesús. Este hombre reconoció su posición. Reconoció la ilusión. Comprendió la razón para el potencial de la ilusión, y su reacción a esos potenciales y actividades dentro de la ilusión fue una reacción que expresaba el pensamiento del Creador, un pensamiento de amor.

Mantened siempre en primer lugar en vuestra mente que lo que experimentáis es una ilusión, que os rodea con el fin de enseñaros. Solo puede enseñaros si sois conscientes de sus enseñanzas. Se dice que «el Señor procede de forma misteriosa para llevar a cabo sus maravillas». Esta forma puede parecer misteriosa; sin embargo, es el camino del desarrollo espiritual. Muchas almas experimentan la ilusión en la que os encontráis; sin embargo, pocas la utilizan para el crecimiento. No lo hacen más que a nivel subliminal, porque no reconocen, mediante su búsqueda, la posibilidad de aprovecharla para ello.

Cuando una persona reconoce la posibilidad de utilizar la ilusión en la que se encuentra en vuestro mundo físico para progresar en su crecimiento espiritual, es necesario que dé el siguiente paso y haga uso de ese conocimiento para expresar, con independencia de sus potencialidades, el amor y la comprensión de su Creador.

Como el lector habrá observado ya, la meditación se sugiere siempre como el mejor medio de alcanzar el discernimiento, de progresar espiritualmente y de comprender la naturaleza de la ilusión y la finalidad de experimentarla. Cada persona participa de una ilusión, o juego, en que podemos, si queremos, emplear nuestra conciencia en meditación para lograr un crecimiento más rápido en la evolución personal. Pero ¿cómo llegamos al punto en que se alcanza e inicia este proceso, que a menudo parece muy arduo?

El deseo, amigos míos, es la llave a lo que recibís. Lo que deseéis, recibiréis. Tal fue el plan del Creador, un plan en el que todas Sus partes recibirían exactamente aquello que desean. Amigos míos, a menudo, en la ilusión que experimentáis, parece que no recibís lo que deseáis; de hecho, parece ser justo lo contrario en muchos, muchos casos. Aparentemente, es una paradoja que se haga tal afirmación, y que se manifiesten tales supuestos resultados del deseo, y sin embargo afirmamos, sin excepción, que el hombre recibe exactamente lo que desea. Quizás, amigos míos, no comprendéis la naturaleza del deseo. Quizás esa comprensión no pertenece a la mente intelectual. Quizá sea necesario dedicar tiempo a la meditación para ser conscientes de vuestro verdadero deseo pues, amigos míos, existe mucho, mucho más de vosotros mismos y de la creación de lo que vuestras capacidades intelectuales os permiten distinguir en vuestra ilusión actual.

Para los habitantes de este planeta es muy difícil renunciar a la ilusión, renunciar al conocimiento preconcebido de lo que creen que es causa y efecto. Sin embargo, esa no es la realidad. Es ilusión, nacida de la ilusión. Es un simple producto de la complejidad que el hombre ha generado sobre este planeta. Uniros a nosotros para apartar vuestro pensamiento de tales complejidades, y sed conscientes de lo que os ha creado, de todo lo que experimentáis, y todo lo que es pensamiento. Sed conscientes de vuestro Creador. Sed conscientes de Su deseo, y cuando conozcáis ese deseo conoceréis el vuestro, pues vosotros y vuestro Creador sois uno, y sois uno con todas Sus partes y, por lo tanto, todos los seres con los que compartís la creación. Cuando conozcáis Su deseo, lo sentiréis. No habrá más confusión. No habrá más preguntas. Encontraréis lo que habíais estado buscando. Habréis encontrado el Amor, pues ese es el deseo de vuestro Creador: que todas Sus partes expresen y experimenten el Amor que os creó. Esto puede comprenderse fácilmente en la meditación. Por mucho que busquéis en vuestros conceptos intelectuales, por mucho que planifiquéis cuidadosamente o interpretéis meticulosamente la palabra oral o escrita, ello no os conducirá a la simple verdad.

Los mensajes de la Confederación se centran en gran medida en el concepto de búsqueda y de deseo, considerando que la voluntad de cada entidad es absolutamente central en la búsqueda que realiza en pos de su evolución. De hecho, sostienen que el libre albedrío es fundamental en el universo. Cada entidad se concibe, no solo como parte de una unidad, sino también como parte totalmente única de esa unidad. El libre albedrío de cada persona es de importancia primordial, y la inquietud de la Confederación siempre es evitar quebrantarlo. Ese profundo respeto por el libre albedrío determina su método para contactar con el hombre en la Tierra:

No deseamos imponer nuestra comprensión de la verdad sobre vuestros pueblos, y es lo que haríamos si contactásemos con ellos directamente. No podríamos evitarlo, ya que bastaría que pronunciásemos esa verdad para que fuera aceptada como válida por muchos de los vuestros. No deseamos ser considerados como los últimos representantes de la verdad del Creador. Deseamos proporcionárosla de forma que podáis aceptarla o rechazarla a voluntad. Tal como lo entendemos, es una condición necesaria de la evolución espiritual de la humanidad: que esté, en algún estadio de su evolución, en posición de aceptar o rechazar lo que necesita para su evolución. De ese modo, y solo de ese modo, puede conocer la verdad, la verdad del Creador, esa única verdad que es la creación, la verdad del amor de la creación.

Debe ser comprendida desde el interior. No puede inculcarse de otro modo. Tratamos de estimular a aquellos de vosotros que podrían verse inducidos a buscar esa verdad que existe en su interior. La comprensión del principio de nuestro Creador nos insta a permanecer ocultos, pues no podemos servir a un individuo y, al mismo tiempo, hacer un flaco servicio a su semejante, demostrándole en su propia mente que existimos, pues muchos de los habitantes del planeta Tierra en este momento no desean creer en nuestra existencia ni tener prueba de ella. Por esa razón, tenemos que dirigirnos a los que buscan a través de canales como este; debemos darles lo que buscan de modo que puedan, por sí mismos, estimar su valor y aceptar o rechazar las ideas que os presentamos, y comprender la realidad de la creación en la que todos existimos.

Una vez que se desarrolla el deseo de recibir este mensaje, la comunicación pasa a ser posible, y no únicamente por parte de nuestro grupo, sino de numerosos contactados o grupos de canalización de todo el mundo. De hecho, poco hallaréis nuevo en el sistema «cósmico» de filosofía. Esos conceptos son básicos, profundos, y simples. La Confederación tiene un nombre para uno de los grandes objetivos de este sistema de meditación y estudio —discernimiento—:

En este momento, muchos de vosotros buscan fuera de la ilusión. Para ellos, ofrecemos nuestra interpretación. No estamos sugiriendo que tengamos la sabiduría última; simplemente, que lo que podemos ofrecer pueda tener algún valor, pues hemos comprobado por nuestra experiencia, ya que hemos atravesado las mismas experiencias que los habitantes de la Tierra, que la aspiración de servir es el camino más provechoso. Actuamos a través de instrumentos como los que se encuentran aquí esta noche para proporcionar a los que buscan un discernimiento. Nuestra presencia se dirige a estimular la búsqueda. A través de ese proceso, esperamos contactar con tantas personas de vuestro planeta como deseen nuestro contacto. Esperamos que en un futuro muy cercano podamos contactar con muchas más personas de vuestro planeta, las que desean ese discernimiento. Debido a esta, digamos, variedad de tipos, no es fácil contactar con las personas de vuestro planeta, pero bien vale la pena nuestro esfuerzo si fuéramos capaces de contactar tan solo a uno.

Continuaremos como hasta ahora, hablando a través de instrumentos como este, hasta que un número suficiente de personas de vuestro planeta sea consciente de la verdad. Constantemente nos esforzamos por presentar, a través de numerosos canales de comunicación, un simple mensaje a los pueblos de la Tierra: el mensaje que les llevará al simple discernimiento de todo lo que es, que es amor.

Pero el discernimiento, ese discernimiento que nos muestra el amor de un Creador Infinito, se describe una y otra vez como posible mucho más fácilmente mediante los procesos de la meditación que por cualquier otro método:

Hay ciertas informaciones que son importantes, y otras que no lo son. La sabiduría es ciertamente una cuestión de soledad, amigos míos. Debéis aceptar esa verdad a medida que adquirís la carga de la sabiduría. Tenéis que ser cuidadosos ante lo que sabéis, pues lo que sabéis en la creación real tiene poder, y lo que deseáis indicará la dirección en la que ese poder irá dirigido; pero tened fe, amigos míos, en lo que sabéis y en lo que estáis aprendiendo. Alimentad vuestra fe y vuestro discernimiento mediante la meditación. Amigos míos, cuanto más lejos lleguéis en este camino, más sentido hallaréis en esta simple afirmación: meditad. Comienza como un simple proceso y, poco a poco, se transforma en un modo de vida. Observadlo a medida que progresáis en vuestro camino espiritual.

Con frecuencia, los mensajes de los contactados sugieren que el estado mental del buscador tiene la oportunidad de encontrarse constantemente en una disposición mucho más agradable que quien no está comprometido activamente en el camino del autoconocimiento y la búsqueda. Sin embargo, hay otros frutos del camino de la meditación y de la búsqueda que son previsibles y que captan la atención de los que canalizan estos mensajes.

Amigos míos, cabe recordar que el servicio al prójimo es servicio a uno mismo. Observad que no estamos diciendo que ese servicio es similar al servicio a sí mismo, pues no existe similitud entre el prójimo y nosotros: existe identidad; existe conclusión y unidad. Por lo tanto, los sentimientos de naturaleza negativa hacia una oveja del rebaño, lo son también hacia uno mismo y hacia el Creador. Esto se incluye en el servicio que tratáis de daros a vosotros mismos y al Creador mediante el servicio al prójimo, y ocasiona una tacha o mancha sobre el servicio perfecto que hubierais llevado a cabo. No debe olvidarse que cada persona es una entidad absolutamente libre, cuya independencia no debe verse amenazada de ningún modo, y sin embargo cuya identidad sigue siendo una con vosotros.

****** [1]

Tan solo hay algo de la máxima importancia que tenéis que considerar en este momento. Es vuestra preparación personal para el servicio. Debéis servir a vuestros semejantes y, por consiguiente, es necesario que os preparéis para ese servicio. Ello, por supuesto, amigos míos, se consigue mediante la meditación. Nunca haremos suficiente hincapié en la importancia de la meditación. A través de esta técnica recibiréis respuestas a todas vuestras preguntas. Es difícil darse cuenta de esto, pero así es. Todas vuestras preguntas pueden reducirse a un concepto sumamente simple, del que podéis llegar a ser conscientes en la meditación. Una vez que se ha logrado esto, estaréis preparados para servir, al igual que otros lo han hecho y lo están haciendo ahora en vuestro planeta. Seguid sus ejemplos; emplead tiempo en la meditación. Capacitaros para alcanzar la mano de vuestros semejantes y guiarles desde la oscuridad de confusión que experimentan, hasta el regreso a la luz que desean.

Un servicio al que las fuentes de la Confederación otorgan gran valor es el que proporcionan canales vocales entrenados en grupos como el que hemos mantenido en Louisville desde 1962. En ningún modo sugieren que su mensaje es único, o que la «salvación» solo puede obtenerse escuchándolo. Sin embargo, son conscientes de que muchas personas buscan ese mensaje en fuentes alternativas a la religión ortodoxa y la filosofía clásica. En consecuencia, están aquí para proporcionar el servicio de facilitar la información, y solo pueden llevarlo a cabo a través de canales vocales:

Actualmente, hay más gente que busca que en el pasado de este planeta. Sin embargo, muchos están muy confundidos en sus intentos de búsqueda, y existe necesidad en este momento de muchos más canales como este, que puedan recibir directamente los pensamientos que buscan tantas personas de este planeta. Estamos tratando de generar un mayor número de canales vocales competentes que puedan recibir nuestros pensamientos con facilidad. Para ello se necesita la meditación diaria. Eso es todo lo que se requiere: meditación diaria. Se da por hecho, por supuesto, que al llevarla a cabo existe el deseo de nuestro contacto.

Tras haber participado en grupos de meditación durante muchos años, me atrevo a sugerir que la meditación individual no incluye el intento de contactar con fuentes de la Confederación. Lo mejor es intentarlo únicamente en una situación de grupo, preferentemente uno que incluya, al menos, a un receptor experimentado. Y siempre, ya se medite en soledad o en grupo, recomiendo encarecidamente algún medio de «sintonizar» para que la meditación subsiguiente sea del nivel espiritual más elevado posible. Esta «sintonización» puede llevarse a cabo del modo que prefiera el meditador. La oración del Padre Nuestro, el mantra «Om» u otra forma similar de cántico o salmo, la lectura de algún material inspirador, o una cuidadosa visualización de la «luz blanca» del Creador, son todos ellos métodos útiles de «sintonización».

La reencarnación es un punto básico del mensaje de la Confederación. Uno de los frutos más valorados de la meditación y del proceso de búsqueda es la capacidad de penetrar en lo que Ra denomina el «proceso de olvido» que ocurre en el momento de nuestro nacimiento a esta encarnación, de modo que podamos conocer las lecciones que debemos aprender durante la misma. Estas lecciones versan siempre sobre cómo amar mejor, más completamente, más profundamente, o con mayor bondad y comprensión. Sin embargo, cada entidad tiene lecciones únicas:

Amigos míos, en el momento en que encarnasteis, cada uno de vosotros era consciente de que ciertas lecciones, hasta el momento no aprendidas, iban a ser los objetivos que debía alcanzar en esta encarnación. Si os parece que la totalidad de vuestra encarnación en esta ilusión ha consistido en una serie de dificultades de algún tipo en concreto, entonces es casi seguro que sois conscientes de algún modo de una de vuestras lecciones. Como podéis ver, estas lecciones no tienen que ser evitadas. Tienen que ser aprendidas.

Además, debemos señalaros que cuando se ha alcanzado el punto de enfrentarse a esa lección, lo que os separa de la comprensión es la mayoría de las veces vuestro propio pensamiento. Vuestros procesos de pensamiento consciente tienen mucha capacidad de autodestrucción, en el sentido de que podrían ayudaros a evitar la lección que, en realidad, deseáis aprender. Por lo tanto, al enfocar una lección sugerimos, si es posible, dejar temporalmente en suspenso la conciencia y los procesos analíticos; entonces, se puede volver al problema con una mentalidad mucho más clara, lista para aprender lo que vinisteis a aprender en esta experiencia, en lugar de evitarlo simplemente.

Sabemos lo difícil que resulta alcanzar el estado meditativo en todo momento, pues antes hemos estado en vuestro lugar y conocemos ese tipo particular de ilusión que denomináis física. Por lo tanto, os instamos a cumplir con la meditación, para después procurar un estado de semimeditación en todo momento; con ello, simplemente queremos decir alcanzar un estado de atención, de modo que vuestros impulsos destructivos no estén libres para obstruir completamente vuestra mente e impediros aprender las lecciones que habéis venido a aprender.

El concepto básico de que todas las cosas son una consolida todas las lecciones que tenemos que aprender acerca del amor:

Meditad sobre vuestra total unidad con todo lo que os rodea. Haced esto no una vez, y no solo en las circunstancias actuales, sino en todo momento, y especialmente en las circunstancias difíciles. Pues en la misma medida en que améis y os sintáis en unidad con las cosas que os resultan difíciles, así esas circunstancias serán aliviadas. Ello no se debe a ninguna ley de nuestra ilusión física, sino a la Ley del Amor, pues ese cuerpo que es de espíritu, que coexiste con el cuerpo físico, es más elevado que vuestro cuerpo físico, y aquellos cambios que el amor realiza en vuestro cuerpo espiritual se reflejarán, necesariamente, en la ilusión física.

Amigos míos, todo es uno. Mi voz es ahora la voz de este instrumento; mis pensamientos son sus pensamientos. Por favor, no dudéis de que la vibración que os ofrecemos no es la vibración de una personalidad, sino la vibración del Creador. Nosotros también somos canales. Solo existe una voz. En esa vibración, somos conscientes de que esa voz es la voz del Creador. Es simplemente una cuestión de elevar las vibraciones que no tienen conciencia propia del Creador. Finalmente, todas las cosas entrarán en armonía de acuerdo con vuestra comprensión.

Incluso cuando el universo para aquellos que os rodean siga siendo disonante y arduo, si vuestra mente está fija en la unidad del Creador, vuestro propio universo se tornará armónico, y esto no es por lo que hagáis vosotros, sino por el simple amor del Creador.

A partir de numerosas fuentes hemos escuchado que nos encontramos en los últimos días de una era evolutiva concreta. Autores populares de la fe cristiana han analizado las narraciones del Apocalipsis, que sugieren que los días de Armageddon están cerca. Los científicos han escrito muchos libros que exploran la posibilidad de configuraciones planetarias poco usuales que tendrán lugar ahora y en el año 2000, como la del efecto Júpiter, ampliando así la posibilidad de que se produzcan cambios en la Tierra. Otros científicos han examinado numerosos indicios de que es probable una inversión de los polos magnéticos hacia el año 2000. Profetas como Edgar Cayce han canalizado información relativa a los cambios drásticos que están por venir y, además, por supuesto, todos estamos muy preocupados con el potencial de destrucción planetaria a manos del propio ser humano. En nuestras reuniones, también hemos recopilado información sobre los cambios en la Tierra:

Habrá un periodo de vuestro planeta muy traumático en vuestra ilusión física. Las razones físicas para ello son variadas. Mientras puedan, vuestros científicos ocuparán gran parte de su tiempo tratando de catalogar y describir cada una de las condiciones que darán lugar al desastre en este plano físico de vuestro planeta. Lo que dicen vuestros científicos es bastante probable, y formará parte del programa que han predicho todos los escritos sagrados que existen sobre la faz de la Tierra.

No nos está permitido ni nos es posible deciros exactamente qué hechos tendrán lugar, o cuándo, pues la vibración de la mente y el corazón de los habitantes de vuestro planeta determina y determinará los acontecimientos precisos. Existe en el planeta Tierra una gran cantidad de karma que debe ajustarse a medida que cambia el ciclo, y estas cosas se irán manifestando. No podemos decir exactamente cómo ni cuándo, ni tampoco quisiéramos, amigos míos, pues la lluvia, el viento y el fuego, destruirán únicamente aquellas cosas que se encuentran en lo que llamáis la vibración de tercera densidad. Quizá deis valor a esas cosas porque no podéis imaginar cómo sería una existencia de cuarta densidad. Os sugerimos que no paséis vuestro tiempo preocupándoos por esforzaros en mantener vuestra existencia de tercera densidad una vez que se haya completado el cambio vibratorio a cuarta densidad.

Si, en vuestro espíritu, el día de la graduación ha llegado, todo lo necesario para vuestra manifestación en cuarta densidad estará ahí para vosotros. Todo será colmado por las entidades que os ayudan y que debéis saber que están con vosotros.

Es muy posible que resulten dañadas aquellas cosas con las que os identificáis en la tercera densidad. Si hablamos sin rodeos, observaréis el valle de la sombra de la muerte. Estas mismas palabras, amigos míos, han sido dirigidas a vosotros antes, y sin embargo os aferráis a ese cuerpo y a esos entornos físicos como si vuestro espíritu estuviera permanentemente ligado a ellos.

Permitidnos sugerir que no podéis hallar vuestro espíritu en vuestra cabeza, ni en vuestras manos, ni en vuestro pecho, ni en vuestras piernas, ni en vuestros pies, que no podéis hallarlo en ninguna parte; en ningún lugar podéis hacer nada para extraerlo, ni para ayudarlo. Vuestro espíritu reside dentro de una concha. La concha puede desaparecer, pero eso no importa. El espíritu no perece.

¿Cuál es el significado metafísico de este trauma físico de nuestro planeta? La Confederación insinúa que el propio planeta está entrando en una nueva vibración, una nueva porción de espacio y tiempo, que muchos han denominado la Nueva Era, pero en la que no seremos capaces de entrar a menos que hayamos aprendido efectivamente las lecciones del amor que hemos escogido aprender, o no, durante numerosas encarnaciones. Por consiguiente, la Confederación sugiere que es muy importante la elección de seguir el camino positivo, o no seguirlo:

En muy breve espacio de tiempo debe hacerse una elección, y sería preferible que todos los habitantes de este planeta comprendieran cuál es. Para muchos de ellos será difícil comprenderla, ya que es una elección que no han tenido en cuenta. Han estado demasiado inmersos en sus actividades diarias, en su confusión y en sus deseos de carácter trivial como para preocuparse por comprender la elección que van a tener que realizar muy pronto. Con independencia de que lo deseen o no, de que lo comprendan o no y de cualquier otra influencia, todas y cada una de las personas que viven sobre el planeta Tierra realizarán en breve una elección. No habrá una zona intermedia. Estarán los que escojan seguir el camino del amor y de la luz, y los que escojan lo contrario.

Esta elección no se llevará a cabo diciendo «escojo el camino del amor y de la luz», o «no lo escojo». La elección verbalmente expresada no significará nada. Esta elección se medirá por la demostración que de ella haga el individuo, y será muy fácil para que la interpretemos en la Confederación de Planetas al Servicio del Creador. Esta elección se mide por lo que denominamos el ritmo vibratorio del individuo. Si un individuo va a unirse a los que eligen el amor y el discernimiento, es necesario que su ritmo vibratorio supere cierto nivel mínimo. Actualmente hay muchos que están cerca de conseguir ese nivel mínimo, pero que debido a las constantes condiciones de pensamiento erróneo que prevalecen en vuestra superficie, o bien fluctúan en torno a ese punto, o incluso en algunos casos se desvían del camino del amor y el discernimiento. Hay muchos cuyo índice vibratorio en este momento es lo suficientemente elevado para que viajen sin dificultad a la vibración de densidad que este planeta va a experimentar en breve.

Así pues, en un momento futuro tendrá lugar lo que la Confederación denomina la cosecha. Este concepto del Día del Juicio difiere del concepto escatológico en que no nos juzga un Dios exterior, sino el Dios que existe dentro de nosotros. Como resultado de esta cosecha, algunos alcanzarán una nueva era de amor y de luz, y aprenderán nuevas lecciones en una densidad muy positiva y de gran belleza, como la describe la Confederación. Otros, tendrán que repetir este curso particular de lecciones para reaprender las lecciones del amor. A continuación la entidad Hatonn, de la Confederación, explica una vez más la cosecha y el propósito de la Confederación al hablar a través de grupos de contactados:

Va a haber una Cosecha, como podríais llamarla, una cosecha de almas que en breve tendrá lugar en vuestro planeta. Estamos tratando de obtener la mayor cosecha posible de este planeta. Esa es nuestra misión, pues somos los Segadores.

Para ser más eficaces, estamos tratando de crear primero un estado de búsqueda entre las personas de este planeta que tienen ese deseo. Esto sería para aquellos cercanos al nivel vibratorio aceptable. Los que se encuentran por encima de ese nivel no son, por supuesto, de tanto interés para nosotros, pues ya han superado el curso, por así decir. Desgraciadamente, no podemos ayudar en este momento a los que se encuentran lejos de dicho nivel, pues ahora tratamos de incrementar en un porcentaje relativamente pequeño el número de los que serán cosechados para seguir el camino del amor y del discernimiento.

Incluso un pequeño porcentaje de los que moran en vuestro planeta es un gran número, y esa es nuestra misión: actuar mediante grupos como este para difundir información de forma que pueda ser aceptada o rechazada, que pueda presentarse carente de lo que los habitantes de vuestro planeta denominan «prueba».

No les ofrecemos una prueba concreta. Les ofrecemos Verdad. Esa es una función importante de nuestra misión: ofrecer Verdad sin prueba. De ese modo, la motivación vendrá, en todos y cada uno de los casos, desde el propio individuo y, así, se incrementará el ritmo vibratorio individual. Facilitar la prueba, o inculcar esta Verdad de modo que la persona se vea forzada a aceptarla no surtiría efecto útil en su índice vibratorio.

Así pues, amigos míos, ese es el misterio de nuestra forma de abordar a vuestras gentes.

Otro concepto que ha surgido de las numerosas comunicaciones procedentes de supuestas entidades ovni es el de los «Errantes». Suelen ser personas con una orientación hacia el servicio y, como cabía presagiar, suelen experimentar grandes dificultades para acoplarse a las vibraciones planetarias de la Tierra. A menudo, sienten que no encajan, o una falta de arraigo pero, al mismo tiempo, con frecuencia tienen muchos talentos, ya sea en las artes, en la enseñanza o, simplemente, al comunicar una vibración alegre y feliz, que ciertamente no sugiere la actitud normal de una simple desazón.

Este concepto es de especial interés para muchas personas que se verán atraídas a El material Ra porque, según el mismo, será fácilmente reconocible como útil en su mayor parte por los Errantes. No son pocos los Errantes en la Tierra actualmente: Ra indica una cifra de aproximadamente sesenta y cinco millones. Han dejado otras densidades en entornos armoniosos para emprender una especie de trabajo sumamente difícil y peligroso, puesto que si un Errante no es capaz de, al menos, comenzar a traspasar el proceso de olvido que tiene lugar al nacer en esta densidad durante su vida en el planeta Tierra y recordar el amor y la luz que tenía previsto compartir, puede posiblemente llegar a quedar atrapado en la ilusión de la tercera densidad, acumulando lo que podría denominarse en términos generales como karma, y retrasar su regreso al planeta de procedencia hasta que compense todos los desequilibrios de la tercera densidad durante esta vida.

Cuando Don Elkins y yo escribimos Secrets of the UFO en 1976, dedicamos un capítulo entero al concepto de los Errantes, y empleamos material recopilado en las regresiones hipnóticas de tres mujeres que son amigas en esta vida, y que en sus regresiones proporcionaron historias independientes y concordantes de sus vidas en otro planeta.

Cuando el libro ya estaba impreso, tuvimos oportunidad de trabajar con un hombre al que las mujeres habían identificado en aquella experiencia en otro planeta. Este hombre, que entonces era un estudiante que trataba de obtener un máster en ingeniería química, no tenía idea de los detalles de nuestra investigación, excepto que realizábamos ciertas hipnosis. El 10 de mayo de 1975, Don y Lawrence Allison, un experto hipnotizador con el que ya había trabajado a menudo cuando vivía en Louisville, se sentaron con nuestro cuarto voluntario y procedieron a explorar ese otro mundo por cuarta vez. La información fue especialmente interesante, ya que las tres regresiones previas habían sido poéticas y hermosas, pero escasamente técnicas. Nuestro cuarto sujeto tenía una formación muy diferente y era capaz de contemplar las cosas de un modo mucho más preciso y explícito. Esta cuarta regresión encajaba perfectamente en la historia narrada por los tres primeros sujetos.

Una de las primeras cosas sobre las que Don y Larry preguntaron (el interrogatorio pasaba de una cosa a otra) fue el tema de la vestimenta.

P. ¿Cómo estás vestido?

R. De blanco.

P. ¿Qué prendas blancas llevas?

R. Prendas blancas holgadas.

P. De acuerdo. ¿Qué llevas por encima de la cintura, por encima de los pantalones?

R. Pues como una bata, simplemente; no es realmente una bata, sino una prenda holgada, con un fajín, a modo de cinturón.

P. ¿Y qué llevas sobre los hombros?

R. Bueno, es solo una manga corta. Es cálido.

Este tipo de prenda apunta a una orden monástica o religiosa, y se formularon preguntas para tratar de descubrir alguna relación con una religión ortodoxa de este planeta. No se halló ninguna conexión, por lo que los interrogadores pasaron a indagar el nombre de este otro mundo, pues los alrededores no eran los de la Tierra, pero el joven, normalmente, de respuestas concretas, parecía desconocer totalmente el concepto de nombre.

P. ¿Cuál es el nombre de tu planeta?

R. Es un... vivimos allí, y… no veo montañas, pero veo... ¿el nombre?

****** [2]

R. Tengo un hijo.

P. ¿Un hijo?

R. Sí, un niño.

P. ¿Cómo se llama?

R. No percibo nada acerca de los nombres. Tengo una sensación como cuando sabes que necesitas a alguien, y ellos saben que los necesitas, algo así. Quiero decir, simplemente, no percibo nombres.

No solo su planeta parecía carecer de un nombre concreto, sino que el mismo proceso del habla parecía ser totalmente diferente, y se podría calificar de telepatía.

P. Vamos a ver, si alguien te llama, ¿cómo se dirije a ti?

R. No he escuchado hablar a nadie. No sé si hace falta hablar.

******

R. Parece una vida sencilla. Aunque, obviamente, mis libros estaban iluminados, así que evidentemente también está algo mecanizada, o quizá incluso mucho más que eso. No… de todas formas no recuerdo que las personas hablen unas con otras. Quiero decir, parece que lo hagan, ya sabes, todo el mundo conoce cada pregunta… sabes lo que está pasando, pero realmente no lo veo. Había unos cánticos; alguien estaba cantando, pero en realidad no había gente conversando unos con otros. Simplemente, se sabe, supongo.

******

R. Solía sentarme sobre una piedra o un banco, y ellos estaban sentados, y yo explicando, pero realmente no me veo hablando con ellos.

El sujeto, con su visión de ingeniero, fue capaz de recomponer la arquitectura del lugar de un modo en que no lo habían hecho las mujeres. Los cuatro coincidieron en que el centro de la comunidad y su propósito era algo que podría denominarse oportunamente un templo.

R. …creo que es una piedra… supongo que piedra caliza, pero más blanca, creo. Se ha construido con ella.

P. ¿Y el perímetro?

R. Partiendo de los refuerzos laterales hay arcos que se elevan hasta el techo pero… no es una cúpula regular, es… bien, no he visto ese tipo de cúpula antes.

P. Trata de hacer una estimación. ¿Qué diámetro tiene la cúpula?

R. ¡Dios mío! Parece que tenga unos 60 metros de largo, quizá más, unos 75. Y, quizá 45 de ancho. Es una sala enorme, muy…

P. De acuerdo. Ahora, dinos cómo se ilumina.

R. Pues... (risa algo incrédula), de verdad, sale como un resplandor desde el techo. Quiero decir, como, como si esa zona tuviera luz, y luego hay también otra más oscura, como si estuviera pintada, pero la pintura, es luz. En realidad parece como si no necesitara luz alguna. La sala brilla. Puede que venga de las ventanas, pero... no parece haber ninguna sombra en la sala.

P. ¿Lo que quieres decir es que parece como si el propio ambiente de la sala fuera brillante?

R. Pues sí, es como si fuera brillante. No veo ninguna sombra, como si hubiera una fuente de luz.

P. Ya veo. Ahora quiero que prestes atención a lo que se escucha dentro de esa gran sala. ¿Qué tipo de sonidos escuchas?

R. Nada en esa sala, pero están cantando en algún lugar.

P. ¿No muy alto, cantando en la distancia?

R. Mmm...

P. Está bien. Una especie de…

R. Se parece más a una especie de coro, como a un pequeño coro.

Esa música, de la que informaron los cuatro sujetos, no se parece a ninguna otra que hayan escuchado jamás. De hecho, dos de los sujetos vieron la música centellear en el aire, y ninguno de ellos pudo describirla con exactitud.

R. Es que… no puedo… distinguir las palabras. Es algo así como una especie de alabanza, como lo que se escucharía en un coro.

P. ¿Una alabanza, a quién?

R. Bueno, eh…

P. ¿A Dios?

R. Estoy seguro de que sí, es… es algo alegre, como cuando la gente se reúne para cantar…

El sujeto relató que creció estudiando grandes libros.

R. Me veo a mí mismo sentado sobre… sobre un libro, leyendo.

P. ¿Historia?

R. La verdad, no sé.

P. ¿Una obra práctica? ¿Ciencia? ¿Qué estudias? ¿Arte? ¿Cultura?

R. Son grandes libros, muy grandes.

P. Ajá. Se supervisan tus estudios en aulas, o…

R. Bien, por las mañanas hay un profesor, y por la tarde, o por la noche, estudio.

P. ¿Hay algún examen?

R. No hay exámenes. Simplemente, se quiere aprender; quieres aprender. Es... es como si nunca pudieras aprender bastante.

¿Quiénes eran esas personas? ¿Representaban la totalidad de una población planetaria, o una parte de esa población? Si eran una parte de ella, ¿cómo se les escogía para hacer ese trabajo? Tras examinar este material, Don y yo acuñamos un término con el que denominar a este grupo de personas en particular: el «clan». A continuación, las preguntas sobre este tema:

P. ¿Nadie tiene casa particular?

R. Pues, no; este gran lugar es su casa. Este es, este es su hogar.

******

R. Bien, esa es una de las funciones. Es como una escuela, o un lugar de enseñanza para enseñar a los que desean aprender en profundidad, y a los que vienen cuando pueden.

******

R. Pero estas personas no son algo así como dirigentes, de ninguna manera. No es como… como a lo que llega la gente aquí. No es un sistema de clases ni nada así.

La meditación desempeñaba una parte muy importante en las vidas de los habitantes de ese mundo, o al menos de los de ese clan. Había meditaciones individuales, y las meditaciones diarias de grupo, con todo el clan.

R. Bien, veamos. No me veo a mí mismo allí, en diferentes estados de conciencia. Hay momentos para la oración, por la mañana y por la noche, en tu propia habitación, y luego hay otros antes de las comidas, antes de la comida de la mañana y, no; bueno, brevemente, antes de la cena, pero era como cuando traían la comida, pero después hay un… en una sala, como una especie de meditación, como una oración devocional. Y a veces el grupo entero se reúne también en otras ocasiones, no solo durante las comidas, como... como si todo fuera una familia, supongo. Porque, como dije, no sientes ese apego, necesariamente, a una persona. Te sientes ligado a todo el mundo. Son todos ellos como de la familia.

Otra función del clan era abrir su gran templo cada cierto tiempo a todos los habitantes del planeta que desearan acudir para recibir inspiración espiritual. Al tratar de determinar cómo llegaban estas multitudes al templo, los interrogadores se toparon con la descripción de lo que parecía ser un gran helipuerto. Más tarde descubrimos que el vehículo no era un helicóptero; no obstante, ese es el término que el interrogador utilizó en este punto.

P. De acuerdo. Ahora, sobre la gente que parte del helipuerto, ¿no tienes ninguna idea de a dónde van?

R. Cuando digo que estas naves llegan, no me refiero a multitudes de gente que se apresuran de aquí a allá, o a algo así, es como si… cómo lo diría… aterrizan ahí, se abren las puertas, y hay gente que sale y gente que entra. Pueden ir a donde quieran; en otras palabras, este también es su sitio. Pero están aquí de visita.

P. ¿Por cuánto tiempo se quedan allí?

R. Un día.

La descripción del helipuerto:

R. Hay un lugar, un lugar plano, como... es de piedra, allí enfrente, pero no veo carreteras que llegan hasta él… veo… como una especie de, bueno, como una enorme pista para helicópteros, por ejemplo, pero…

Los interrogadores tenían que averiguar qué estaba aterrizando en aquella gran superficie de piedra, por lo que se le preguntó que describiera el tipo de transporte que hacía uso de ella.

P. Está bien. Quiero que describas esa nave, y lo que la hace funcionar.

R. No... mmm… es… bien, es como… parece probablemente una nave espacial. Pero no la veo llegar desde el espacio. Es como si, de repente, casi estuviera ahí, no veo que se aproxime o aumente de tamaño, ya sabes, a través del horizonte o algo así.

P. Describe exactamente cómo es.

R. Sí, bueno, es más larga que ancha, y no es verdaderamente gruesa comparada con las dimensiones de longitud y anchura. Es... no es como si estuviera dando vueltas cuando baja, porque es como una especie de... como rectangular... simplemente, es como si apareciera y tocara tierra; me refiero, no veo realmente que aparezca en mi campo de visión a lo lejos y que se vaya haciendo cada vez mayor.

Es interesante observar la aparente descripción de materialización y desmaterialización implícita en la respuesta del sujeto a esa pregunta.

Y el joven maduró en sabiduría y en edad, y relató una vida de enseñanza, de hacerse algo mayor y canoso, de comenzar a enseñar a un grupo de estudiantes más reducido y más avanzado, y de prepararse en su momento para finalizar la encarnación. Cuando los interrogadores hicieron regresar al sujeto a la experiencia de la muerte en la anterior encarnación, hasta la experiencia que estaba viviendo en ese momento, se detuvieron en el periodo entre encarnaciones para preguntar acerca del propósito que este Errante particular vino a cumplir a la Tierra. La respuesta que dio es tan provocativa como exigua. Muchos de nosotros pretendemos ayudar a nuestro planeta de un modo u otro, y la pregunta siempre es: ¿cómo lo haremos?

P. ¿Por qué estás en la Tierra? ¿Cuál es el propósito de esta vida? ¿Qué pretendes hacer aquí? ¿Qué se te asignó para hacer aquí?

R. Parece que para ayudar.

P. ¿Ayudar con qué, algo en particular?

R. Algo…

P. ¿Has ayudado antes en esa materia, o todavía tiene que llegar el problema con el que tienes que ayudar?

R. Todavía no ha ocurrido.

P. ¿Qué es lo que prevés?

R. Simplemente… simplemente grandes necesidades.

P. ¿Qué podría ocurrir, para requerir tanta ayuda por tu parte acerca de lo que sabes? (pausa) ¿Crecimiento espiritual? ¿Desarrollo espiritual? ¿Necesidades físicas?

R. Pues... no… tengo la sensación de que algunas personas están perdidas, ¿sabes?

P. ¿Puedes ayudarlas? ¿Es esa tu misión?

R. Siento que es lo que tengo que hacer. Eso… ayudar a esas personas.

P. Mmm... ¿A qué personas?

R. A los que están perdidos.

P. ¿Se trata de un grupo en concreto?

R. No.

P. Simplemente, en general.

R. Gente.

El trabajo que realicé a principios de 1976 iba a ser el último que hiciera. Padecía artritis reumatoide juvenil con diversas complicaciones, una de ellas LSE, conocida comúnmente como lupus, desde los trece años, cuando mis riñones enfermaron.

En 1956 no existían las técnicas avanzadas que existen ahora para los enfermos de riñón. De hecho, se consideró un milagro que sobreviviera, pero sobreviví con la pérdida de aproximadamente la mitad de cada riñón.

Me considero muy afortunada por haber podido llevar una vida física productiva y activa durante tanto tiempo, cuando tenía tantas probabilidades en contra. Incluso ahora, con la ayuda de ejercicio, dieta, amigos y fe, me siento sumamente bendecida, pero mis actividades se ven limitadas.

La investigación que Don y yo habíamos realizado hasta ese punto nos llevó al conocimiento de un tipo de sanación nada usual, y fueron en parte mis problemas físicos los que motivaron que la examinásemos con tanto interés. La cirugía psíquica mantiene únicamente una relación tangencial con la cirugía ortodoxa, y ninguna con la medicina ortodoxa. Como todas las ramificaciones de la «curación por la fe» es imposible de demostrar, y la respuesta natural y general, no solo de los científicos sino de cualquier persona que no haya investigado el tema, es de «desconexión» automática y total incredulidad.

Es de esperar. Si no fuera por muchos años de investigación, nosotros quizá reaccionaríamos igual. Sin embargo, al igual que la mayoría de los investigadores de la cirugía psíquica, sabíamos que no teníamos nada que perder al investigar esa posibilidad. Ningún paciente de cirugía psíquica ha muerto nunca, pues en realidad no le ocurre nada al cuerpo físico del paciente. Realmente, es una forma psíquica de curación. En consecuencia, pasamos un tiempo en Filipinas y en México examinando las posibilidades de la cirugía psíquica.

Lo que sigue es un ejemplo de lo que el cirujano psíquico crea como la manifestación que se percibe a simple vista: en una habitación en algún lugar de Filipinas, el paciente está desvestido, únicamente con las prendas que podría necesitar por recato personal, y yace sobre la cama, que en algunos casos puede estar cubierta con una simple cortina de baño, normalmente prestada del cuarto de baño del motel. El sanador, un hombre religioso, y que suele haber pasado diez o doce años de su vida rezando para llegar a sanar, «caminando en la jungla» en la soledad de las montañas volcánicas de Luzón, entra en la sala. No lleva nada consigo, excepto tal vez una Biblia. Con frecuencia, le acompaña un ayudante que hace las veces de intérprete y de asistente de cirujano, por emplear un término familiar de nuestra cultura; por emplear un término más preciso, un limpiador.

Normalmente, el sanador habla muy poco inglés. Comienza por desplazar las manos sobre el cuerpo, con las palmas hacia abajo. Se nos informa de que este es un método de escanear el cuerpo, al igual que lo haría un aparato de rayos X. A continuación se selecciona la zona donde llevar a cabo la «cirugía» y si el sanador es diestro, presiona con la mano izquierda firmemente sobre la piel, que parece abrirse y dejar ver el interior del cuerpo. La apariencia de esta manifestación es muy real y cualquiera que haya presenciado una auténtica cirugía psíquica y no haya estudiado cuidadosamente el fenómeno juraría que el cuerpo se ha abierto con las manos desnudas. A continuación, la mano derecha se introduce en la abertura y manipula el interior del cuerpo.

En el caso más interesante en el que participé, se le informó al sanador de mi artritis. Examinó mi cuerpo con la ayuda de su asistente. A continuación, abrió la cavidad abdominal y con un movimiento de sonido líquido apretó ligeramente, pero con firmeza, sobre lo que parecían órganos, más que articulaciones. Yo no me sentía molesta pero, para mí, la paciente, era chocante, pues no tenía artritis en mis órganos. Después extrajo lo que parecían tres piezas bastante pequeñas y de aspecto alargado de material sanguinolento, en cuyo centro había una pequeña porción de material duro. Una vez hecho esto, sacó su mano izquierda. La «incisión» desapareció sin dejar cicatriz o rastro de ningún tipo. En este caso, los dos hombres limpiaron una considerable cantidad de sangre, se lavaron las manos, y después me masajearon en silencio la piel del abdomen con aceite infantil.

Cuando pregunté por qué el sanador estaba trabajando en la zona abdominal, el intérprete transmitió mi pregunta, y me informó de que el examen había sacado a la luz la presencia de tres quistes en mi ovario derecho, así como un desplazamiento, o caída, de ambos ovarios, lo que había ocurrido tras años de una vida muy activa. El tirón que había notado era para recolocar los ovarios y no tener molestias durante la menstruación. La extracción de los quistes tenía la misma finalidad.

Aunque mi ginecólogo había diagnosticado estos tres pequeños quistes en mi juventud, nunca había hablado de ello a Don Elkins ni, de hecho, a nadie, pues no es un tema fascinante de conversación. Otra persona conocía la existencia de estos quistes, mi madre, pero estaba a más de 19.000 kilómetros.

Cuando regresé a los Estados Unidos, mi ginecólogo examinó la zona y confirmó que los tres quistes ya no eran palpables, y así han continuado desde entonces; además, el nivel de bienestar durante mi ciclo menstrual es mucho mejor, como cabía esperar.

El masaje con aceite infantil es una manera muy simplificada y poco ostentosa de curación magnética en la que se rezan oraciones y se visualiza una luz protectora alrededor de la zona afectada, para contribuir a la curación.

Don y yo creemos que la apertura del cuerpo para la extracción de restos, el cierre de las heridas del cuerpo y la manifestación de la sangre y los demás materiales son materializaciones del mismo tipo que las de fantasmas y ovnis. Por lo tanto, nunca hemos tratado de conservar restos de esa cirugía psíquica. Somos conscientes de que no cumple los rigores del método científico que predomina actualmente, pero creemos que no descubriríamos nada examinando los resultados del análisis de tal manifestación.

Parecería lógico que una persona, con independencia de la intensidad de su deseo de curarse, se sintiera nerviosa e inquieta, pues la apertura del cuerpo por sí misma, ya sea física o psíquica, parece muy traumática. Una vez que las manos del sanador están sobre el cuerpo, se produce un evidente cambio de actitud emocional y mental en cada individuo con quien he hablado que ha experimentado este fenómeno. Los cirujanos psíquicos lo denominan la presencia del Espíritu Santo, y debería considerarse como parte del fenómeno.

A finales de 1977 y principios de 1978 acompañamos al Dr. Andrija Puharich y a sus colegas de investigación a México D. F. para investigar a una cirujana psíquica mexicana, una mujer de sesenta y ocho años llamada Pachita, que había practicado durante muchísimos años. El don le había llegado en el campo de batalla de la armada de Pancho Villa y, como ocurre en Filipinas, la mayor parte de sus pacientes eran nativos. La única diferencia en su técnica era la cultura de la que procedía. En Filipinas, la sanación psíquica surgió de una creencia sumamente literal en el cristianismo tal como fue predicado por los misioneros españoles durante trescientos años. El cristianismo era el centro de la vida de prácticamente cada campesino Filipino. Un gran porcentaje acudía a misa diariamente, y como Don y yo nos encontrábamos allí durante la Semana Santa de 1975, pudimos observar la prueba de la implacable y literal cristiandad que se practica allí. Por ejemplo, el Viernes Santo había una gran procesión católica de la cruz a través de las calles de Manila. Lo que diferencia a esta procesión es que había un ser humano clavado en la cruz. Muchos habían rivalizado por esa posición, y el que la había conseguido, cuando le preguntaron, respondió, simplemente, que se sentía muy exaltado y esperaba ser escogido de nuevo el año siguiente.

En México, cuando el cristianismo está presente, y lo está a menudo, se encuentra revestido de una creencia india sumamente arraigada, muy rigurosa, que evoca los recuerdos de la matanza maya de inocentes en los escarpados peldaños de las pirámides mexicanas.

Por consiguiente, Pachita utilizaba un cuchillo muy romo con una hoja de trece centímetros, y lo pasó a todos los miembros del grupo de investigación observando nuestras reacciones, y especialmente la mía, pues yo era el conejillo de indias. Como sus «operaciones» tuvieron lugar mientras yo me encontraba tumbada boca abajo, no puedo dar información de primera mano de lo que ocurría, pero Don me informó de que el cuchillo pareció hundirse diez centímetros en mi espalda, y que después lo desplazó rápidamente a lo largo de la columna. Esto se repitió varias veces. Pachita estaba trabajando, según dijo, en mis riñones. Esta vez tampoco intentamos conservar «pruebas», pues sabíamos que no serviría para nada. Muchos han tratado de investigar la cirugía psíquica mediante el análisis de sus productos, y han hallado resultados no concluyentes o nulos, indicativos de que la cirugía psíquica es un fraude.

En el libro Arigo, de John Fuller, acerca de los primeros trabajos del Dr. Puharich con el sanador sudamericano de ese nombre, se examina la cirugía psíquica cuidadosamente, y para los que estén interesados en este tema fuera de lo común, el libro es un buen comienzo. Nunca he podido conseguir que un doctor ortodoxo examinara los posibles resultados de esta experiencia mexicana. Esto se debe al hecho de que el procedimiento empleado para examinar los riñones puede, si ya se encuentran muy dañados, ocasionar nuevamente su disfunción, y no podría esperarse que ningún médico asumiera ese riesgo. El mismo Dr. Puharich se mostró reacio a que me sometiera a ese procedimiento.

Pese a todas sus frustraciones, la investigación en ámbitos al borde mismo del fenómeno psíquico es sumamente interesante, reveladora y gratificante para el investigador paciente y cuyo enfoque al tema se centra simplemente en recopilar datos, en lugar de tratar de demostrar, paso a paso, hipótesis sobre lo que está investigando. En El material Ra se comentan manifestaciones de este tipo y la información es bastante interesante.

De nuevo en los Estados Unidos, aunque ya no podía ponerme a trabajar con la máquina de escribir, podía continuar ofreciendo las meditaciones semanales y aceptando a estudiantes avanzados para el trabajo individual. En 1978, James Allen McCarty supo de la existencia de nuestro grupo, primero a través de otras personas que habían participado en las meditaciones de nuestras reuniones nocturnas de los domingos y que habían formado un «centro de luz» y reserva natural en el Condado de Marion (Kentucky), y después gracias a un programa de radio de dos horas de duración que Don y yo habíamos realizado en Lexington, Kentucky. Se presentó allí con gran parte del grupo de meditación del Condado de Marion para experimentar nuestras meditaciones. Después de dos meditaciones, el grupo entero dejó de venir, pero Jim estuvo recorriendo el trayecto de 225 kilómetros casi semanalmente, a partir de la primavera de 1980. Durante muchos años, Jim había estado investigando algún método para ayudar a la humanidad. Nacido en 1947, y titulado en empresariales y en educación, había estudiado también métodos alternativos para la enseñanza de la expansión de la conciencia. Parte de ese tiempo lo pasó trabajando con niños de núcleos urbanos, pero comenzó a experimentar un deseo muy intenso de descubrir una idea más clara de lo que buscaba realmente.

En 1972 se apuntó a un curso de expansión de la conciencia denominado «autocontrol cerebral» con un hombre rudo de edad avanzada que vivía en una cabaña de madera, a 3.000 metros en las Montañas Rocosas, en Colorado. Durante este curso tuvo conocimiento, por primera vez, de la posibilidad de comunicación con una civilización avanzada del espacio exterior, no mediante medios de fabricación humana, como radios, telégrafos o aparatos electrónicos, sino mediante el uso de los lóbulos frontales del cerebro humano.

Puesto que esta experiencia fundamental tuvo lugar en medio de la naturaleza, en un entorno de rocas, pinos y enebros, decidió buscar una zona igualmente remota en la que pudiera ofrecer a otros estas experiencias de autocontrol cerebral. En 132 acres situados en la parte central de Kentucky, con un riachuelo como carretera de acceso, formó el Rock Creek Research and Development Laboratories y comenzó a trabajar en el ámbito que más le apasionaba: la evolución de la humanidad. Impartió algunos seminarios sobre el tema pero no halló excesivo interés él, por lo que volvió a una vida de granja y soledad durante los siguientes seis años y medio, cultivando su propia comida, meditando y estudiando. Seguía conservando la curiosidad sobre cómo sería mantener una comunicación clara y bidireccional con seres inteligentes avanzados y, así, disfrutaba mucho de las meditaciones con el grupo de Louisville, aunque también había estado interesado previamente en el trabajo realizado en un grupo de Oregón. En el otoño de 1980 viajó desde Kentucky a Oregón para trabajar con este grupo que supuestamente canalizaba la misma fuente que Edgar Cayce había canalizado en estado de trance profundo.

Sin embargo, el conocimiento que había adquirido de las reuniones nocturnas de los domingos y del estudio avanzado que había tenido conmigo había influenciado su búsqueda interior y, aparentemente, su mente decidió por él tras pasar solo dos meses en Oregón. Sintió que tenía que volver a Louisville y trabajar con Don y conmigo. El 23 de diciembre de 1980 llegó a Louisville, tras recorrer más de 8.000 kilómetros, desde los bosques del centro de Kentucky a Oregón, y de vuelta a Louisville.

Don y yo nos mostramos sumamente agradecidos por la ayuda de McCarty. Sus capacidades eran extraordinarias. Tenía facilidad para captar el material metafísico desde sus días en la universidad, y había leído extensamente durante todos esos años, por lo que llegó a nosotros con gran información sobre nuestros ámbitos de estudio. Se hizo cargo de la parte física de la investigación, clasificando, tomando notas, transcribiendo las grabaciones y manteniendo la correspondencia que se había suspendido desde mi enfermedad. Jim, siempre tan concienzudo, vendió su tierra. L/L Research se fusionó con Rock Creek Research and Development Laboratories y mantuvimos nuestro antiguo nombre societario para nuestra actividad de publicación, adquirimos una nueva máquina de escribir — los dedos de Jim, fortalecidos por seis años y medio de vida en la granja, eran demasiado grandes para mi antigua máquina de escribir eléctrica— y nos dispusimos a... ¿qué? No lo sabíamos.

Consideramos la posibilidad de escribir un nuevo libro, que actualizara lo que habíamos aprendido en Secrets of the UFO, y el papel en blanco estaba listo para ser escrito. Jim había comenzado a investigar en nuestro voluminosos archivos. Tres semanas después de su llegada, comenzó el contacto con Ra.

Durante todos los años que había estado canalizando, lo había hecho conscientemente, empleando mi voluntad para revestir los conceptos telepáticos con mi propio lenguaje. En 1980, una vieja amiga y miembro del grupo de meditación, Elaine Flaherty, murió trágica y prematuramente. Padecía diabetes juvenil y murió siendo treintañera. Había pasado muchos días junto a ella en el hospital antes de que finalmente abandonara su cuerpo, y me dijo varias veces que quería asegurarse de que su marido, Tom, supiera que ella estaba bien tras su muerte, que sabía que era probable. Asimismo, se lo había dicho a Tom, también un veterano miembro del grupo de meditación.

Tras el funeral, Tom vino a verme y me preguntó si podría tratar de entrar en contacto con Elaine. Después de haber presenciado tantas sesiones de espiritismo sin haber desarrollado un fuerte compromiso personal con el tipo de comunicación que es previsible recibir de los propios parientes ya fallecidos, en principio, me mostré reacia a intentar hacer de «médium». Sin embargo, estos eran buenos amigos míos, y no podía negarme. Tom, Don, y el hijo de Elaine y Tom, Mike, se reunieron conmigo para el primer intento. Tras unos momentos en los que me ofrecí conscientemente al contacto con Elaine, perdí la noción del tiempo, y cuando desperté Tom había grabado lo que sonaba como la voz de Elaine hablando a través de mí. Esa fue mi primera experiencia de trance. No supe cómo ocurrió, y hasta hoy sigo sin saberlo. Tom me preguntó si podría hacerlo una vez más, y de nuevo caí en lo que parecía un trance muy profundo, del que no recordaba nada, y del que escuché lo que parecía la voz de Elaine en la cinta después de la sesión. Don afirmó que si me hubiera oído desde la habitación contigua sin verme, hubiera jurado que era Elaine.

Esta labor era sumamente agotadora para mí, y le pedí a Tom que aceptara el hecho de que realmente no deseaba continuar siendo este tipo de médium. Tom accedió, afirmando que tenía lo que Elaine le había prometido y que estaba satisfecho. Sin embargo, tan solo unos días después, mientras trabajaba con un estudiante avanzado de meditación, Leonard Cecil, recibí un nuevo contacto que no había tenido con anterioridad. Como hago en todos los casos, cuestioné a esa entidad en el nombre de Cristo, pidiéndole que se marchara si no era mensajero de la conciencia crística. Se mantuvo allí, por lo que me abrí a ese canal. De nuevo, entré casi inmediatamente en trance y la entidad, que se denominaba a sí misma Ra, comenzó su serie de contactos con nosotros. Este contacto prosigue, es fascinante y, para mí, fuente de cierta inquietud.

La persona que decide convertirse en un canal vocal, para empezar ha dado un paso que para algunas personas es bastante difícil; esto es, la disposición para pronunciar las palabras de alguien que no está bajo el propio control. En la canalización a voluntad, es posible decidir finalizarla; sin embargo, también es posible pronunciar cosas sin ningún sentido, porque el canal nunca sabe de antemano cuál será el siguiente concepto. Me apresuro a añadir que esa falta de sentido nunca ha ocurrido en mi experiencia, y que las canalizaciones siempre han tenido un sentido suficientemente razonable y, en muchos casos, han sido muy inspiradoras. No obstante, en una sociedad en la que se enseña a medir las palabras con cierto cuidado, parece irresponsable dejar soltar sencillamente lo primero que viene a la mente.

Cuando se llega al trance para que ocurra el contacto, en mi caso la inquietud crece hasta llegar a algo cercano al pánico. No sé cuál es el proceso del trance, y siempre tengo el temor de que no ocurra nada en esa sesión, que me mantenga consciente y que no reciba ningún contacto. De nuevo, esto nunca ha ocurrido. Puesto que ni yo ni ningún otro miembro de nuestro grupo tiene verdadera idea de cómo ayudarme más allá de cierto punto para alcanzar un estado de «trance», no hay nada que hacer, excepto sencillamente dejarse llevar. Don afirma que, aunque mi estado de trance es similar al de otras personas que ha observado, él lo llamaría «recepción telepática en estado de trance».

Aunque estudié literatura en mi época universitaria y fui bibliotecaria durante muchos años, la lectura del material casi siempre me da la oportunidad de aprender una nueva palabra o dos, y ciertamente ha ampliando mi mente en el ámbito de la ciencia, de la que lamentablemente carecía mi educación.

Lo que quizá me inquita más que ninguna otra cosa es que alguien que lea este material considere a este ser humano que soy como poseedor de una especie de sabiduría que no cabe duda que Ra posee, pero yo no. Si este trabajo le impresiona, le ruego es que haga una estricta diferenciación en su mente entre las palabras y la «médium» a través de la que llegan esas palabras; por ejemplo, no esperaría que el grifo fuera responsable de la calidad del agua que corre por él. Ciertamente, todos nosotros en el grupo de investigación tratamos, mediante la meditación y en la vida diaria, prepararnos lo mejor que podemos para estas sesiones. No obstante, lo que se presenta a través de nuestro grupo tiene su propio peso y no puede decirse que refleje la sabiduría o el avance espiritual de ninguno de sus miembros. Como se suele decir, «de ignorantes está el mundo lleno».

Si a medida que lee tiene alguna pregunta, no dude en ponerse en contacto por escrito con el grupo Rock Creek. Su corresponsal, Jim, nunca deja una carta sin contestar, y puesto que tiene sus propias experiencias que compartir acerca de las sesiones, va a ser él quien finalice esta introducción.

Jim McCarty: Somos principiantes a la hora de saber cómo tiene lugar el contacto con Ra, y ha sido únicamente a través de un proceso de ensayo y error, sesión tras sesión, como hemos ido aprendiendo a dar apoyo a nuestro instrumento, Carla, en el aspecto mental, físico y espiritual. Cuando comenzó el contacto con Ra, estábamos tan entusiasmados que manteníamos dos sesiones al día, pero entonces supimos que esa forma de proceder era demasiado extenuante para Carla. Ahora mantenemos una media de una sesión a la semana o cada diez días, lo que nos permite prepararnos para cada sesión con el máximo nivel de atención que parece requerir a medida que avanzamos en ellas.

En las preguntas que formula Don en cada sesión se ha reflexionado mucho. Cada uno de nosotros aporta ideas, pero la mayor parte de la línea de preguntas la lleva a cabo Don, ya que cuenta con años de experiencia en la investigación del fenómeno de los contactados ovni, necesaria para desarrollar la base intelectual que se precisa en cualquier intento de unir las diversas piezas de este rompecabezas. Además, tiene el sentido de intuición vital para seguir las respuestas inesperadas y profundamente reveladoras que suele dar Ra con otras preguntas, improvisadas en el momento, para aprovechar los nuevos conceptos comprendidos.

Tras haber decidido mantener una sesión la noche anterior al día de la sesión, nos levantamos por la mañana, tomamos un desayuno ligero y comenzamos una serie de pasos que nos ayudan a completar con éxito la sesión. Doy a Carla un masaje en la espalda de media hora de duración para relajar sus músculos y articulaciones antes de cada sesión, ya que tendrá que permanecer totalmente inmóvil durante una hora o una hora y cuarenta y cinco minutos. Después, meditamos para que se intensifique la armonía que tratamos de conseguir en nuestras vidas cotidianas, y para que nuestros deseos se unifiquen en el único deseo de asistir al contacto con Ra. A continuación, realizamos nuestro ritual de protección y limpieza de la sala en la que se realizará el contacto y colocamos a Carla sobre la cama, en posición horizontal, cubriéndola con una sábana blanca, sus ojos con un paño blanco, y asegurando los tres micrófonos de la grabadora justo por debajo de su barbilla, para que no perdamos nada de la sesión si se estropea alguna de las grabadoras.

Para entonces, todo lo que se ve de Carla es su cabello cayendo a ambos lados de los hombros y su nariz sobresaliendo del mar de tela blanca que la rodea. Mientras ella recita mentalmente la Oración de San Francisco, Don coloca en la posición adecuada la mesa sobre la que descansa la Biblia, una vela, incienso y un cáliz de agua en línea recta con su cabeza, como Ra ha recomendado. Una vez que Don enciende la vela y el incienso, él y yo caminamos el Círculo del Uno alrededor de Carla y repetimos las palabras con las que se inicia cada contacto.

Después, en un momento dado, Carla abandona su cuerpo físico y Ra lo utiliza para pronunciar las palabras que forman las respuestas a las preguntas de Don. Yo medito y envío luz a Carla mientras dura la sesión, lo que solo interrumpo para dar la vuelta a las cintas cuando llegan al final de cada cara. Cuando finaliza la sesión, Don espera por unos momentos a que Carla regrese a su cuerpo, con frecuencia bastante entumecido, pronuncia su nombre unas cuantas veces hasta que responde, le ayuda a incorporarse, le frota el cuello y le da a beber el cáliz lleno de agua que él y yo hemos llenado con tantas vibraciones de nuestro amor como hemos podido.

Puesto que Carla no tiene idea de lo que ha ocurrido durante la sesión, siempre tiene la mayor curiosidad por saber el resultado, pero tiene que conformarse con pequeños fragmentos de información de segunda mano hasta que termino la transcripción de lo grabado en las cintas, lo que normalmente es sencillo, pues Ra habla bastante lentamente y articula cada sílaba con pronunciación clara.

Participar en esta comunicación con Ra ha sido sumamente inspirador para cada uno de nosotros debido a la mezcla de elocuencia y simplicidad que caracteriza sus respuestas. La información contenida en El material Ra nos ha sido de gran ayuda para incrementar nuestro conocimiento sobre el misterio de la creación y nuestra evolución a través de él. Esperamos que a los demás también les pueda ser útil.

L/L Research

Don Elkins
Carla L. Rueckert
Jim McCarty

Louisville, Kentucky
7 de julio de 1983

 

[1] El símbolo (******) indica la separación entre la cita de una transcripción y otra cita sobre el mismo tema, extraída de otra transcripción.

[2] El símbolo (******) separa dos citas de una misma sesión de regresión hipnótica.

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