Skip Navigation LinksL/L Research Library Transcripts - Table of Contents 1981 - Español La Ley del Uno, Libro V, Fragmento 8 - Sesión 17, 3 de febrero de 1981
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Transcripciones de L/L Research

ACERCA DEL CONTENIDO DE ESTA TRANSCRIPCIÓN: Esta canalización telepática sintonizada se publicó originariamente como La ley del Uno, Libros I a V, por Don Elkins, James Allen McCarty y Carla L. Rueckert. Se facilita con la esperanza de que pueda serle útil. Al igual que las entidades de la Confederación siempre reiteran, le rogamos que aplique su juicio y su propio criterio al evaluar este material. Si algo le parece convincente, acéptelo; de lo contrario, descártelo, pues ni los miembros de la Confederación ni nosotros mismos desearíamos ser un escollo en el camino de nadie. (Traducción al español realizada por Pilar Royo.)

La Ley del Uno, Libro V, Fragmento 8

Sesión 17, 3 de febrero de 1981

Jim: Antes de cada contacto con Ra, llevábamos a cabo una meditación que era nuestra forma de sintonización; es decir, de convertirnos en uno en nuestra aspiración de servir al prójimo. Con frecuencia, durante esa meditación Don tenía la impresión de que debía añadir alguna pregunta a la lista de cuestiones sobre la que nos habíamos puesto de acuerdo la noche anterior. En la Sesión 17, tal impresión le llegó a propósito de un cráter hallado en la región de Tunguska (Rusia) que, según se especula, fue provocado por un ovni que se estrelló en la zona o por un meteorito de grandes dimensiones, en el año 1908. Se especula también que algunos científicos de la Unión Soviética se interesaron por la posibilidad de vida en otras partes de la galaxia y del sistema solar como resultado de su investigación sobre este cráter y su posible origen.

Tras preguntar sobre ese cráter y continuar con preguntas relativas al desarrollo de la energía nuclear en la Tierra, así como sobre el extraño y escasamente registrado fenómeno de la combustión espontánea de un ser humano, Don determinó que esa línea de preguntas era de escaso valor.

Carla: Donald era un científico, y nunca pudo aceptar completamente que Ra no estuviera en posición de hablar con nosotros sobre fenómenos mensurables. Lo que había atraído a Ra a nuestro grupo era un verdadero deseo de ofrecer material que no fuera efímero, y ese deseo promovió nuestras sesiones. Cuando nos alejábamos de ese nivel de información, Ra solía recordarnos sutilmente que volviéramos al camino principal: nos decía que vigiláramos nuestros ajustes. Al principio tomábamos ese consejo muy literalmente, y pensábamos que se refería a los artículos dispuestos sobre el altar y al modo de colocarlos en la posición más correcta. Después, deducimos que estaba evaluando nuestras preguntas, no la posición de la Biblia y de la vela. Cabe resaltar que todo lo que es mensurable es igualmente efímero. El espíritu humano, la fuerza del amor creativo, la esencia de la creación: esas cosas son inmateriales, inhallables, noumenales, siempre sentidas y nunca penetradas por nuestro intelecto, ávido de hechos. Pero las captamos viviendo con un corazón abierto y hablando sobre ellas con fuentes como las de Ra, Q’uo y otras energías y esencias «universales» o «exteriores». Los guías personales y otros maestros de los planos interiores de nuestro planeta tienen mucho más margen de acción para ofrecer información personal, con independencia de cuándo encarnaran por última vez: es mejor acudir a ellos para obtener información sobre la propia salud y otros temas concretos, y dejar a las fuentes externas, como nuestras fuentes de la Confederación, las preguntas que trascienden el espacio y el tiempo. Si dentro de 10.000 años esas mismas preguntas son menos importantes que ahora, entonces con toda probabilidad no son preguntas universales.

Sesión 17, 3 de febrero de 1981

Interrogador: Durante la meditación me ha venido a la cabeza una pregunta sobre el cráter hallado en Rusia, en la región de Tunguska, creo. ¿Podéis decir qué es lo que causó ese cráter?

Ra: Soy Ra. Lo ocasionó la destrucción de un reactor de fisión.

Interrogador: ¿De quién era ese reactor?

Ra: Soy Ra. Se trataba de lo que podríais llamar un «dispositivo a control remoto» enviado por la Confederación, que quedó inservible. Se trasladó a una zona donde su destrucción no se interpusiera a la voluntad de los complejos mente/cuerpo/espíritu. Después se hizo detonar.

Interrogador: ¿Para qué se trajo aquí?

Ra: Estaba destinado a recibir diversas señales de vuestros pueblos. En aquella época estabais comenzando a trabajar en un ámbito más técnico. Teníamos interés en determinar el alcance y la rapidez de vuestros avances. Ese dispositivo de control remoto estaba alimentado por un sencillo motor de fisión, como lo llamaríais. No del tipo que conocéis actualmente, sino de dimensiones muy reducidas; aun así, tiene el mismo efecto destructor sobre las estructuras moleculares de tercera densidad. Como dejó de funcionar correctamente, nos pareció que era mejor escoger un lugar para su destrucción, en lugar de intentar recuperarlo, pues la posibilidad/probabilidad de llevar a cabo esa maniobra parecía sumamente reducida.

Interrogador: ¿Su peligro residía a la vez en su explosión y en su irradiación?

Ra: Soy Ra. En ese dispositivo hay muy poca radiación, tal como la conocéis. Sí que hay cierta radiación localizada, pero de tal manera que no se desplaza a la deriva con los vientos, como ocurre con la emisión de vuestras armas, algo primitivas.

Interrogador: Creo que los análisis han detectado muy poca radiación en los árboles de la zona. ¿Esos bajos niveles de radiación se deben a lo que acabáis de explicar?

Ra: Soy Ra. Así es. La cantidad de radiación está muy localizada. Sin embargo, la energía que se libera es lo bastante poderosa como para causar problemas.

Interrogador: Entonces, ¿fue la Confederación responsable de que la Tierra recibiera la energía nuclear?

Ra: Soy Ra. De ese punto no se puede juzgar cuál es la causa. La ecuación básica que precedió a ese trabajo se presentó a través de un Errante dedicado al servicio al planeta. No se pretendió que su trabajo se convirtiera en la base para instrumentos de destrucción, ni se ofreció con ese fin.

Interrogador: ¿Podéis decirme quién fue el Errante que halló la ecuación?

Ra: Soy Ra. Esa información no entraña riesgo, pues esa entidad ya no está en vuestra tercera densidad planetaria. Esa entidad tenía el complejo vibratorio de sonido «Albert».

Interrogador: ¿Esa es la razón de lo que llamamos «combustión espontánea» de seres humanos?

Ra: Soy Ra. No es correcto.

Interrogador: ¿Podéis indicar qué causa ese fenómeno?

Ra: Soy Ra. Imaginad, si os parece, un bosque. Un árbol es alcanzado por un rayo; se quema. El rayo no alcanza ningún otro punto; el resto del lugar no se quema. Ocurren hechos aleatorios que no tienen que ver con la entidad en sí, sino con el fenómeno de las «ventanas» del que ya hemos hablado.

Interrogador: ¿Se produce siempre con el mismo tipo de entidades, o con entidades aleatorias?

Ra: Soy Ra. Esta última opción es la correcta.

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