Skip Navigation LinksL/L Research Library Transcripts - Table of Contents 1981 - Español La Ley del Uno, Libro V, Fragmento 11 - Sesión 22, 10 de febrero de 1981
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Transcripciones de L/L Research

ACERCA DEL CONTENIDO DE ESTA TRANSCRIPCIÓN: Esta canalización telepática sintonizada se publicó originariamente como La ley del Uno, Libros I a V, por Don Elkins, James Allen McCarty y Carla L. Rueckert. Se facilita con la esperanza de que pueda serle útil. Al igual que las entidades de la Confederación siempre reiteran, le rogamos que aplique su juicio y su propio criterio al evaluar este material. Si algo le parece convincente, acéptelo; de lo contrario, descártelo, pues ni los miembros de la Confederación ni nosotros mismos desearíamos ser un escollo en el camino de nadie. (Traducción al español realizada por Pilar Royo.)

La Ley del Uno, Libro V, Fragmento 11

Sesión 22, 10 de febrero de 1981

Jim: La mayoría de la información personal de la Sesión 22 se explica por sí misma. La oración de la que habla Ra en relación con Carla es la Oración de San Francisco, que ha utilizado como su propio mecanismo de sintonización personal desde que comenzó a canalizar, en 1974. También mejora la sintonización realizada por el grupo de apoyo, y se reza siempre mentalmente antes de cada sesión, ya sea telepática o de trance.

Las limitaciones que menciona Ra en la segunda respuesta hacen referencia a la artritis reumatoide de Carla, que parece ser que escogió antes de la encarnación para que le proporcionara un foco interior para su trabajo de meditación, en lugar de facilitar la expresión externa que hubiera podido disipar la orientación interior. Vemos así que no todas las discapacidades pueden ceder a los esfuerzos sostenidos de los sanadores, y que cuando una enfermedad no responde a ningún esfuerzo de sanación, entonces cabe preguntarse qué oportunidades de aprendizaje y de servicio abre esa enfermedad para la persona. El propio Ra mencionó en la última frase que la aceptación de sus enfermedades y limitaciones atenuaría el sufrimiento que le infligían.

Carla: ha sido decididamente extraño pasearme entre aromas que no tenían un origen definido. Me ha parecido, a todo lo largo de este periodo, que me hacía cada vez más sensible, y cada vez menos vibrante como ser humano. Estoy segura de que la pérdida constante de peso ha reforzado esa sensación de «Alicia en el País de las Maravillas». Hoy en día mi vehículo físico sigue siendo muy sensible. No obstante, mi cuerpo, que una vez fue menudo, ha pasado de una talla de adolescente a la talla grande que usa en la actualidad, y he aumentado al doble de peso que el más ligero alcanzando durante el contacto. Solo por dar una idea de lo que para mí es «normal», solía pesar entre 52 y 54 kilos, y así año tras año. Mi aspecto era bastante normal con ese peso. Ha sido interesante experimentar las diferencias de peso con las que he tenido que vivir, en un vehículo más o menos corpulento. Uno se siente más fuerte cuanto más peso llegar a tener. Me ha sorprendido constatarlo, pues pensaba que un peso más ligero haría sentirse a la persona más tonificada y vital. Por eso es fácil de entender por qué en Norteamérica nos permitimos con tanta frecuencia comer hasta llegar a estar obesos. Nos hace sentirnos bien, ¡aunque habría que ver si eso alarga la vida!

La elección que hice antes de la encarnación, consistente en ocupar un cuerpo que limitara lo que pudiera hacer, es algo que me ha costado mucho tiempo llegar a apreciar en su justa medida. En principio, es frustrante no ser capaz de realizar el trabajo para el que uno se ha formado. Me encantaba ser bibliotecaria, y disfrutaba investigando para Don. Cuando tuve que dejar ese empleo, me sentí profundamente desconcertada y no poco afectada. Pero aquellos años de actividad reducida tuvieron tanto que enseñarme. Aprendí a abrir el corazón aunque mi cuerpo se deteriorara; hallé esperanza y fe aunque el panorama físico no dejara de empeorar. Cuando Donald murió, yo también estuve a punto de morir y, en 1992, cuando por fin fui capaz de salir a flote, sentí que el abrazo de la muerte se desvanecía hasta desaparecer.

Mi experiencia actual consiste en vivir con un vehículo físico apenas funcional. Tomando nada menos que siete medicamentos de manera habitual, siempre estoy rozando el borde entre lo que es hacer demasiado y no hacer lo suficiente. Lo único que no ha cambiado nunca a lo largo de esta experiencia es mi dedicación para ayudar a los Errantes de este planeta. Todas las diversas capacidades a las que he tenido que renunciar encuentran su lugar en mi trabajo con las personas que hallan problemas en su camino espiritual, y así me siento verdaderamente útil al fin. Y sin embargo, sé que todos somos totalmente útiles, no por lo que hagamos o digamos, sino por la calidad de nuestro ser.

Sesión 22, 10 de febrero de 1981

Interrogador: El instrumento desea formular un par de preguntas. Quisiera saber por qué percibe un olor a incienso varias veces al día y en diferentes lugares.

Ra: Soy Ra. Este instrumento ha dedicado una vida al servicio. Ello ha traído a este instrumento hasta esta confluencia de espacio/tiempo con la distorsión consciente e inconsciente hacia el servicio, y además con la distorsión consciente hacia el servicio mediante la comunicación. Cada vez que llevamos a cabo este trabajo, la distorsión vibratoria de nuestro complejo de memoria social se articula más firmemente con las distorsiones inconscientes de este instrumento hacia el servicio. Así, pasamos a ser una parte del complejo vibratorio del instrumento, y él una parte de nosotros. Esto ocurre a nivel inconsciente, por el que la mente desciende hasta las raíces de la conciencia que podríais llamar «cósmica». Este instrumento no es consciente de ese lento cambio de articulación del complejo vibratorio. Sin embargo, a medida que la dedicación continúa a ambos niveles y prosiguen las sesiones, el inconsciente emite señales de manera simbólica. Como este instrumento tiene un sentido del olfato sumamente agudo, esa asociación tiene lugar de manera inconsciente, y la entidad percibe la forma-pensamiento de ese aroma.

Interrogador: En segundo lugar, quisiera saber por qué se siente más saludable ahora que ha empezado estas sesiones, y cada vez mejor a medida que pasa el tiempo.

Ra: Soy Ra. Ello está en función del libre albedrío de la entidad. Durante muchos de vuestros años, esta entidad ha rezado cierto conjunto de complejos vibratorios antes de abrirse a la comunicación. Antes de alcanzar el estado de trance, esta oración ha permanecido en la parte consciente del complejo mental y, aunque útil, no ha sido tan eficaz como su consecuencia, que llega directamente al nivel inconsciente, afectando así más profundamente a la comunicación del complejo espiritual. Además, gracias a este trabajo, esta entidad ha comenzado a aceptar ciertas limitaciones que se impuso a sí misma con el fin de disponer el escenario para servicios como los que lleva a cabo actualmente. Ello también favorece el reajuste de las distorsiones del complejo físico respecto al dolor.

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