Skip Navigation LinksL/L Research Library Transcripts - Table of Contents 1981 - Español La Ley del Uno, Libro I, Sesión 23 - 11 de febrero de 1981
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Transcripciones de L/L Research

ACERCA DEL CONTENIDO DE ESTA TRANSCRIPCIÓN: Esta canalización telepática sintonizada se publicó originariamente como La ley del Uno, Libros I a V, por Don Elkins, James Allen McCarty y Carla L. Rueckert. Se facilita con la esperanza de que pueda serle útil. Al igual que las entidades de la Confederación siempre reiteran, le rogamos que aplique su juicio y su propio criterio al evaluar este material. Si algo le parece convincente, acéptelo; de lo contrario, descártelo, pues ni los miembros de la Confederación ni nosotros mismos desearíamos ser un escollo en el camino de nadie. (Traducción al español realizada por Pilar Royo.)

La Ley del Uno, Libro I, Sesión 23

11 de febrero de 1981

Ra: Soy Ra. Os recibo en el amor y la luz del infinito Creador. Estamos en comunicación con vosotros.

Interrogador: Ayer hablasteis del primer contacto de la Confederación, que ocurrió durante nuestro tercer gran ciclo. Afirmasteis que habíais aparecido en los cielos de Egipto aproximadamente al mismo tiempo que se prestó la ayuda a la Atlántida. ¿Podéis indicar por qué os dirigisteis a Egipto, y la orientación de vuestra actitud y forma de pensar cuando fuisteis allí por primera vez?

Ra: Soy Ra. En la época a la que os referís se adoraba al dios solar de cabeza de halcón que conocéis con el complejo vibratorio de sonido «Horus», que adoptó también otros complejos vibratorios de sonido; el objeto de esa adoración era el disco solar, representado bajo cierta distorsión.

Nos inclinamos a pasar cierto tiempo, como diríais, examinando a las gentes y buscando un profundo interés, equivalente a una búsqueda, con la que pudiéramos ayudar sin caer en la infracción. Hallamos que en aquel tiempo el complejo social era bastante autocontradictorio en sus denominadas creencias religiosas y, por lo tanto, no se produjo un llamamiento adecuado para nuestra vibración. Es por ello que en aquel tiempo, que para vosotros es de hace aproximadamente 18.000 años, partimos sin emprender ninguna acción.

Interrogador: Ayer dijisteis que aparecisteis en los cielos de Egipto en aquella ocasión. ¿Pudieron veros en el cielo las entidades egipcias?

Ra: Soy Ra. Así es.

Interrogador: ¿Qué es lo que vieron, y cómo influyó ese hecho en sus actitudes?

Ra: Soy Ra. Vieron lo que llamaríais naves en forma de campana, propulsadas por cristales.

No les influyó de ningún modo, dada su firme convicción de que con frecuencia ocurrían muchas cosas asombrosas en un mundo, como lo llamaríais, en el que numerosísimas deidades ejercían un poderoso control sobre acontecimientos sobrenaturales.

Interrogador: ¿Teníais una razón para haceros visibles para ellos, en lugar de permanecer invisibles?

Ra: Soy Ra. Así es.

Interrogador: ¿Podéis decir la razón de esa visibilidad?

Ra: Soy Ra. Permitimos la visibilidad porque no supuso ninguna diferencia.

Interrogador: Entonces, en aquel momento no entrasteis en contacto con ellos. ¿Podéis responder a la misma pregunta que acabo de formular respecto a vuestro siguiente intento de contacto con los egipcios?

Ra: Soy Ra. El siguiente intento fue prolongado y se extendió durante un periodo de tiempo. El nexo o núcleo de nuestros esfuerzos fue resultado de que decidiéramos que había un llamamiento suficiente para intentar caminar entre vuestros pueblos en calidad de hermanos.

Presentamos el plan al Consejo de Saturno, ofreciéndonos como Errantes orientados hacia el servicio, del tipo de los que aterrizan directamente sobre los planos interiores sin recurrir a procesos de encarnación. De ese modo aparecimos, o nos materializamos, en complejos físico-químicos que representaban de la forma más fiel posible nuestra naturaleza, siendo este un esfuerzo orientado a aparecer como hermanos y a pasar cierto periodo de tiempo como maestros de la Ley del Uno, pues había un interés creciente por el cuerpo solar, lo que vibra en consonancia con nuestras propias distorsiones.

Descubrimos que por cada palabra que podíamos pronunciar, nuestro propio ser daba treinta impresiones diferentes, lo que creaba confusión entre las entidades que habíamos venido a servir. Tras un breve periodo, nos retiramos de entre estas entidades y pasamos mucho tiempo tratando de comprender la mejor manera de servir a quienes nos habíamos ofrecido en amor/luz.

Los que estuvieron en contacto con la entidad geográfica que conocéis como la Atlántida concibieron los potenciales de la sanación mediante el uso de entidades piramidales. Al considerar este hecho y al ajustar las diferencias en los complejos de distorsión de las dos culturas geográficas, como las llamaríais, nos presentamos nuevamente ante el Consejo, ofreciéndole ese plan como ayuda para la sanación y la longevidad de los que habitaban en la zona que conocéis como Egipto. De esa forma esperábamos facilitar el proceso de aprendizaje, así como ofrecer una filosofía que articulaba la Ley del Uno. De nuevo, el Consejo lo aprobó.

Hace aproximadamente 11.000 de vuestros años entramos mediante forma-pensamiento en vuestro... —corregimos a este instrumento; a veces tenemos dificultades debido a una baja vitalidad—. Hace aproximadamente 8.500 años, habiendo considerado cuidadosamente estos conceptos, y aunque no habíamos partido nunca en pensamiento, volvimos a las regiones de forma-pensamiento de vuestro complejo vibratorio planetario y consideramos durante algunos de vuestros años, tal como medís el tiempo, cómo construir adecuadamente estas estructuras.

La primera, la Gran Pirámide, se formó hace aproximadamente 6.000 de vuestros años. Posteriormente, y en secuencia, tras haber llevado a cabo mediante el pensamiento la construcción o la arquitectura de la Gran Pirámide, se utilizaron materiales locales o terrestres, digamos, antes que la forma-pensamiento, para construir otras estructuras piramidales. Esta tarea prosiguió durante aproximadamente 1.500 de vuestros años.

Mientras tanto, se proporcionó información relativa a la iniciación y a la sanación mediante el cristal. El conocido como «Akenatón» fue capaz de percibir esta información sin distorsiones significativas y, durante un tiempo, digamos que movió cielo y tierra para hacer aplicar la Ley del Uno y ordenar al clero de estas estructuras de conformidad con las distorsiones de la iniciación y de la sanación verdaderamente compasivas. Pero eso no iba a durar demasiado tiempo.

Al llegar la disolución física de esta entidad sobre vuestro plano físico de tercera densidad, como hemos explicado antes, nuestras enseñanzas se pervirtieron rápidamente; nuestras estructuras, una vez más, fueron puestas a disposición de la denominada «realeza», o de aquellos con distorsiones hacia el poder.

Interrogador: Cuando habláis de sanación por las pirámides, supongo que la sanación primordial debía ser la del espíritu, ¿es correcto?

Ra: Soy Ra. Es correcto en parte. La sanación, de efectuarse, debe consistir en una concentración sin distorsión significativa de las emanaciones entrantes a través del complejo espiritual en el árbol de la mente. Hay partes de ese mental que bloquean las energías que fluyen hacia el complejo corporal. En cada caso, en cada entidad, el bloqueo puede ser muy diferente.

Sin embargo, hace falta activar el sentido del canal o la lanzadera espiritual. En ese caso, ya sea el bloqueo desde el plano espiritual al mental o del mental al físico, o simplemente un traumatismo aleatorio y puramente físico, la sanación puede llevarse a cabo.

Interrogador: Cuando comenzasteis a construir la pirámide de Giza haciendo uso del pensamiento, ¿estabais en contacto con los egipcios encarnados; observaron la construcción?

Ra: Soy Ra. En aquel momento no entramos en estrecho contacto con entidades encarnadas en vuestro plano. Estábamos respondiendo a un llamamiento generalizado de energía suficiente en aquella ubicación concreta como para merecer una acción. Transmitíamos pensamientos a todos aquellos que demandaban nuestra información.

La aparición de la pirámide fue motivo de tremenda sorpresa. Sin embargo, se diseñó cuidadosamente para que coincidiera con la encarnación del que fue conocido como un gran arquitecto. Posteriormente, esa entidad fue convertida en divinidad, en parte debido a esa coincidencia.

Interrogador: ¿Qué nombre dieron a esa deidad?

Ra: Soy Ra. Esta deidad se conoce con el complejo vibratorio de sonido de «Imhotep».

Interrogador: ¿Qué podéis decir sobre los logros generales de la pirámide? Según entiendo, las pirámides no surtieron el efecto deseado de producir una elevación de la conciencia, pero debieron producir algún efecto positivo.

Ra: Soy Ra. Os pedimos que recordéis que somos los Hermanos y Hermanas de la Aflicción. Cuando se ha sido salvado de esa aflicción para tener una visión del Creador único, entonces no existe el concepto de fracaso.

Nuestra dificultad radica en el honor/responsabilidad de corregir las distorsiones de la Ley del Uno que tuvieron lugar durante nuestros intentos por ayudar a estas entidades. Las distorsiones se consideran responsabilidades antes que fracasos; los pocos que recibieron inspiración para buscar, nuestra única razón para el intento.

Por ello, estaríamos quizá en una situación paradójica, en el sentido de que cuando uno ha visto la iluminación, hemos tenido lo que llamaríais éxito, y cuando otros han llegado a sentirse más afligidos y confundidos, hemos fracasado. Esos son vuestros términos. Nosotros persistimos en la búsqueda del servicio.

Interrogador: ¿Podéis decirme qué le ocurrió a Akenatón tras su muerte física?

Ra: Soy Ra. Esa entidad pasó a continuación por una serie de sanaciones y revisiones de las experiencias de la encarnación que corresponden a la experiencia de tercera densidad. En cierta medida, esta entidad había vivido en las distorsiones de poder, aminoradas por la gran devoción a la Ley del Uno; por consiguiente, resolvió entrar en una serie de encarnaciones en las cuales no había distorsiones hacia el poder.

Interrogador: ¿Podéis indicar cuál era la esperanza media de vida para los egipcios en la época de Akenatón?

Ra: Soy Ra. La esperanza media de vida de ese pueblo era aproximadamente de entre treinta y cinco y cincuenta de vuestros años. Abundaban lo que denominaríais enfermedades de la naturaleza del complejo físico.

Interrogador: ¿Podéis explicar las razones para la existencia de la enfermedad? Creo que ya las sé, pero pienso que sería positivo para el libro enumerarlas en este momento.

Ra: Soy Ra. Como hemos dicho antes, esta información no es particularmente relevante en cuanto a la Ley del Uno. No obstante, la tierra que conocéis como Egipto, en aquel tiempo, tenía unas condiciones de vida extremadamente duras, como las calificaríais. El río que denomináis Nilo podía producir crecidas y retrocesos de su cauce, lo que proporcionaba el caldo de cultivo para la generación de las enfermedades que transmiten los insectos. Además, la preparación de los alimentos favorecía el desarrollo de enfermedades. Asimismo, en muchos casos escaseaban las fuentes de agua, y el agua que se ingería provocaba enfermedades debido a los organismos que contenía.

Interrogador: En realidad, mi pregunta se refería a la causa más básica de la enfermedad, en lugar de al mecanismo de su transmisión. Me estaba remontando a la raíz del pensamiento que dio origen a la posibilidad de la enfermedad. ¿Podríais indicar brevemente si tengo razón al creer que la reducción general de pensamiento respecto a la Ley del Uno durante un largo periodo sobre el planeta Tierra creó una condición por la cual lo que llamamos enfermedad pudo desarrollarse, es así?

Ra: Soy Ra. Es correcto y perspicaz. Como interrogador, comienzas a penetrar en las enseñanzas externas.

La causa fundamental en esta sociedad particular no fue tanto una acción bélica, aunque podríamos decir que existía esa tendencia, sino más bien la formación de un sistema monetario y un comercio muy activo, y el desarrollo de tendencias hacia la avaricia y el poder; de ahí la esclavitud de unas entidades por otras y la errónea comprensión del Creador en cada entidad.

Interrogador: Si no me equivoco, creo que también hubo contacto en Sudamérica. ¿Podéis indicar la naturaleza de vuestro contacto en relación con la actitud hacia el mismo, sus ramificaciones, el plan del contacto, y por qué se contactó con esos pueblos?

Ra: Soy Ra. Esta va a ser la última pregunta extensa de la sesión. Las entidades que caminaron entre los habitantes de vuestro continente sudamericano fueron llamadas por un deseo similar, por parte de las entidades de aquella zona, de aprender las manifestaciones del sol; adoraban a esa fuente de luz y de vida. Por ello, estas entidades fueron visitadas por seres de luz no muy diferentes de nosotros. Se dieron instrucciones, que recibieron mayor aceptación y fueron menos distorsionadas que las nuestras. Las propias entidades comenzaron a construir una serie de ciudades subterráneas y ocultas, incluyendo estructuras piramidales.

Estas pirámides diferían ligeramente del diseño que habíamos promulgado; sin embargo, las ideas originales eran las mismas, a las que se sumaba un deseo o intención de crear lugares de meditación y de descanso, de propiciar un sentimiento de la presencia del Creador; estas pirámides eran accesibles a todos, no solamente a los iniciados y a los que debían ser sanados.

Abandonaron esta densidad cuando se descubrió que sus planes estaban firmemente en marcha y, de hecho, habían quedado registrados. Aproximadamente durante los siguientes 3.500 años dichos planes, aunque distorsionados en cierta medida, alcanzaron prácticamente su consecución en muchos aspectos.

Posteriormente, como en el caso de las rupturas de la cuarentena, la entidad que ayudó a las entidades de Sudamérica a lo largo de las grandes vías sudamericanas que llamáis en parte el río Amazonas, acudió ante el Consejo de Saturno para solicitar un segundo intento de corregir en persona las distorsiones que habían tenido lugar en sus planes. Habiéndoselo concedido, esa entidad o complejo de memoria social regresó, y la entidad escogida como mensajero llegó una vez más entre aquellos pueblos para corregir los errores.

Una vez más, todo quedó registrado, y la entidad se reunió con su complejo de memoria social y abandonó vuestros cielos.

Al igual que ocurrió en nuestra experiencia, las enseñanzas fueron pervirtiéndose profundamente en su mayor parte, hasta el punto de que en los últimos tiempos se llegó al sacrificio humano literal, en lugar de a la sanación de los humanos. En consecuencia, este complejo de memoria social ha recibido también el honor/deber de persistir hasta que esas distorsiones hayan quedado eliminadas de los complejos de distorsión de vuestros pueblos.

¿Tenéis alguna pregunta breve que formular antes de concluir la sesión?

Interrogador: ¿Hay algo que podamos hacer para que el instrumento esté más confortable? Puesto que habéis dicho que su energía parece haber disminuido, ¿es posible mantener otra sesión hoy, más tarde?

Ra: Soy Ra. La alineación es correcta; sin embargo, a este instrumento le vendría bien descansar del estado de trance durante este periodo diurno.

Soy Ra. Me dispongo a abandonar al instrumento. Dejo a cada uno de vosotros en el amor y la luz del infinito Creador. Id pues, y regocijaros en el poder y la paz del Creador único. Adonai.

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