Skip Navigation LinksL/L Research Library Transcripts - Table of Contents 1981 - Español La Ley del Uno, Libro V, Fragmento 21 - Sesión 36, 10 de marzo de 1981
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Transcripciones de L/L Research

ACERCA DEL CONTENIDO DE ESTA TRANSCRIPCIÓN: Esta canalización telepática sintonizada se publicó originariamente como La ley del Uno, Libros I a V, por Don Elkins, James Allen McCarty y Carla L. Rueckert. Se facilita con la esperanza de que pueda serle útil. Al igual que las entidades de la Confederación siempre reiteran, le rogamos que aplique su juicio y su propio criterio al evaluar este material. Si algo le parece convincente, acéptelo; de lo contrario, descártelo, pues ni los miembros de la Confederación ni nosotros mismos desearíamos ser un escollo en el camino de nadie. (Traducción al español realizada por Pilar Royo.)

La Ley del Uno, Libro V, Fragmento 21

Sesión 36, 10 de marzo de 1981

Jim: No tener más que una ligera pero persistente idea de que habíamos venido a este planeta para servir al prójimo parecía ser un nivel suficiente de «penetración del proceso de olvido», que Don había mencionado en el curso de la sesión 36, pues apenas teníamos más que eso para iniciar el contacto con Ra.

Parece ser que cualquier entidad de tercera densidad tiene un yo superior o Alma Suprema que se encuentra en el nivel de existencia de los estadios intermedios de sexta densidad. Además, el Errante que forma parte de un complejo de memoria social tiene también otro complejo de conciencia al que recurrir en caso de ayuda, pues cada complejo de memoria social parece tener también el equivalente de su propia Alma Suprema, o lo que Ra denomina la «totalidad del complejo mente/cuerpo/espíritu».

Carla: El proceso de olvido, o «el velo», es un término que nuestras fuentes utilizan con frecuencia. La idea básica es que cuando encarnamos y nos convertimos en una entidad manifestada en el plano terrestre, el estado encarnado cierra nuestros sentidos metafísicos. Todo lo que sabíamos antes del nacimiento queda oculto en la mente profunda, y partimos a nuestro peregrinar terrestre tan solo con nuestro yo desnudo y nuestros deseos más sinceros. Por eso no es ninguna sorpresa que los Errantes tengan dificultades para despertar en el seno de la ilusión que llamamos realidad consensuada. Existe siempre el temor, al entrar en la encarnación, de que no despertemos en absoluto, sino que nos perdamos en la totalidad de la experiencia vital. El lector que lee esta frase quizá se encuentre también en pleno proceso de ese despertar, comenzando a identificarse cada vez más con un nuevo y más amplio concepto del yo como ser eterno y metafísico.

A medida que todos despertamos y desarrollamos nuestro verdadero yo, podemos ayudarnos unos a otros, y animo a cada Errante a que halle formas de apoyar a sus compañeros de peregrinaje en la luz. Las personas llegarán a su camino. Quizá no parezcan muy «conscientes», o quizá sí lo estén pero parezcan también muy confundidas o asustadas. Si el Creador las ha puesto en nuestro camino, entonces estamos bien equipados para ayudarlas. Sencillamente, amémoslas y aceptémoslas.

Esto es mucho más difícil de hacer que de decir. Implica, primero, haber llegado a amarse y a aceptarse a uno mismo, a perdonarse por las numerosas imperfecciones y estupideces que se encuentran al examinar el interior. Pero todo trabajo se realiza sobre el yo, metafísicamente hablando. Si resulta difícil amar a alguien, hay que mirar hacia el interior y hallar el lugar donde se ha rechazado a una parte del yo, la parte del lado oscuro que preferiría no verse o no experimentarse. Al trabajar sobre ese amor, aceptando y perdonando el lado oscuro del yo, se trabaja al servicio de todos los demás prójimos que llegan hasta nosotros. Creo que la clave para esa aceptación del yo es comprender que ser de carne y hueso significa ser imperfecto y estar confuso. No hay forma de estar libre de error cuando se está inmerso en el contexto de este mundo. Sin embargo, en nosotros existe ese yo sin el velo, que guarda perfecta memoria de quiénes somos y de lo que hemos venido a hacer. Una vez que se es capaz de afrontar el propio lado ruin, nos volvemos mucho más transparentes hacia ese amor infinito que llega no desde nosotros, sino a través de nosotros, para bendecir a todos.

En esta práctica del amor, contamos con una maravillosa fuente de fortaleza y coraje: el yo superior. Yo llamo a ese yo el Espíritu Santo, porque soy de la distorsión llamada cristianismo místico. Otras personas ven a ese yo superior como a un guía interior, un ser angélico, la naturaleza superior o, simplemente, un Guía. Sea cual fuere su nombre, esa energía es bastante fiable, siempre está ahí, apoyando y sustentando. Es posible ejercitarse para tomar conciencia de esa energía, abriéndose a ella conscientemente en la meditación y recurriendo a ella en los momentos difíciles. Animo a todos a que consideren el yo como un ser en proceso de despertar, que recibe mucho apoyo de fuerzas invisibles. Hay que apoyarse sobre esas fuentes de fortaleza en el silencio y la oración, y verdaderamente nos ayudarán.

Sesión 36, 10 de marzo de 1981

Interrogador: Me preguntaba si la capacitación para entrar en contacto con Ra podría incluir penetrar ese proceso de olvido. ¿Es ese el caso?

Ra: Soy Ra. Totalmente.

Interrogador: De otro modo, la Ley de la Confusión lo impediría, ¿no es así?

Ra: Es correcto.

Interrogador: Me preguntaba también si el número mínimo necesario para este tipo de trabajo es de tres personas; ¿es correcto?

Ra: Soy Ra. Para la protección de este instrumento, es necesario como grupo mínimo y también como el número más eficaz, dada la excepcional armonía de este grupo. En otros grupos el número podría ser mayor, pero en este contacto hemos observado que el apoyo más eficaz lo proporcionan los complejos individuales mente/cuerpo/espíritu presentes en este momento.

Interrogador: Me siento algo confuso sobre un punto relativo al yo superior. Cada uno de nosotros, supongo, tiene su propio yo superior de sexta densidad positiva, ¿es correcto? ¿Cada uno de los que estamos en esta sala; es decir, cada uno de nosotros tres?

Ra: Soy Ra. Esta va a ser la última cuestión para esta sesión de trabajo. Vamos a tratar de responder a vuestra pregunta, tal como la entendemos. Os rogamos que solicitéis cualquier información adicional.

En primer lugar, es correcto que cada uno de los presentes tiene un Alma Suprema, como podéis llamarla. Sin embargo, debido a las repetidas interacciones armoniosas de este trío de entidades, es posible percibir una interacción armoniosa adicional que se suma al yo superior de cada uno de vosotros; es decir, cada complejo de memoria social tiene un Alma Suprema, que resulta difícil describiros con palabras. En este grupo hay dos de esas totalidades de complejo de memoria social uniendo sus esfuerzos a los de vuestro yo superior individual en este momento.

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