Skip Navigation LinksL/L Research Library Transcripts - Table of Contents 1981 - Español La Ley del Uno, Libro V, Fragmento 29 - Sesión 48, 22 de abril de 1981
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Transcripciones de L/L Research

ACERCA DEL CONTENIDO DE ESTA TRANSCRIPCIÓN: Esta canalización telepática sintonizada se publicó originariamente como La ley del Uno, Libros I a V, por Don Elkins, James Allen McCarty y Carla L. Rueckert. Se facilita con la esperanza de que pueda serle útil. Al igual que las entidades de la Confederación siempre reiteran, le rogamos que aplique su juicio y su propio criterio al evaluar este material. Si algo le parece convincente, acéptelo; de lo contrario, descártelo, pues ni los miembros de la Confederación ni nosotros mismos desearíamos ser un escollo en el camino de nadie. (Traducción al español realizada por Pilar Royo.)

La Ley del Uno, Libro V, Fragmento 29

Sesión 48, 22 de abril de 1981

Jim: Para Carla, parece posible recibir una transferencia de energía espiritual por medio de cualquier transferencia de energía sexual. Ello se produce sin ningún esfuerzo particular por su parte, y principalmente parece deberse a su propia naturaleza, que considera todos sus actos, en primer lugar, bajo el ángulo del posible servicio al prójimo. Sin embargo, este tipo de transferencia de energía espiritual es posible para cualquier persona mediante una dedicación mental consciente de la relación sexual compartida a los fines de obtener tal transferencia. Con esa dedicación consciente, el hombre puede transmitir a la mujer la energía física que posee en abundancia, y regenerarla, y la mujer puede transmitir las energías mentales/emocionales y espirituales que posee en abundancia, e inspirar así al hombre. El tipo de energía que transfiere cada sexo biológico viene determinado por sus naturalezas únicas. El sexo biológico masculino tiende a expresar la cualidad de emisión del principio masculino, mientras que el sexo biológico femenino tiende a expresar la cualidad de recepción del principio femenino. El orgasmo es el momento en que se produce la transferencia, aunque una pareja bien acoplada no tiene necesariamente que llegar al orgasmo para que se produzca esa transferencia.

Carla: Desde que se grabaron estas sesiones, he seguido estudiando la parte sexual de la actividad del rayo rojo, con la esperanza de hallar formas de compartir la belleza y el gozo que he hallado en mi propia sexualidad, con otras personas que deseen iniciarse en la experiencia del sexo sacramental. Cada vez estoy más convencida de que todos tenemos la capacidad de entrar en ese nivel vibratorio, en el que la relación se convierte cada vez más profundamente en una Santa Eucaristía del rayo rojo. Pienso que esa energía orgásmica es puro amor y que, cuando experimentamos ese éxtasis, sencillamente tomamos conciencia de la vibración del Creador en reposo. Sospecho que el universo permanece en un estado de orgasmo, un éxtasis intemporal. Nuestra cultura nos condiciona tanto para embotar el poder de la pasión, que con la observancia de las convenciones sociales se pierde la espontaneidad de ese acto. Y el bombardeo constante de imágenes sexuales en los anuncios publicitarios y de todo tipo agudizan el deseo de poseer cada vez más: cada vez mayor número de parejas, mayor número de experiencias no ortodoxas, mayores emociones, mayor novedad.

En contraste con todo ello, está la parte del rayo rojo del yo y sus funciones naturales y justas que, como todas las funciones naturales, han de llevarse a cabo en privado y manteniendo la vigilancia sobre la gracia y la pureza de su realización. Cuando un hombre ha encontrado la sabiduría de fijar su deseo sobre la Mujer, la Diosa, encarnada en su pareja, y la mujer ha abierto su corazón al Hombre encarnado en su compañero, todo está listo para una práctica cada vez más profunda de ese intercambio glorioso y natural de energías. Para mí, eso ha sido sin duda una bendición, pues parece ser que me quedé sin energía hace años, pero todavía sigo bien viva. Y de ello he de dar gracias en gran medida a las remarcables funciones naturales de un tal James McCarty, un hombre que no podría expresar con mayor afecto su sensibilidad hacia la Diosa interior.

Sesión 48, 22 de abril de 1981

Interrogador: Tengo una pregunta de parte del instrumento, que voy a leer: «Habéis sugerido algunas veces que las transferencias de energía sexual favorecen la energía vital del instrumento y este contacto. Parece que ello no es así para todas las personas; que el circuito sexual y el circuito espiritual no son el mismo. ¿Esto es una anomalía del instrumento, o el efecto positivo de la actividad sexual sobre la energía espiritual es algo normal para todos los seres de tercera densidad?».

Ra: Soy Ra. Aunque este instrumento no es anómalo, está menos distorsionado en cierta medida hacia la separación de mente, cuerpo y espíritu que muchas de vuestras entidades de tercera densidad. Las energías de la transferencia sexual, si ocurren a través de un complejo espiritual eléctrico o magnético no desarrollado, que podríais llamar circuito, hacen saltar ese circuito particular. Por otra parte, las fuertes energías espirituales pasan a través de un circuito corporal y afectan igualmente de manera adversa al circuito no desarrollado del complejo corporal. Algunas entidades, como este instrumento, no han escogido en esta encarnación particular expresar el algún momento la energía sexual a través del circuito corporal. Así, desde el inicio de la experiencia de tal entidad, el cuerpo y el espíritu se expresan juntos en todo acto sexual. Por esa razón, transferir la energía sexual es, para este instrumento, transferir energía tanto espiritual como física. Si una persona lo suficientemente sensible examina el campo magnético de este instrumento, verá configuraciones poco habituales. Eso no es algo único a una sola entidad, sino común a un número razonable de entidades que, habiendo perdido el deseo de experiencias sexuales del rayo naranja y el amarillo, han fortalecido el circuito combinado del espíritu, la mente y el cuerpo para expresar la totalidad del ser en cada acción. Por esa razón, tanto las relaciones sociales como la compañía son muy benéficas para este instrumento, sensible a las transferencias de energía más sutiles.

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