Skip Navigation LinksL/L Research Library Transcripts - Table of Contents 1981 - Español La Ley del Uno, Libro III, Sesión 51 - 13 de mayo de 1981
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Transcripciones de L/L Research

ACERCA DEL CONTENIDO DE ESTA TRANSCRIPCIÓN: Esta canalización telepática sintonizada se publicó originariamente como La ley del Uno, Libros I a V, por Don Elkins, James Allen McCarty y Carla L. Rueckert. Se facilita con la esperanza de que pueda serle útil. Al igual que las entidades de la Confederación siempre reiteran, le rogamos que aplique su juicio y su propio criterio al evaluar este material. Si algo le parece convincente, acéptelo; de lo contrario, descártelo, pues ni los miembros de la Confederación ni nosotros mismos desearíamos ser un escollo en el camino de nadie. (Traducción al español realizada por Pilar Royo.)

La Ley del Uno, Libro III, Sesión 51

13 de mayo de 1981

Ra: Soy Ra. Os recibo en el amor y la luz del infinito Creador. Estamos en comunicación con vosotros.

Interrogador: Para comenzar el Libro Tercero de La Ley del Uno hay un par de preguntas de importancia relativa, y otra quizá menos importante, pero que me siento obligado a formular.

La primera trata de esclarecer el punto final concerniente a la cosecha. Me preguntaba si hay una supervisión de la cosecha y, en caso afirmativo, por qué esa supervisión es necesaria, y cómo funciona, ya que la aptitud para la cosecha de una entidad viene determinada por el rayo violeta. ¿Es necesario que se supervise la cosecha, o se produce de manera automática?

Ra: Soy Ra. En el tiempo de la cosecha siempre hay segadores. El fruto será el que sea, pero existe cierta supervisión, necesaria para asegurar que esa recolección se almacene donde corresponda, sin menoscabo ni imperfección.

Vigilan la cosecha entidades de tres niveles.

El primer nivel es planetario, y podría denominarse «angélico». Este tipo de guardianes incluye la totalidad del complejo mente/cuerpo/espíritu o Yo Superior de una entidad, y aquellas entidades de los planos interiores que han sido atraídas a ella mediante su búsqueda interior.

El segundo nivel de entidades que vigilan el proceso pertenecen a la Confederación y tienen el honor/deber de ocupar un pequeño lugar al borde de los escalones de luz/amor, de forma que aquellas entidades que sean cosechadas, con independencia de su nivel de confusión o de su incapacidad para establecer contacto con el Yo Superior, no tropiecen y caigan por cualquier razón que no sea la de la fuerza de la luz. Estas entidades de la Confederación recogen a los que caen y los reconducen para que puedan seguir avanzando en la luz.

El tercer grupo que vigila este proceso es el grupo al que llamáis «los Guardianes». Pertenecen a la octava superior a la nuestra y aportan su luz, proporcionando las emisiones precisas de luz/amor en irradiaciones delicadamente meticulosas para poder establecer la vibración precisa de luz/amor de cada entidad.

Así pues, la cosecha es automática en el sentido de que los cosechados responderán de acuerdo con lo que permanece inalterable durante la cosecha; esto es, la emanación del rayo violeta. Sin embargo, el servicio de estos seres asegura una cosecha apropiada, de forma que cada entidad tenga la mayor oportunidad de expresar el ser de su propio rayo violeta.

Interrogador: Creo que la pregunta siguiente no es tan importante; sin embargo, me la plantea alguien con quien he estado en contacto y que ha estudiado la parte del fenómeno concerniente a los ovnis. Si os parece demasiado banal o poco importante, no contestéis. Me han preguntado cómo es posible que las naves de cuarta densidad lleguen aquí, si parece que a medida que nos aproximamos a la velocidad de la luz la masa se acerca al infinito. Mi pregunta es: ¿por qué esa nave sería necesaria en absoluto?

Ra: Soy Ra. Habéis hecho varias preguntas. Vamos a responder una a una. En primer lugar, estamos de acuerdo en que este material es poco importante.

En segundo lugar, los que en su mayor parte proceden de puntos distantes, como los llamáis, no precisan las naves tal como las conocéis. La propia pregunta requiere una comprensión de lo que no poseéis. Trataremos de explicar lo que puede ser explicado.

En primer lugar, hay pocas entidades de tercera densidad que dispongan de los conocimientos para utilizar naves y viajar entre sistemas estelares con las limitaciones que vosotros mismos experimentáis ahora; sin embargo, saben utilizar el hidrógeno de modo diferente al vuestro. Estas entidades siguen necesitando una gran medida de vuestro tiempo para desplazarse, pero recurren a la hipotermia para ralentizar los procesos del complejo físico y mental a fin de soportar la duración del viaje. Los de Sirio son de este tipo, y existen otros dos.

Uno es el tipo que, procedente de cuarta, quinta o sexta densidad de vuestra galaxia, tiene acceso a un tipo de sistema de energía que utiliza la velocidad de la luz a modo de «tirachinas» propulsor y llega así a donde desea sin que haya transcurrido un tiempo perceptible para vosotros.

El otro tipo de experiencia es la de cuarta, quinta y sexta densidad de otras galaxias y algunas de vuestra propia galaxia que han aprendido las disciplinas necesarias de la personalidad para considerar el universo como un ser y, por lo tanto, son capaces de ir de un lugar a otro gracias únicamente al pensamiento, materializando las naves necesarias, por decir así, para incluir el cuerpo de luz de la entidad.

Interrogador: Supongo que este último tipo es el que experimentamos con los aterrizajes del Grupo de Orión, ¿es así?

Ra: Soy Ra. El Grupo de Orión es una mezcla de estos dos últimos tipos.

Interrogador: ¿Por qué se necesita un vehículo para esta transición? Cuando vosotros, como Ra, llegasteis a Egipto hace tiempo, empleasteis la nave de forma acampanada, pero ¿lo hicisteis mediante el pensamiento; podéis explicar por qué utilizasteis un vehículo, en lugar de simplemente materializar el cuerpo?

Ra: Soy Ra. El vehículo o nave es la forma-pensamiento sobre la que puede operar nuestra concentración como motivación. No hemos deseado escoger nuestros complejos mente/cuerpo/espíritu como punto de focalización de este trabajo.

Interrogador: Gracias. Creo, y decidme si me equivoco, que tenemos siete cuerpos que corresponden a cada uno de los siete colores del espectro, y que la energía que crean estos siete cuerpos es una energía universal que afluye a nuestro entorno planetario y penetra a través de nuestros siete centros energéticos denominados «chakras» para desarrollar y perfeccionar esos cuerpos. Cada uno de ellos guarda cierta relación con nuestra configuración mental, de la que depende el estado de perfección de esos cuerpos y la afluencia total de esa energía, y a través de dicha configuración mental podemos bloquear en cierta medida la afluencia de energía que han creado estos siete cuerpos. ¿Podéis decirme si me equivoco, o corregir mis palabras?

Ra: Soy Ra. El planteamiento es básicamente correcto. Emplear el término «configuración mental» es simplificar en exceso las formas de bloqueo de la energía entrante que se producen en vuestra densidad. El complejo mental tiene una relación con el espíritu y con los complejos corporales que no es fija. Estos bloqueos pueden ocurrir entre el espíritu y la mente, o el cuerpo y la mente, en muchos niveles diferentes. Reiteramos que cada centro de energía tiene siete subcolores, llamémoslos así. Los bloqueos espirituales/mentales combinados con bloqueos mental/corporales pueden afectar a cada uno de los centros de energía de diversas formas. De ese modo podéis ver la naturaleza sutil del proceso de equilibrado y de evolución.

Interrogador: No estoy seguro de si esto proporcionará una serie de preguntas fructíferas, pero voy a plantear esta pregunta, pues me parece que existe cierta conexión.

En la contraportada del libro, Secretos de la gran pirámide, figuran varias reproducciones de dibujos u obras egipcias, algunas de las cuales muestran aves sobrevolando entidades horizontales. ¿Podéis explicar de qué se trata, y si tiene alguna relación con Ra?

Ra: Soy Ra. Estos diseños de los que habláis forman parte de muchos otros que distorsionan la enseñanza de nuestra percepción de la muerte como pasaje a nuevas experiencias. Las distorsiones conciernen a consideraciones de naturaleza específica para los procesos del complejo mente/cuerpo/espíritu llamado «muerto». Esto puede denominarse, en vuestra filosofía, la distorsión del gnosticismo: esto es, la creencia de que puede alcanzarse el conocimiento y una actitud apropiada gracias a movimientos, conceptos y símbolos convenientemente percibidos y acentuados. De hecho, el proceso de la muerte física es tal como hemos descrito anteriormente: un proceso donde se dispone de ayuda y donde la única necesidad es que la entidad sea liberada de su cuerpo por los que le rodean, y que el proceso sea facilitado por los que le lloran. Por esos medios se puede ayudar a la mente/cuerpo/espíritu que ha experimentado la muerte física, y no por las diversas percepciones de rituales meticulosos y repetidos.

Interrogador: Anteriormente habéis hablado de velocidades de rotación de los centros energéticos. ¿Estoy en lo cierto al suponer que ello está en función del bloqueo del centro energético, de forma que cuando el bloqueo es menor, la velocidad de rotación es más elevada y la energía entrante es mayor?

Ra: Soy Ra. Es correcto en parte. En los primeros tres centros energéticos, el desbloqueo completo de la energía crea velocidades de rotación. A medida que la entidad desarrolla los centros energéticos superiores, estos centros comenzarán a expresar su naturaleza formando estructuras cristalinas. Esta es la forma más elevada o equilibrada de activación de los centros energéticos, pues la naturaleza de espacio/tiempo de esta energía se transmuta en naturaleza tiempo/espacio de regulación y equilibrio.

Interrogador: ¿Qué queréis decir por estructuras cristalinas?

Ra: Soy Ra. Puede decirse que cada uno de los centros energéticos del complejo físico posee una estructura cristalina particular en la entidad más desarrollada. Cada una es diferente, al igual como ocurre en vuestro mundo, donde no existen dos copos de nieve idénticos. Sin embargo, presentan una forma regular. El centro de energía rojo suele tener la forma de la rueda. El centro de energía naranja tiene la forma de una flor de tres pétalos.

El centro amarillo tiene forma redondeada, con muchas facetas, como una estrella.

En el centro energético verde, que a veces se denomina «la flor de loto», el número de puntos de la estructura cristalina depende de la fuerza de su centro.

El centro de energía azul puede tener quizá un centenar de facetas y presentar gran brillo resplandeciente.

El centro índigo tiene un núcleo más sereno que suele presentar una forma de base triangular o de tres pétalos, aunque algunos adeptos que han equilibrado las energías inferiores pueden crear formas con más facetas.

El centro energético violeta es el menos variable, y a veces se describe en vuestra filosofía como el de los mil pétalos, pues es la suma de la totalidad de la distorsión del complejo mente/cuerpo/espíritu.

Interrogador: En este mismo momento siento algo en el centro índigo. Si este centro estuviera totalmente activo y sin ningún bloqueo, ¿no sentiría nada en él?

Ra: Soy Ra. Contestar a esa pregunta transgrediría la Ley de la Confusión.

Interrogador: Inmediatamente tras la muerte del cuerpo físico, habéis dicho que el cuerpo que se activa en primer lugar es el índigo, y que es el que da la forma. ¿Por qué es así?

Ra: Soy Ra. Esta va a ser la última pregunta de esta sesión de trabajo.

El cuerpo índigo puede considerarse una analogía de la energía inteligente. Es el Logos en el microcosmos. La energía inteligente de la totalidad del complejo mente/cuerpo/espíritu obtiene su existencia a partir de la infinidad inteligente o el Creador. Como hemos dicho, este Creador debe ser entendido, tanto en el macrocosmos como en el microcosmos, como poseedor de dos naturalezas: la infinidad no potenciada que es inteligente; esto es todo lo que existe.

El libre albedrío ha potenciado tanto al Creador que nos ha creado a todos, como a nosotros mismos en calidad de cocreadores con infinidad inteligente dotada de voluntad. Esa voluntad puede aprovecharse por el cuerpo índigo o creador de forma, y su sabiduría se emplea para escoger el punto y el tipo de experiencia adecuados que adoptará este cocreador o logos del sublogos al que llamáis «persona».

Soy Ra. ¿Tenéis alguna pregunta breve?

Interrogador: ¿Hay algo que podamos hacer para que el instrumento esté más cómodo, o para mejorar el contacto?

Ra: Soy Ra. Todo está bien. Sois muy concienzudos. Os dejo ahora, hermanos, en el amor y la luz del infinito Creador. Id, pues, y regocijaros en el poder y la paz del infinito Creador. Adonai.

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