Skip Navigation LinksL/L Research Library Transcripts - Table of Contents 1981 - Español La Ley del Uno, Libro V, Fragmento 35 - Sesión 63, 18 de julio de 1981
Skip Navigation Links
L/L Research
Home
Library
Are you a wanderer?
About Us
Carla’s Niche
Podcast
Online Course
Search
E-mail L/L
Copyright Policy
Recent Updates

Now on Bring4th.org

Bring4th.org

Forums

Online Store

Seeker Connector

Gaia Meditation

Subscriptions

Links

Donate/Volunteer

Join Us

Facebook

Twitter

Tumblr

Instagram


Biblioteca

Transcripciones de L/L Research

ACERCA DEL CONTENIDO DE ESTA TRANSCRIPCIÓN: Esta canalización telepática sintonizada se publicó originariamente como La ley del Uno, Libros I a V, por Don Elkins, James Allen McCarty y Carla L. Rueckert. Se facilita con la esperanza de que pueda serle útil. Al igual que las entidades de la Confederación siempre reiteran, le rogamos que aplique su juicio y su propio criterio al evaluar este material. Si algo le parece convincente, acéptelo; de lo contrario, descártelo, pues ni los miembros de la Confederación ni nosotros mismos desearíamos ser un escollo en el camino de nadie. (Traducción al español realizada por Pilar Royo.)

La Ley del Uno, Libro V, Fragmento 35

Sesión 63, 18 de julio de 1981

Jim: La artritis de Carla comenzó justo después de sus problemas renales, cuando tenía trece años. En su niñez, tenía el apremiante deseo de servir a los demás, pero después de numerosas experiencias difíciles como una niña que no encajaba bien en ningún lugar, se sintió tan segura de que nunca podría ser útil, que a la edad de trece años pidió la muerte en sus oraciones. Cuando sus riñones volvieron a presentar problemas seis meses después, proporcionándole la posibilidad de dejar esta encarnación, la naturaleza de su experiencia cercana a la muerte le indicó que podía marcharse, si así lo deseaba, pero que su trabajo no había concluido. Inmediatamente, escogió regresar a la vida, sintiendo esta vez que efectivamente tenía un servicio que ofrecer, y la artritis reumatoide juvenil se instaló en su cuerpo de inmediato.

También puede observarse aquí que los esfuerzos de las entidades negativas intensificaron la elección de muerte que había realizado libremente, pero gracias también a ese libre albedrío ninguna fuerza ha podido impedir su retorno al servicio, una vez lo decidió así.

Carla: El concepto de limitación, especialmente bajo la forma de enfermedad física y considerado como algo benigno, puede parecer desconcertante a primera vista. Me he preguntado por qué, en nombre del firmamento, pude escoger tal estado, pues ha demostrado una astucia insuperable a la hora de limitarme. Aunque el reumatismo haya alterado cada una de las articulaciones de mi cuerpo, se ha centrado en las manos, las muñecas, los hombros y la espalda. Sencillamente, no puedo hacer ninguna actividad física durante demasiado tiempo, incluyendo escribir en el teclado del ordenador. No puedo levantar objetos pesados, o hacer una limpieza a fondo de la casa. En general, debo vigilar el tiempo que dedico a cualquier tarea, pues me es imposible realizar una intensa jornada de trabajo y esperar sentirme bien al día siguiente; por lo tanto, me veo obligada a guardar mucho reposo. Cada vez que sobrepaso estos límites invisibles debo guardar reposo durante largos periodos de tiempo, en los que me recupero.

Por consiguiente, con los años me he ido haciendo totalmente capaz de vivir en un mundo en retiro, hasta el punto de parecerme a una ermitaña. Incluso en lo más profundo de la enfermedad, a comienzos de los años noventa, tenía trabajo de canalización que hacer y de correspondencia con todo tipo de estudiantes, con personas que pedían consejo y con amigos. Mi voz era débil, debido al padecimiento que me ocasionaba el esfuerzo de emitir sonidos, pero mis pensamientos tenían alas, y he tenido gran satisfacción al proseguir mi servicio.

Siempre me ha resultado difícil tomarme las cosas a la ligera, pues suelo entregarme tanto a lo que esté haciendo que no tengo ninguna posibilidad de despreocupación. ¡Mejor olvidarlo! Por eso, cuando Ra me dijo que necesitaba reservar para mí misma cierta energía durante las sesiones, no me lo tomé demasiado bien. Aun así, dado que me debilitaba físicamente, reconocí que debía aprender a hacerlo. Terminé por apreciar enormemente esa lección, razón por la que aconsejo lo mismo a quienes se vean reflejados en estas palabras. Vale la pena preservar la envoltura física; de hecho, representa esa clase de amor que enseña tanto como ayuda.

Sesión 63, 18 de julio de 1981

Interrogador: ¿El origen de las disfunciones renales, hace 25 años, estuvo causado por un ataque psíquico?

Ra: Soy Ra. Es correcto solo en parte. Hubo componentes de ataque psíquico enfocados a la muerte de este cuerpo en aquel espacio/tiempo. Sin embargo, el complejo vibratorio que sirvió de guía en aquella ocasión fue la voluntad del instrumento, que deseaba dejar este plano de existencia pues pensaba que no podía ofrecer ningún servicio.

Interrogador: ¿Queréis decir entonces que el propio instrumento creó el problema con sus riñones en aquel momento?

Ra: Soy Ra. El deseo del instrumento de abandonar esta densidad redujo las defensas de un cuerpo ya predispuesto a la debilidad, y una reacción alérgica se intensificó hasta el punto de causar las complicaciones que distorsionaron el complejo corporal hacia la inviabilidad. La voluntad del instrumento, cuando supo que efectivamente había trabajo que hacer en el camino del servicio al prójimo, fue de nuevo el factor que guió el complejo de patrones vibratorios, que impidieron que el complejo corporal se rindiera a la disolución de los lazos que mantienen la energía vital.

  Skip Navigation LinksL/L Research Library Transcripts - Table of Contents 1981 - Español La Ley del Uno, Libro V, Fragmento 35 - Sesión 63, 18 de julio de 1981

Copyright © 2017 L/L Research