Skip Navigation LinksL/L Research Library Transcripts - Table of Contents 1982 - Español La Ley del Uno, Libro V, Fragmento 42 - Sesión 82, 27 de marzo de 1982
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Transcripciones de L/L Research

ACERCA DEL CONTENIDO DE ESTA TRANSCRIPCIÓN: Esta canalización telepática sintonizada se publicó originariamente como La ley del Uno, Libros I a V, por Don Elkins, James Allen McCarty y Carla L. Rueckert. Se facilita con la esperanza de que pueda serle útil. Al igual que las entidades de la Confederación siempre reiteran, le rogamos que aplique su juicio y su propio criterio al evaluar este material. Si algo le parece convincente, acéptelo; de lo contrario, descártelo, pues ni los miembros de la Confederación ni nosotros mismos desearíamos ser un escollo en el camino de nadie. (Traducción al español realizada por Pilar Royo.)

La Ley del Uno, Libro V, Fragmento 42

Sesión 82, 27 de marzo de 1982

Jim: Ra mencionó en más de una ocasión que la impaciencia es uno de los catalizadores más frecuentes con el que debe trabajar el buscador. Cuando una de las grandes líneas del camino de la evolución se torna visible, con frecuencia es muy tentador querer correr antes de hora y apresurarse hacia el objetivo. Este ha sido mi caso cuando me planteaba preguntas sobre las etapas necesarias para la aceptación del yo que había descubierto en mi propia búsqueda. La sugerencia de Ra de establecer cuidadosamente los fundamentos de la casa antes de colocar el tejado parece sensata; me recuerda el viejo dicho: «Nunca hay tiempo suficiente para hacer una cosa bien la primera vez, pero siempre hay tiempo para volver a hacerla».

Obsérvese también que todo pensamiento, toda acción, cuando se analiza cuidadosamente, puede conducir a distorsiones o lecciones básicas sobre las que se está trabajando. Así pues, cualquier parte de la experiencia vital puede considerarse como una miniatura holográfica del plan total de la encarnación para una entidad, a medida que se descubre una capa tras otra de significación tras la superficie más pequeña de las cosas. Como hemos descubierto en el Libro IV, esto no se debe al hecho de que los acontecimientos de nuestro mundo estén por sí mismos llenos de capas de significados (aunque también sea cierto), sino porque nosotros, de manera subconsciente, coloreamos los acontecimientos de nuestra vida de la forma que hemos decidido antes de nuestra encarnación para que nos proporcione las oportunidades de aprender lo que deseamos aprender. Esa es la razón por la que diferentes personas ven el mismo catalizador de modo diferente o con frecuencia como algo totalmente opuesto. A medida que trabajamos con estas coloraciones/distorsiones/reacciones de manera consciente, comenzamos a aceptar que estén presentes en nosotros, pues percibimos el motivo que hay tras ellas. Esa aceptación atrae hacia nosotros las actitudes que equilibran nuestra distorsión, de manera que nuestro punto de vista se amplía y somos capaces de aceptar y de amar a otra parte del Creador, que no había sido aceptada ni amada hasta ese momento. Así pues, el amor es el producto potencial de cualquier distorsión.

Carla: El camino de la búsqueda espiritual con frecuencia es poco claro, y los aspirantes esperan siempre hallar algún punto de claridad que permita observar el universo a partir de ese punto de referencia. Ciertamente, el recuerdo del Amor basta para conseguirlo, pero ese recuerdo emerge lentamente cuando estamos presos en nuestras propias reacciones. Cada uno de nosotros está retenido por estos anclajes que nos atrapan, y ha de pasar un tiempo antes de que volvamos a orientarnos. ¡Cuántos de nosotros desearíamos estar más alerta! Pero no estamos siempre atentos, a pesar de que esperemos estarlo. Aprecio la insistencia de Ra que nos incita a continuar adentrándonos en la acción antes que en buscar atajos que nos impiden analizar el porqué de nuestras trampas. Para mí es un verdadero avance poderme ver en el momento de estar CAYENDO en la trampa. Ese momento nos revela la distorsión interior que estábamos buscando. Una vez que podemos ver el mecanismo, podemos trabajar mucho más eficazmente sobre los medios de su liberación. Pienso que el objetivo aquí no es vivir sin cometer errores, sino verlos más claramente. Somos humanos: tenemos que errar; es imposible no hacerlo. Pero podemos, poco a poco, aprender a conocernos lo suficiente como para cometer nuestros errores durante los procesos interiores, en lugar de sobre la escena exterior del mundo. Quizá, un día, todos los «interruptores» de la infancia y de los traumas puedan liberarse, y entonces quedemos libres. O quizá no. De todas formas, no pienso que eso tenga tanta importancia como la cantidad de amor que hayamos dado.

Sesión 82, 27 de marzo de 1982

Interrogador: Jim tiene una pregunta personal que no es para su publicación. La pregunta es: «Parece que mi trabajo de equilibrado ha girado desde las preocupaciones más periféricas, como paciencia/impaciencia, hacia el aprendizaje para abrirme en el amor incondicional, para aceptarme a mí mismo como un ser completo y perfecto, y para aceptarme como Creador. Si esa es la progresión normal de focalización para el proceso de equilibrado, ¿no sería más eficaz, una vez que la persona descubre ese hecho, trabajar sobre la aceptación del yo en calidad de Creador, en lugar de sobre los aspectos periféricos de los resultados secundarios y terciarios que conlleva la no aceptación del yo?».

Ra: Soy Ra. El término eficacia tiene connotaciones engañosas. En el contexto de un trabajo llevado a cabo en las disciplinas de la personalidad, para ser más eficaz en la aceptación central del yo primeramente es necesario conocer las distorsiones del yo que la entidad está en proceso de aceptar. Cada pensamiento, cada acto, debe pues ser examinado para descubrir el fundamento preciso de las distorsiones de cada reacción. Ese proceso conduce finalmente a la tarea más central de la aceptación, pero es preciso colocar el arquitrabe antes de construir la estructura.

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