Skip Navigation LinksL/L Research Library Transcripts - Table of Contents 1982 - Español La Ley del Uno, Libro V, Fragmento 45 - Sesión 94, 26 de agosto de 1982
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Transcripciones de L/L Research

ACERCA DEL CONTENIDO DE ESTA TRANSCRIPCIÓN: Esta canalización telepática sintonizada se publicó originariamente como La ley del Uno, Libros I a V, por Don Elkins, James Allen McCarty y Carla L. Rueckert. Se facilita con la esperanza de que pueda serle útil. Al igual que las entidades de la Confederación siempre reiteran, le rogamos que aplique su juicio y su propio criterio al evaluar este material. Si algo le parece convincente, acéptelo; de lo contrario, descártelo, pues ni los miembros de la Confederación ni nosotros mismos desearíamos ser un escollo en el camino de nadie. (Traducción al español realizada por Pilar Royo.)

La Ley del Uno, Libro V, Fragmento 45

Sesión 94, 26 de agosto de 1982

Jim: Las primeras preguntas y respuestas de esta sesión son sobre todo de carácter técnico, puesto que teníamos que ocuparnos constantemente de las crisis dolorosas de la artritis de Carla y de nuestro compañero de quinta densidad negativa, que acentuaba esos problemas.

Hacia el comienzo de la Sesión 92 del Libro IV de La Ley del Uno, una de las respuestas de Ra fue: «El instrumento debe escoger la forma de su existencia. Como ya hemos indicado, tiene la distorsión hacia el martirio. Solo la entidad puede valorar y realizar las elecciones oportunas». Y al final de la misma sesión, añadió: «El instrumento podría meditar unas palabras que se han dicho y considerar sus implicaciones. Decimos esto porque el recurso constante a las energías vitales, en caso de que se mantenga hasta el punto de agotar la energía vital, pondría fin a este contacto. No hay necesidad para seguir recurriendo a esas energías. El instrumento debe hallar la clave para ese rompecabezas o enfrentarse a una disminución creciente de este servicio concreto en esta confluencia particular de espacio/tiempo». La última parte del material personal de la Sesión 94 consiste en una pregunta de Carla sobre la que había estado meditando mucho tiempo, relativa al enigma que Ra había presentado en la sesión 92. El enigma era la forma de Ra de preservar el libre albedrío de Carla y, al mismo tiempo, darle una orientación de pensamiento que pudiera reforzar su propio crecimiento y el servicio del contacto con el prójimo.

Carla: A medida que pasaba el tiempo, nos entreteníamos cada vez más con las prendas de vestir y con cosas por el estilo, tratando de darme la mayor comodidad y de extender al máximo la duración de las sesiones. Me cubría de prendas cálidas, toda de blanco y con el edredón blanco colocado de manera que no me molestara sobre los brazos; me cubría las manos con guantes, y dos especies de tubos de los que se utilizan para la ventilación de las lavadoras/secadoras quedaban sobre ambas manos hasta la altura de los codos, para mantener el peso del cobertor totalmente fuera de ellas. Era toda una tarea vestirme para las sesiones. Al echar la vista atrás, parece casi cómico que mantuviéramos tanta perseverancia. Pero en aquella época los tres compartíamos la misma idea: continuar con el contacto y aprender todo lo que pudiéramos. Creo que si volviera a ocurrir, volvería a hacerlo todo exactamente igual: dando lo máximo de mí; e imagino que Jim diría lo mismo. Sin duda, Don tenía también la firme determinación de continuar con las preguntas a Ra; sentía que esa era la culminación del trabajo de su vida. Si alguna vez sentíamos cierto cansancio o abatimiento por las condiciones en las que teníamos que trabajar, lo aceptábamos; de hecho, los tres resentíamos la fatiga.

Agradezco el comentario de Ra relativo al don de mi fe. Desde el primer momento que puedo recordar, siempre he tenido la dicha de mantener esa actitud de fe y de esperanza. Quizá sea por ello que todavía sigo viva, mientras que Don es un soldado caído en la batalla espiritual. Don era una persona de infinita dignidad, de gran inteligencia y pureza ética, pero siempre fue un hombre melancólico bajo la máscara de cortesía, de eficacia y de encanto profesional que llevaba ante el mundo. Muchos dones habré recibido en esta vida, pero este es seguramente el más preciado.

¿Acaso no ofrece Ra una maravillosa perspectiva al miope ojo espiritual al sugerir que yo no hacía más que mirar lo que todavía quedaba por hacer, en lugar de dar gracias por todo lo que ya se había conseguido? Con frecuencia he seguido su consejo y he meditado sobre las virtudes del juicio de un crítico severo que hubiera deseado que todo fuera perfecto. La vida es un desorden, las cosas con frecuencia son caóticas, y eso es algo que hay que admitir, perdonar y aceptar.

Y el pensamiento final de Ra es una verdadera joya. Después de todo, ¿qué son, a fin de cuentas, todos nuestros esfuerzos, incluido el contacto, y todo pensamiento humano, sino un vano y vacuo disparate? No podemos pasar de la ilusión a la verdad en este cuerpo, en este plano de existencia. Así que ¿dónde está nuestro servicio más autentico y esencial? No en lo que se hace, sino en la manera de ser, en permitir al verdadero yo, ese amante generoso para todas las cosas de la creación, compartir su esencia con el mundo y dejar que el amor y la luz del Infinito Uno pase a través de él e irradie sobre la conciencia planetaria. Esa es nuestra verdadera gesta, la de todos los que hemos llegado aquí en este momento para prestar servicio: ser, vivir una vida ferviente y devota.

Sesión 94, 26 de agosto de 1982

Interrogador: Tengo unas preguntas de parte del instrumento. La primera es: «¿Es nuestro compañero de quinta densidad responsable de la extrema distorsión del instrumento hacia el dolor durante las sesiones y al finalizarlas?».

Ra: Soy Ra. Sí.

Interrogador: ¿Hay algo que podamos hacer y que no estemos haciendo ya para remediar esa situación, de forma que el instrumento no experimente ese dolor, o al menos lo sufra en menor medida?

Ra: Soy Ra. Poco se puede hacer, debido al complejo de distorsiones preexistentes. Las fuentes de distorsión son tres.

La primera es resultado del trabajo no demasiado acertado de vuestros cirujanos, por decirlo así, que permite diversas distorsiones en la zona de la muñeca izquierda.

La segunda es la distorsión llamada «lupus eritematoso sistémico», que provoca en la musculatura de los antebrazos izquierdo y derecho distorsiones alejadas de la configuración normal, por así decir.

Por último, existe el daño nervioso, más especialmente en la parte izquierda, pero que afecta a ambos órganos de ventilación torácica.

En el momento en que está despertando, el instrumento puede responder a las diversas señales que hacen saltar la señal de alarma del dolor, alertando así al complejo mental, que a su vez mueve al complejo físico por medio de numerosas configuraciones sutiles que alivian las diferentes distorsiones. Vuestro compañero potencia esas distorsiones, como ya se ha dicho, inmediatamente antes del inicio de la sesión. Sin embargo, durante la sesión el instrumento no acompaña a su vehículo químico del rayo amarillo, y por eso no es posible realizar los numerosos y pequeños movimientos que podrían contribuir eficazmente a disminuir esas distorsiones. Ra debe examinar cuidadosamente las configuraciones mentales del complejo mental para poder efectuar incluso la más burda manipulación. No estamos capacitados para utilizar un vehículo del rayo amarillo.

El peso del cobertor tiene un efecto perjudicial sobre estas distorsiones en algunos casos, y por ello hemos mencionado que había algo que podría hacerse; es decir, el encuadramiento del elemento que ha levantado ligeramente el pequeño cobertor sobre el cuerpo. Para compensar la pérdida de calor, sería indicado cubrir las manos con prendas cálidas.

Interrogador: Estoy pensando que el instrumento podría llevar largas prendas interiores bajo la ropa, y también en un cobertor blanco sumamente ligero. ¿Eso sería satisfactorio?

Ra: Soy Ra. Debido a que este instrumento carece de energía física radiante, se aconseja un cobertor más grueso.

Interrogador: Antes habéis dicho «el trabajo no demasiado acertado de» y después hay una palabra que no he comprendido del todo. ¿Sabéis a qué palabra me refiero?

Ra: Soy Ra. No.

Interrogador: De acuerdo; entonces tendremos que esperar hasta transcribir el material. Supongo que nuestro amigo de quinta densidad negativa no causa estas distorsiones todo el tiempo, pues desea recalcar el hecho de que el instrumento va a sufrir distorsión solo si trata de realizar alguna de estas tareas de servicio al prójimo y, por lo tanto, trata de perturbar las sesiones, ¿es correcto?

Ra: Soy Ra. Es correcto en parte. La parte incorrecta es la siguiente: la entidad de la que hablas ha hallado que su poder no es suficiente para llevar a cabo constantemente el asalto sobre el vehículo físico de este instrumento y ha escogido, digamos, la confluencia más eficaz de espacio/tiempo de la experiencia de este instrumento para su servicio.

Interrogador: ¿Podéis decirme por qué me he sentido tan cansado recientemente en algunas ocasiones?

Ra: Soy Ra. Esa cuestión ya se ha tratado anteriormente.

El contacto que experimentáis ahora requiere cierta cantidad de la energía que cada miembro del grupo ha manifestado en la presente encarnación. Aunque el trabajo más duro de ese coste recae sobre el instrumento, se reviste de un diseño anterior a la encarnación, con la luz y la alegre armadura de fe y de voluntad a un alcance mucho más consciente que el que la mayoría de complejos mente/cuerpo/espíritu pueden disfrutar si no reciben un enérgico entrenamiento e iniciación.

Los del grupo de apoyo ofrecen también la esencia de la voluntad y de la fe en el servicio al prójimo, apoyando al instrumento cuando se entrega completamente al servicio del Creador único. Esa es la razón por la cual cada miembro del grupo de apoyo experimenta también una fatiga de espíritu que no se diferencia de un déficit de energía física, excepto por el hecho de que si cada uno de vosotros experimenta con esa fatiga, descubrirá la energía física en su distorsión habitual.

Interrogador: Gracias. No era mi intención volver sobre material anterior. Debería haber formulado mi pregunta más cuidadosamente. Es lo que esperaba. Trataba de obtener una confirmación de mi sospecha. Lo sospechaba. Intentaré formular mejor las preguntas.

La segunda pregunta que tiene el instrumento es: «durante estas vacaciones he descubierto muchas cosas de mí misma de las que no era consciente hasta ahora. Me parece que he avanzado mucho en los dones espirituales recibidos en el momento del nacimiento, y nunca he dedicado tiempo para conocer mi yo humano, que parece ser un niño inmaduro e irracional. ¿Es así?».

Ra: Soy Ra. Es correcto en parte.

Interrogador: Después, añade: «Si es así, esto parece formar parte del enigma relativo a mi manera de ser, del que ha hablado Ra. Me temo que si no trabajo satisfactoriamente sobre mis distorsiones humanas, seré responsable de la pérdida del contacto. Sin embargo, Ra sugiere también que el exceso de dedicación a un resultado cualquiera no es aconsejable. ¿Puede Ra comentar estas ideas?».

Ra: Soy Ra. Comentamos de manera general y en primer lugar la pregunta sobre el contacto que indica una vez más que el instrumento ve el complejo mente/cuerpo/espíritu con ojos deformados. Cada complejo mente/cuerpo/espíritu que busca tendrá casi con toda seguridad comportamientos inmaduros e irracionales. También es cierto que esta entidad, como casi todos los buscadores, ha realizado un trabajo importante en el marco de la experiencia encarnada y ha desarrollado madurez y racionalidad, efectivamente. Puede hacerse perfectamente la observación de que este instrumento no consigue ver lo que se ha logrado y ve solo lo que falta por lograr. De hecho, todo buscador que descubre en sí mismo este complejo de distorsiones mentales y mentales/emocionales podrá meditar sobre la posible ineficacia de hacer un juicio.

Al abordar la segunda parte de la pregunta, vemos la posibilidad de transgredir el libre albedrío. No obstante, creemos que podemos responder dentro de los límites de la Ley de la Confusión.

Este instrumento en particular no recibió entrenamiento, ni estudió, ni trabajó en ninguna disciplina conducente al contacto con Ra. Fuimos capaces, como hemos dicho muchas veces, de contactar con este grupo haciendo uso de este instrumento debido a la pureza de su dedicación al servicio del infinito Creador y también debido a la gran cantidad de armonía y aceptación que disfrutan los miembros de este grupo entre sí; esta situación ha hecho posible que el grupo de apoyo funcione sin distorsión significativa.

Somos humildes mensajeros. ¿Cómo puede un instrumento considerar un pensamiento cualquiera como la voluntad del Creador? Agradecemos a este grupo que podamos comunicarnos a través de él, pero el futuro es un laberinto. No podemos saber si nuestra gesta va a completarse después de la última sesión de trabajo. ¿Acaso el instrumento puede pensar por un momento que dejará de servir al Creador infinito? Pedimos al instrumento que reflexione sobre estas preguntas y observaciones.

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