Skip Navigation LinksL/L Research Library Transcripts - Table of Contents 1982 - Español La Ley del Uno, Libro V, Fragmento 48 - Sesión 98, 24 de septiembre de 1982
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ACERCA DEL CONTENIDO DE ESTA TRANSCRIPCIÓN: Esta canalización telepática sintonizada se publicó originariamente como La ley del Uno, Libros I a V, por Don Elkins, James Allen McCarty y Carla L. Rueckert. Se facilita con la esperanza de que pueda serle útil. Al igual que las entidades de la Confederación siempre reiteran, le rogamos que aplique su juicio y su propio criterio al evaluar este material. Si algo le parece convincente, acéptelo; de lo contrario, descártelo, pues ni los miembros de la Confederación ni nosotros mismos desearíamos ser un escollo en el camino de nadie. (Traducción al español realizada por Pilar Royo.)

La Ley del Uno, Libro V, Fragmento 48

Sesión 98, 24 de septiembre de 1982

Jim: La sesión 98 se presenta aquí en su totalidad. Nuestras experiencias estaban comenzando a ser cada vez más inusuales y difíciles en aquel momento de nuestras vidas. Teníamos dificultad para ponernos de acuerdo sobre qué hacer en cuanto a la casa cercana al aeropuerto de Atlanta, y ese es el problema sobre el bloqueo del rayo azul al que se refiere Ra en su extensa respuesta a la compleja pregunta de Carla. Como esas dificultades las habíamos escogido libremente, nuestro compañero de quinta densidad negativa había considerado oportuno intensificarlas.

Cuando volvimos a preguntar sobre cómo ayudar a nuestra mascota y compañero favorito, Gandalf, que debía sufrir una nueva operación para extraerle otro tumor, descubrimos que las criaturas de segunda densidad también son capaces de provocarse un cáncer, al contener la cólera en su interior: el mismo proceso que para los seres de tercera densidad.

Y, finalmente, descubrimos también que cuando se elaboran objetos, prendas de vestir o estructuras con las que se realiza un servicio al prójimo, esos objetos hechos de corazón y con las propias manos quedan investidos de un gran potencial de amor y de efectos mágicos.

Carla: En el momento en que estamos preparando este material personal para su publicación, estoy sentada frente al ordenador, y tengo el impulso de frotarme los ojos, pues las labores de jardinería que he realizado esta mañana me han situado en un entorno que me provoca alergias. Creo que esas alergias suelen ser algo que aqueja a muchos Errantes, y se debe, al menos en parte, a la descompensación entre las vibraciones de la Tierra y las del mundo de origen. Con frecuencia, cuanto más resignado es el Errante, más exterioriza su cuerpo los problemas que puede tener emocional y mentalmente con las vibraciones de este mundo. Por lo que a mí respecta, no me cabe ninguna duda de que es así. Veo claramente la naturaleza psicosomática de esas alergias y, gracias a una extensa práctica, he desarrollado una buena resistencia ante ellas, lo que me permite realizar algunas de las numerosas cosas que disfruto, ya sea acariciar a los gatos, arrancar hierbas de entre la hiedra, degustar alguno de los muchos alimentos, quitar el polvo, o quitarle el moho a algún objeto de la iglesia cuando me da una de mis «manías» de limpieza. Dudo que pueda evitar del todo estas alergias no importa cuál sea mi actitud, pero espero que estén poco ancladas en mi conciencia, y creo que la actitud realmente es la clave.

Ello me muestra lo bien equilibrados que estamos en el momento de encarnarnos. Estas distorsiones me fueron dadas, sobre todo, para que pudiera tener abundante tiempo libre forzoso y me dedicara más a la contemplación. Puede parecer que soy una persona profundamente mística y, es cierto que durante mis numerosos años de inmovilidad forzosa siempre he hallado una fe y una alegría profundas que han iluminado mi vida desde el interior. Es casi como si la adversidad de la enfermedad o de las limitaciones fuera un instructor que nos obliga a abandonar nuestros viejos hábitos para introducirnos a la vida contemplativa. Cada día de mi vida he deseado siempre estar aquí, con excepción de un periodo penoso del principio de mi pubertad, cuando perdí la fe y decidí que si no podía ser de ayuda para nadie, lo mejor sería partir (cosa que mi cuerpo afortunadamente no hizo cuando, seis meses más tarde, se precipitó en las disfunciones renales que había provocado una reacción alérgica). Y las alergias llegan debido a una disparidad entre los complejos vibratorios. Véase la belleza del trabajo. He ahí cómo actúan los catalizadores: es un mundo maravilloso.

Cuando finalmente pude levantarme de mi lecho de enfermedad en 1992, prometí no perder ese amor a la inmovilidad. Pero también me encanta hacer cosas, y en realidad siempre estoy ocupada. Por supuesto, me encanta ayudar en L/L Research con la correspondencia, escribir y canalizar, y también participar en mi iglesia y en el coro. Esas actividades son como las bases del edificio en que habito, los pilares de renovación para el espíritu interior. Pero hay más: me encanta la compañía femenina y disfruto pasando la velada entre chicas. Me gusta cocinar, y hacer tantas otras cosas como pueda; por eso, como una extensión de todo ello, dedico una mañana a la semana a ir a la iglesia de mi comunidad y a hacer la limpieza, a preparar y organizar, en particular en la cocina, pero también en todo el templo. Es una alegría servir en la casa del Señor. Y podría continuar con mi enumeración de actividades hasta aburrir al lector. Hay tantas cosas buenas que hacer, tantas necesidades de las que soy consciente y a las que quisiera responder. Demasiadas cosas, desafortunadamente. La situación apremiante de la época que vivimos: ¡siempre falta tiempo!

Todo esto ilustra lo profundo de mi amor por las actividades útiles. La actividad, a todos los niveles de mis capacidades, es inevitable. Forma parte de mi ser, y habría quien diría que es un martirio. Quizá sea cierto en parte. Lo único que sé es que estamos vivos y al momento siguiente ya no estamos aquí, y mientras esté aquí, voy a responder con toda la profundidad de que soy capaz. Ello significa que estoy siempre trascendiendo los límites, y que siempre soy presa de ataques psíquicos; no dejo de sufrirlos. Pero trato la cuestión con respeto, al igual que Jim, reconociéndolos y con disciplina, dejándolos pasar rápidamente y sin juzgar, sabiendo también que la esencia negativa de esos ataques es una parte de mí a la que amo. La aceptación y el perdón hacen progresar la situación, y la crisis pasa. Se trata de la sabiduría adquirida en la dificultad. Animo a todos los grupos que se encuentran en una situación de ataques psíquicos a que exploren los medios de perdonar y de aceptar esa energía aparentemente adversa. Al proclamar la verdad superior de que todo es uno, nos situamos en una luz más bella, más grande, y las dificultades se disuelven a medida que perseveramos en vivir sencillamente sin temor a esos ataques. Para quienes estén interesados, hay un capítulo que trata de los ataques psíquicos y de la autodefensa psíquica en mi Channeling Handbook (Manual de canalización). La esencia de ese consejo es: no temáis, apoyaros en la oración, y mantened el yo alineado en el verdadero amor.

Mi recuperación después de la grave inflamación de garganta que se ha comentado antes fue gracias al tratamiento de seis semanas a base de antibióticos, acompañados de litros de suero de leche, una sustancia que no está entre mis favoritas. Sin embargo, funcionó.

Gandalf era una personita muy especial. Me lo regaló un viejo amigo en 1968, y era un gatito cuando Donald y yo comenzamos nuestra vida juntos. Adoraba a Don, y jugaba con él a recoger cosas, saliendo siempre a la caza de los pequeños envoltorios de caramelos de menta que Don retorcía formando una pequeña pajarita y que le lanzaba; después los dejaba en los zapatos de Don, que nunca se ponía cuando estaba en casa. Su lealtad era profunda. Si estábamos sentados, casi siempre se acurrucaba sobre alguno de nosotros. A Don le encantaba caminar con Gandalf colgado de su hombro, y aún hoy puedo recordarles claramente, haciendo el recorrido diario por las habitaciones de nuestro apartamento. ¡Emanaba de Gandalf tanto amor! Cuando tuvo ya bastantes años, padecía artritis y cáncer, pero hasta el mismo momento en que murió, mantuvo la firme determinación de estar tan cerca de nosotros como fuera posible. Creo que ahora ha reencarnado en nuestro hermoso gato «Mo», que expresa una energía muy similar. Me siento agradecida por haber podido pasar más tiempo con esta alma, que sin duda es cosechable a tercera densidad.

Sesión 98, 24 de septiembre de 1982

Ra: Soy Ra. Os recibo en el amor y la luz del infinito Creador. Estamos en comunicación con vosotros.

Interrogador: En primer lugar, ¿podéis indicar cuál es la condición del instrumento?

Ra: Soy Ra. La falta de energía física ha ido en aumento. Las distorsiones de la energía vital han mejorado un poco.

Interrogador: Hemos omitido nuestra meditación anterior a la sesión. ¿Qué le parece a Ra?

Ra: Soy Ra. La finalidad de la preparación para una sesión de trabajo es la purificación de cada una de las entidades implicadas en él. El valor de la omisión de una parte de esa preparación viene determinado por la pureza que cada uno de los participantes haya alcanzado sin esa ayuda particular.

Interrogador: Se me había ocurrido que posiblemente fue durante esa meditación anterior a la sesión de trabajo cuando nuestro compañero de quinta densidad negativa aprovechó para suscitar las reacciones alérgicas y de otro tipo en el instrumento. ¿Estoy en lo cierto?

Ra: Soy Ra. Esa entidad aborda al instrumento en el momento más próximo posible a la sesión de trabajo, en vuestra continuidad de espacio/tiempo. La omisión de esa preparación ha provocado el ataque por parte de esta entidad de quinta densidad en el momento en que se tomó la decisión de no meditar. El ataque no requiere lo que llamaríais una extensión perceptible de vuestro tiempo.

Interrogador: ¿El ataque fue tan efectivo como lo hubiera sido si se hubiera realizado la meditación?

Ra: Soy Ra. Sí.

Interrogador: Tengo una pregunta que realiza el instrumento. Es la siguiente: «¿Podría decirnos Ra qué factores permiten que nuestro compañero de quinta densidad negativa pueda continuar atacando al instrumento en la región de la garganta, así como realizar otros ataques poco habituales como la sensación de mareo, la percepción de la fragancia de azahar, la impresión de caminar sobre criaturas imaginarias; y qué puede hacerse para aminorar esos ataques? También quiere saber por qué los ataques se producen durante los paseos».

Ra: Soy Ra. La pregunta se compone de varias partes. Vamos a tratar de responder a cada una de ellas. Nos situamos en los límites de la Ley de la Confusión salvo, únicamente, por saber que en ausencia de esta información el instrumento continuaría igualmente ofreciendo su servicio.

El trabajo de vuestro compañero de quinta densidad que afecta todavía al instrumento es potente, como ya hemos comentado. Ha conseguido afectar a la totalidad de las tendencias que ofrecen al instrumento oportunidades de aumentar las energías vital y física. Los problemas del rayo azul no han sido eliminados completamente desde la primera vez que se preguntó. De nuevo, este grupo ha experimentado un bloqueo poco usual en él; es decir, el bloqueo del rayo azul a consecuencia de una comunicación poco clara. Ello ha reforzado la eficacia del trabajo.

El potencial de ese trabajo es importante. El ejercicio físico, la música sagrada, la variedad de las experiencias y, en definitiva, el simple contacto social, quedan puestos en peligro por un trabajo que trata de bloquear la garganta y la boca. Cabe señalar que también existe el potencial de que se pierda este contacto.

Las alergias del instrumento crean un medio permanente en el que puede mantenerse la distorsión creada por el trabajo mágico. Como hemos dicho, para eliminar los efectos de ese trabajo será necesario suprimir completamente la distorsión que se ha provocado en la garganta. La agravación constante de las reacciones alérgicas lo dificulta.

La flor de azahar es el olor que podéis asociar al complejo de memoria social de quinta densidad positiva que conocéis como la vibración sonora de «Latwii». Esta entidad se encontraba con el instrumento, como este solicitó. La olor se ha percibido gracias a la naturaleza sensible del instrumento que estaba, una vez más, en el periodo más intenso del ciclo de dieciocho días.

La sensación de caminar sobre un pequeño animal y matarlo ha sido un ataque de vuestro compañero de quinta densidad negativa, posible también por la circunstancia antes descrita.

En cuanto a la eliminación de los efectos del trabajo mágico, podemos hacer dos sugerencias: una inmediata, y otra general. En primer lugar, en el corpus de conocimiento que poseen los sanadores conocidos entre vosotros como «médicos», existe la utilización de fuertes sustancias químicas que llamáis «medicamentos». Esas sustancias provocan de manera casi invariable en el complejo mente/cuerpo/espíritu muchos más cambios de los previstos. Sin embargo, en este caso, los esteroides o, alternativamente, la familia de los antibióticos, podrían ser útiles para la eliminación completa de este problema, en el que todavía puede prosperar el trabajo. Por supuesto, las alergias persistirán una vez finalizado ese tratamiento, pero los efectos del trabajo ya no entrarán en juego.

El que llamáis «Jerome» podría ayudar en esta situación médica poco ortodoxa. Puesto que las alergias están totalmente mal comprendidas por vuestros terapeutas ortodoxos, sería conveniente someter al instrumento a los servicios de aquellos médicos que consideran que la mejora de los efectos de las alergias está ligada a la ingestión de esas mismas toxinas bajo una forma atenuada. Eso trata los síntomas, digamos. Sin embargo, los cambios ofrecidos al complejo corporal son muy desaconsejables. La alergia puede considerarse como el rechazo, a un nivel profundo del complejo mental, del entorno del complejo mente/cuerpo/espíritu. Por lo tanto, la alergia puede verse en su forma pura como una distorsión mental/emocional del yo profundo.

La recomendación más general concierne a alguien que no desea ser identificado. Hay un molinillo de oraciones de clave de nombre. Sugerimos diez sesiones de tratamiento por este terapeuta, y sugerimos además una lectura clara, y la observación subsiguiente, por parte del instrumento, de las prioridades de las alergias, y en particular de lo relativo a vuestros alimentos.

Finalmente, los efectos del trabajo se hacen aparentes durante el paseo, cuando el complejo corporal ha comenzado a esforzarse hasta el punto de alcanzar una respiración más rápida. Otro factor que contribuye a ello es el número de sustancias de origen de segunda densidad a las que este instrumento tiene alergia.

Interrogador: Gracias. La segunda pregunta es: «Nuestro gato de más edad, Gandalf, tiene un tumor cerca de la columna. ¿La eliminación quirúrgica de ese tumor es menos adecuada que la que hemos llevado a cabo en abril pasado; y, la acción más adecuada por nuestra parte para contribuir a su recuperación sería la visualización de luz que le envuelva durante la cirugía y la repetición de las frases rituales de manera periódica mientras esté en el veterinario?».

Ra: Soy Ra. No. No hay más razones para ser prudentes que antes y sí, las frases de las que habláis ayudarán a la entidad. Aunque el complejo corporal de esta entidad sea anciano, y por lo tanto está expuesto al peligro de lo que llamáis la «anestesia», sus distorsiones mentales, emocionales y espirituales son tales que está muy motivada para recuperarse con el fin de poder reunirse con quienes ama. Tened en cuenta que esta entidad es cosechable a tercera densidad.

Interrogador: ¿Podéis explicar por qué habéis dicho «tened en cuenta que esta entidad es cosechable a tercera densidad», y decirme si tenéis alguna otra recomendación específica respecto a la operación del tumor?

Ra: Soy Ra. Lo hemos dicho para aclarar nuestra utilización de los términos «complejo espiritual» aplicado a lo que puede considerarse una entidad de segunda densidad. Las consecuencias son que esta entidad tendrá muchas más razones para sanar porque desea la presencia de quienes ama.

Interrogador: ¿Hay alguna otra recomendación que pueda hacer Ra respecto a la operación propuesta?

Ra: Soy Ra. No.

Interrogador: Me preguntaba si tenía razón al suponer que la causa del tumor era un estado de cólera en el gato Gandalf, debido a la presencia de nuevos gatos en su entorno, ¿es así?

Ra: Soy Ra. La causa original de lo que llamáis «cáncer» fue la distorsión causada por ese hecho. La causa inmediata del tumor es la naturaleza de la distorsión de las células del cuerpo, que llamáis «cáncer».

Interrogador: ¿Existen otros tumores cancerosos en este momento en Gandalf?

Ra: Soy Ra. Sí.

Interrogador: ¿Podemos sanarlos y si es así, dónde se encuentran?

Ra: Soy Ra. Ninguno de ellos puede sanarse en esta confluencia de espacio/tiempo. Uno se localiza en la articulación de la cadera derecha. Otro es muy pequeño, situado junto al órgano que llamáis «hígado». También hay pequeñas deformaciones celulares bajo la parte superior de las patas delanteras.

Interrogador: ¿Hay algo que podamos hacer para aliviar estos problemas aparte de la cirugía, para ayudar a Gandalf?

Ra: Soy Ra. Continuad en alabanza y en gratitud, pidiendo la eliminación de esas distorsiones. Hay dos posibles resultados. En primer lugar, la entidad vivirá con vosotros en satisfacción hasta que su vehículo físico no sea viable debido a las distorsiones de las células cancerosas. En segundo lugar, el camino vital puede convertirse en un camino que permita la sanación. No transgredimos el libre albedrío al examinar ese camino vital, aunque observamos que predominan los caminos vitales que emplean alguna de estas distorsiones para abandonar el cuerpo físico que, en este caso, es el cuerpo del rayo naranja.

Interrogador: ¿El gato Fairchild tiene también alguno de estos problemas?

Ra: Soy Ra. No, en la actual confluencia de espacio/tiempo.

Interrogador: ¿Ha sido necesario que el gato Gandalf fuera un complejo mente/cuerpo/espíritu y cosechable a tercera densidad para que la ira provoque un cáncer?

Ra: Soy Ra. No.

Interrogador: Entonces, cualquier complejo mente/cuerpo puede desarrollar cáncer, ¿es así?

Ra: Soy Ra. Así es.

En este momento quisiéramos interrumpir nuestra rutina para hacer una observación. Observamos la siguiente coincidencia. En primer lugar, la congestión de la garganta del instrumento debido al flujo de mucosidad causada por una reacción alérgica ha llegado a tal punto en este momento, que podemos asegurar que el vórtice de probabilidad/posibilidad que más se aproxima a la certeza es que dentro de media hora deberemos dejar esta sesión de trabajo. En segundo lugar, como hemos dicho, hemos escuchado la vibración sonora que ha realizado uno de vuestros aparatos de grabación. Si este grupo lo desea, puede mantener sesiones que terminarán después de que se produzca esa vibración sonora particular. Esa decisión asegurará distorsiones mínimas de incomodidad/comodidad en la garganta del instrumento hasta que se eliminen los efectos del trabajo mágico de vuestro compañero de quinta densidad negativa.

Interrogador: Por nosotros no hay ningún problema. Ese sonido se produce con una frecuencia de cuarenta y cinco minutos, pues las cintas magnéticas son de cuarenta y cinco minutos por cada cara. Solamente quisiera preguntar, para terminar, si la nueva mesa que Jim ha construido para los accesorios es satisfactoria para ese fin, pues nos proporcionará más espacio para circular alrededor de la cama; también querría saber si es mejor dejarla en su condición natural, o cubrirla con aceite de linaza, barniz, o pintura.

Ra: Soy Ra. Vemos ese mueble auxiliar. Canta de alegría; el pino vibra en alabanza. Ha habido mucha dedicación en ese trabajo llevado a cabo en la madera. Es aceptable. Podemos aconsejar que se deje como está, o que se frote con el aceite, que también es fácilmente magnetizado y mantiene la vibración ofrecida en gran profundidad.

Interrogador: Me preguntaba si este sería un momento adecuado para finalizar, pues la cinta grabadora ha realizado ese sonido hace ya un tiempo.

Ra: Soy Ra. Os corresponde a vosotros escoger. El instrumento permanece abierto a nosotros aunque, como hemos observado, las distorsiones físicas comienzan a aumentar.

Interrogador: Entonces será mejor que dejemos la sesión, para proteger la energía física del instrumento, y mi pregunta es si hay algo que podamos hacer para facilitar el contacto o para que el instrumento esté más cómodo.

Ra: Soy Ra. Todo está bien. Vuestras inquietudes nos parecen oportunas.

Os dejamos en el amor y en la luz del infinito Creador. Id pues, y regocijaros en el poder y en la paz del Uno. Adonai.

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