Skip Navigation LinksL/L Research Library Transcripts - Table of Contents 1982 - Español La Ley del Uno, Libro V, Fragmento 50 - Sesión 100, 29 de noviembre de 1982
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Transcripciones de L/L Research

ACERCA DEL CONTENIDO DE ESTA TRANSCRIPCIÓN: Esta canalización telepática sintonizada se publicó originariamente como La ley del Uno, Libros I a V, por Don Elkins, James Allen McCarty y Carla L. Rueckert. Se facilita con la esperanza de que pueda serle útil. Al igual que las entidades de la Confederación siempre reiteran, le rogamos que aplique su juicio y su propio criterio al evaluar este material. Si algo le parece convincente, acéptelo; de lo contrario, descártelo, pues ni los miembros de la Confederación ni nosotros mismos desearíamos ser un escollo en el camino de nadie. (Traducción al español realizada por Pilar Royo.)

La Ley del Uno, Libro V, Fragmento 50

Sesión 100, 29 de noviembre de 1982

Jim: En el material de la Sesión 100, nótese cómo la limitación del punto de vista modifica la naturaleza de la respuesta. La tendencia de Carla hacia el martirio, visto desde el punto de vista metafísico o del tiempo/espacio, es bastante útil en su propio proceso evolutivo. Pero esa misma tendencia, vista desde el espacio/tiempo o el punto de vista físico, se considera una tendencia que puede presentar dificultades para los servicios que la persona desea ofrecer durante la encarnación.

Carla: Desde el principio, lo pasé bastante mal con los «remolinos de agua». Sumergida en aquella bañera alta, apenas lo bastante grande para que pudiera plegarme en ella, debí soportar que el agua me llegara hasta el nivel de la boca para que pudiera alcanzar las zonas de la espalda y el cuello, que eran los puntos más sensibles de mi columna. Toda la claustrofobia que haya sufrido nunca se multiplicó realizando ese ejercicio. Fue tanto un acto de voluntad y de fe como una práctica física, y de hecho me resultó muy reconfortante. En aquella época era realmente menuda, llevaba tallas preadolescentes y pesaba unos 40 o 43 kilos, y tenía que llevar un peso para descender hasta el fondo de aquella bañera especial; de lo contrario, flotaba en ella. Ahora no tendría tanto problema, pues los cambios de la vida me han hecho más corpulenta y de aspecto más maduro. Jim dice que solía ser un pequeño ángel, y que ahora soy un querubín; así que seguramente en la actualidad podría llevarlo mejor. Pero para mí lo que mejor funciona son los masajes de Jim. El agua es maravillosa, pero el poder sanador del tacto nunca puede sobrestimarse demasiado.

Poco después de que compráramos esa bañera de tratamiento me asaltó una repentina y espectacular crisis de pánico. Salía disparada de la bañera y me quedaba encogida de miedo en el fondo de alguno de los sofás, refunfuñando a Jim y a Don. En aquel momento pensé que se trataba de un ataque psíquico, pero después Ra confirmó que Don y yo acabábamos de hacer un nocivo y completo acto de unidad/intercambio de nuestras naturalezas mentales y emocionales, y yo estaba experimentando por primera vez el nivel de alienación y de verdadero temor que él percibía en este mundo hostil. Verdaderamente, él tenía problemas para vivir en esta Tierra, aunque nadie lo hubiera imaginado al verle. Don fue siempre infinitamente frío; pero bajo la superficie en calma existía un desequilibrio realmente complejo y no resuelto. Cómo consiguió vivir hasta ese punto de esa manera está quizá fuera de mi capacidad de comprensión.

Sesión 100, 29 de noviembre de 1982

Interrogador: El instrumento pregunta si hay algún problema con los remolinos de agua, pues se siente muy mareada después de cada aplicación. ¿Puede comentarlo Ra?

Ra: Soy Ra. Sí.

Interrogador: Hacedlo, por favor.

Ra: Soy Ra. Como se ha señalado anteriormente, el instrumento tiene propensión a tratar de exceder sus límites. Si se tiene en cuenta el aspecto metafísico o de tiempo/espacio de una encarnación, este es un uso afortunado y eficiente de los catalizadores, pues la voluntad se refuerza constantemente y además, si se sobrepasan los límites en el servicio al prójimo, la polarización es también muy eficaz.

Sin embargo, percibimos que se pregunta sobre la parte del espacio/tiempo de la experiencia de la encarnación, y en ese marco pedimos de nuevo al instrumento que considere el valor del martirio. El instrumento podría examinar su rango de reacciones al remolino de agua. Descubrirá una correlación entre esa actividad y otra. Cuando se realiza el llamado «ejercicio aeróbico», debería transcurrir un periodo de al menos tres de vuestras horas, y preferentemente de cinco de vuestras horas, entre esa actividad y la inmersión en el torbellino agua. Cuando el paseo haya sido realizado, debe transcurrir un periodo de al menos cuarenta de vuestros minutos, antes del torbellino de agua, y preferentemente dos veces esa cantidad de vuestro espacio/tiempo.

Es cierto que cierta cantidad de ataque psíquico ha fortalecido el mareo que ha sentido el instrumento. Sin embargo, su fuente es principalmente la determinación del instrumento a permanecer inmerso en el torbellino de agua superando el periodo de espacio/tiempo que puede pasar allí sin exceder sus límites físicos.

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