Skip Navigation LinksL/L Research Library Transcripts - Table of Contents 1983 - Español La Ley del Uno, Libro V, Fragmento 52 - Sesión 102, 22 de marzo de 1983
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ACERCA DEL CONTENIDO DE ESTA TRANSCRIPCIÓN: Esta canalización telepática sintonizada se publicó originariamente como La ley del Uno, Libros I a V, por Don Elkins, James Allen McCarty y Carla L. Rueckert. Se facilita con la esperanza de que pueda serle útil. Al igual que las entidades de la Confederación siempre reiteran, le rogamos que aplique su juicio y su propio criterio al evaluar este material. Si algo le parece convincente, acéptelo; de lo contrario, descártelo, pues ni los miembros de la Confederación ni nosotros mismos desearíamos ser un escollo en el camino de nadie. (Traducción al español realizada por Pilar Royo.)

La Ley del Uno, Libro V, Fragmento 52

Sesión 102, 22 de marzo de 1983

Jim: Esta vez, en la sesión 102, fue de nuevo el turno de Carla para sufrir otro ataque psíquico, que intensificó una momentánea falta de armonía que experimentó. Por un periodo de tan solo una hora o dos no pudo aceptar una parte de mi percepción sobre nuestra relación, pero ese pequeño espacio de tiempo fue suficiente, debido a la intensidad de sus emociones, para que nuestro compañero de polaridad negativa llevara a cabo un trabajo poderoso. Afortunadamente, la mayoría de las personas no tiene que preocuparse por casos tan instantáneos y espectaculares de intensificación de momentos inarmónicos, porque pocas personas o grupos de personas atraen la atención de entidades negativas de quinta densidad. Pero el principio general es que quien se aproxima a la luz tiene un honor que debe equilibrarse por la responsabilidad de reflejar esa luz de manera tan armónica como sea posible, y ese principio es válido para todos los que la buscan. Cuando no se consigue estar a la altura de esa responsabilidad, sencillamente surge una oportunidad más intensa, hasta alcanzarse el objetivo de la luz, o bien hasta apartarse de ella.

En el tercer párrafo de la segunda respuesta de Ra hallamos el concepto, la actitud clave que permite abordar estos ataques psíquicos o cualquier otra dificultad en general que pueda presentarse en la vida. Más avanzada la sesión, Ra facilita los criterios básicos para el desbloqueo del centro energético del rayo amarillo, con el que Carla trabajaba en esta situación. Se evitó la intervención quirúrgica, y los espasmos que sufría en la región abdominal pudieron controlarse por un periodo de unos dos años. ¡Ese sí que fue un trabajo poderoso!

Carla: Esta condición humana... La discordia entre Jim y yo tenía que ver con la dinámica, tan antigua como el mundo, que surge entre hombres y mujeres: la monogamia. No sé ahora mismo quién escribió el dicho: «Hogamus, higgimus, los hombres son polígamos; Higgimus, hogamus, las mujeres son monógamas». ¿Ogden Nash? ¿Dorothy Parker? De todas formas, es una verdad, o suele serlo. Al comienzo de nuestra vida juntos, Jim había expresado en varias ocasiones su deseo de mantener una relación abierta. Como, honestamente, él era más bien un amigo que un novio, y como estaba ligado a mí principalmente por nuestro trabajo en común, y no por un interés romántico, respondía naturalmente a las numerosas mujeres hermosas que encontraba en su camino. En esa misma circunstancia, a mí nunca se me ocurrió buscar otra relación. Me sentía totalmente satisfecha con tener a Don como compañero y pareja, y había renunciado desde hacía mucho tiempo a culparle por su deseo de no mantener relaciones sexuales; además, me sentía perfectamente feliz con Jim, y con nuestra amistad y nuestra intimidad juntos. ¡Cómo suscitamos la confusión con nuestros deseos! Y aun así, el deseo es justo. Sin duda, creo que buena parte de nuestro aprendizaje vital está ligado al uso adecuado de la voluntad y del deseo.

Una de las operaciones de mayor envergadura que he tenido que sufrir fue la extirpación de la mitad del colon descendente, en 1992. De ese modo, me vi libre de bastante materia antigua e inerte, y pude llevar a cabo en paralelo un gran trabajo interior a nivel metafísico. Había mucho que liberar, y me sentí maravillosamente bien por ser capaz de hacerlo. La psique y el soma, el cuerpo y el alma, están inextricablemente entrelazados, y el dolor de uno se refleja en el otro. Pero cuando el cuerpo es el único que sufre, la mente dispone de mayor libertad para revisar el trauma que cuando es la mente y las emociones las que se han dañado. Si la herida no ha sido procesada y respetada, puede afianzarse cada vez más profundamente en el cuerpo, provocar un desequilibrio y socavarlo.

Después de aquella intervención quirúrgica y del trabajo metafísico correspondiente, liberé todo lo que pude de la tragedia de la muerte de Don y de mi existencia, tan disminuida sin su compañía. Y así fue como finalmente pude emprender una nueva vida. Me mandaron a casa con una nueva dieta a seguir, que se ajustaba perfectamente a las recomendaciones de Ra. En cada revisión, mi sistema gastrointestinal mostraba nuevas úlceras y, dado que había recurrido a la cortisona durante treinta años, en realidad no era tan extraño. La dieta se denominaba «de baja sedimentación», y comprendía carnes, verduras y frutas bien cocinadas, los azúcares y las grasas que Ra había recomendado, pero no los alimentos saludables habituales: cereales enteros, frutos secos, bayas, verduras y frutas crudas. ¡Creo que casi se podría denominar la dieta «in-sana»! Sin embargo, gracias a Dios ha dado resultado hasta hoy, después de cinco años, y estoy muy agradecida por ello. Comparto con muchas personas que padecen una enfermedad crónica ese sentimiento de vivir al filo de la navaja: debo tener cuidado, pues los errores tienen un coste elevado. Especialmente echo de menos las ensaladas, pero desde luego no voy a discutir con el destino, que me ha dado estos años de vida que casi pierdo.

Una nota a propósito de «Bob»: me fue de gran ayuda para superar mis pensamientos de carácter suicida. Después de la muerte de Don, y especialmente después de descubrir lo equivocado que estaba, me sentí totalmente culpable por no haber sido capaz de ver sus miedos y de haberlos despejado. Sentía que todo había sido culpa mía. El castigo, estaba convencida, debía ser la muerte. Pero no tenía en absoluto voluntad de quitarme la vida: sabiendo lo mucho que me había afectado la muerte de Don, comprendía que nunca podría hacer eso a los seres que amaba, lo que me dejó suspendida en un estado intermedio entre la vida y la muerte. A lo largo del periodo de 1984 a 1992, las fuerzas de la muerte se cernían cada vez más cerca, hasta que finalmente pude mirar a la muerte cara a cara, y hallar la fe para afirmar la vida, el amor y la sanación. El papel que desempeñó la oración para ello fue sustancial, es lo mínimo que podría decir, y las oraciones de Bob fueron especialmente poderosas para mi salvación. Él me habló de esas vibraciones suicidas mucho antes de que yo pudiera hacer otra cosa que hundirme en el dolor, y me ayudó a atravesar esas crisis de conocimiento y de juicio del yo carentes de todo equilibrio. Y a él se unieron muchos otros. Tuve la sensación de estar sostenida en el amor y en la seguridad durante el difícil periodo de 1991-92, que incluyó cuatro visitas al hospital, una enfermedad grave y un hundimiento total, además de un sistema gastrointestinal completamente ocluido.

Hemos perdido el contacto con Bob, así que no podemos facilitar al lector su nombre completo y dirección, en caso de que estuviera interesado. Nos informó de que se retiraba de la sanación activa y de que deseaba pasar su tiempo actual en profunda oración, a nivel planetario. Nuestro agradecimiento y bendición, dondequiera que estés, querido Bob.

No nos fue fácil encontrar a Arthur Schoen. Ra había pronunciado su apellido como «Shane», pero no había ningún médico de ninguna especialidad con ese nombre. Finalmente, dimos con la grafía alemana (aunque si el nombre hubiera sido pronunciado correctamente, sería «shourn», más o menos). Pero como estamos en América, por supuesto el nombre se había americanizado. Efectivamente, fuimos a visitarle, pero no llegó a tratarme, pues él y Donald veían las cosas de diferente manera. No es sorprendente, ya que Don quería que leyera el diagnóstico de Ra, y ese médico no se encontraba muy confortable pasando consulta con una entidad no encarnada.

La sugerencia de Ra de «unid las manos y caminad hacia el sol» es verdaderamente un buen consejo. Si hubiéramos sido capaces de mantenernos en la alabanza y el reconocimiento, las cosas hubieran sido muy diferentes. Pero las cosas fueron como fueron. Hoy por hoy, reconozco, alabo y agradezco cada momento que hemos pasado juntos. Cualquiera que fuera su precio, bien valió la pena.

Sesión 102, 22 de marzo de 1983

Ra: Soy Ra. Os recibo en el amor y la luz del infinito Creador. Estamos en comunicación con vosotros.

Interrogador: En primer lugar, ¿podéis indicar cuál es el estado del instrumento?

Ra: Soy Ra. El déficit de energía física de esta entidad es el más importante de todos los que hemos hallado. Las distorsiones mentales y mentales/emocionales están cerca del equilibrio, y la energía vital del instrumento, en su conjunto, está distorsionada hacia la salud o fortaleza/debilidad, debido a su voluntad.

Interrogador: ¿Puede decirnos Ra qué ha causado el dolor y los retortijones de estómago en el instrumento, y qué puede hacerse para aliviarlos?

Ra: Para poder observar la causa de las distorsiones físicas hacia la enfermedad, debe examinarse el centro energético que ha quedado bloqueado. En esta situación, el bloqueo es del rayo amarillo, y la reacción ha sido la propia de esa región para el cuerpo químico. La tacha en la armadura de amor y luz inscrita al viento ha sido corregida y no solamente ha quedado reparada, sino también reforzada. Sin embargo, las distorsiones dinamizadas durante ese lapsus momentáneo del libre flujo de energía son graves y van a continuar, según todos los vórtices de posibilidad/probabilidad, durante un cierto periodo de vuestro espacio/tiempo, pues se ha activado una predisposición a la espasticidad del colon transverso. También hay una debilidad preexistente de las funciones pancreáticas, especialmente en relación con el hipotálamo, además de lesiones previas en parte del hígado. Esas debilidades o distorsiones se manifiestan en la parte del sistema que desciende directamente del yeyuno. Además, existe cierta irritación cercana al duodeno, que provoca que el instrumento no pueda asimilar ciertos alimentos. La causa de esa irritación es alopática.

La importancia de la dieta es fundamental. No podemos extendernos más en la observación del sistema de la entidad, dado que una explicación completa de las distorsiones hacia las diversas debilidades/fortalezas que contribuyen a las dificultades actuales comienza en los labios y termina en el ano. Podemos señalar que el instrumento ha permanecido centrado sobre el Creador en un porcentaje superior al 90%. Esa es la clave. Continuad en gratitud y reconocimiento por todas las cosas.

Existen medicamentos antiespasmódicos más fuertes que podría facilitar la entidad cuyo nombre es Arthur, a quien no conoce el instrumento. Debe descartarse aquello que no mantiene ni elimina la vida pero niega al instrumento la oportunidad para el examen de esta situación. No estamos en posición de recomendar un tratamiento en este espacio/tiempo, aparte de vigilar los tipos de alimentos ingeridos.

Interrogador: Gracias. No estoy seguro de haber entendido todo lo que habéis dicho. ¿Podéis indicar el apellido de ese tal Arthur, y dónde vive?

Ra: Soy Ra. Podemos.

Interrogador: Hacedlo, por favor.

Ra: Soy Ra. La entidad cuya vibración sonora es Arthur se apellida Schoen, y vive en vuestra localidad.

Interrogador: ¿Qué alimentos debería eliminar el instrumento de su dieta para aminorar las crisis de dolor?

Ra: Se recomienda la información que proporcione el conocido como Bob. Además, todos los alimentos han de cocinarse para que todo lo que se ingiera sea blando y fácilmente macerado. Hay una adicción compleja a vuestros dulces, debido a costumbres alimentarias establecidas durante mucho tiempo. Por lo tanto, se recomienda que ese azúcar se proporcione en su forma más concentrada en vuestras horas correspondientes al final del día, ingiriendo los sabores dulces aproximadamente una o dos horas después de la cena. También se sugiere que como este instrumento emplea los azúcares como hidratos de carbono, se ingiera una pequeña cantidad de carbohidratos, bajos en azúcar, aproximadamente una o dos horas antes de que vaya a dormir.

Interrogador: Tal como lo entiendo, queréis decir que el instrumento no debe tomar azúcar hasta bien entrada la tarde, ¿es así?

Ra: Soy Ra. No.

Interrogador: No he entendido completamente lo que queríais decir sobre cuándo debería tomar el azúcar. ¿Podéis especificarlo?

Ra: Soy Ra. El azúcar concentrado; es decir, el postre, el helado, la galleta, deberían ingerirse en ese momento. Pequeñas cantidades de fructosa, sirope de arce o miel pueden ingerirse periódicamente pues, como hemos dicho, la química de este cuerpo del rayo amarillo es tal que las enzimas de la sangre emplean el azúcar a modo de carbohidratos en un vehículo físico del rayo amarillo menos distorsionado.

Interrogador: Siento ser tan lento en comprenderlo todo exactamente, pero quiero asegurarme, así que probablemente pregunte alguna tontería más. ¿El espasmo que causó tanto dolor era del íleon?

Ra: Soy Ra. En parte sí. El colon transverso también sufrió un espasmo, así como las vías al hígado, en su parte inferior. También hubo espasmos musculares de las membranas bronquiales, bajando hasta la pelvis y de los omoplatos a la cadera. Estos espasmos simpáticos son un síntoma de agotamiento del vehículo físico de la entidad.

Interrogador: Entonces, el inicio de estos espasmos se debe en principio al bloqueo del rayo amarillo, pero se desencadenan por los alimentos que están relacionados con la ingestión de azúcar, ¿es así?

Ra: Soy Ra. Es correcto en parte.

Interrogador: Entonces, ¿qué más causa los espasmos?

Ra: Soy Ra. Estamos hablando de dos causas distintas. La primera, la causa inmediata, fue una comida con demasiado aceite y demasiada carga de materias vegetales crudas. El azúcar del postre y algunos sorbos de vuestra mezcla de café contribuyeron también. La segunda causa —y esta se dirá claramente— es la dinamización de una condición preexistente para que este grupo deje de funcionar, al eliminar al instrumento de las filas de quienes pueden trabajar con Ra.

Interrogador: Tenemos así dos ámbitos que el instrumento puede vigilar para remediar este problema. Entiendo que el problema del bloqueo del rayo amarillo se ha resuelto completamente. Si no es así, ¿podéis hacer las sugerencias oportunas?

Ra: Soy Ra. Para desbloquear completamente el rayo amarillo, cada entidad debe amar a cuantos guardan relación con ella, esperando solamente el gozo, la paz y el bienestar del prójimo.

Interrogador: Lo segundo que el instrumento debe hacer para efectuar esta cura es prestar atención a la dieta, que incluye todo lo que Ra acaba de decir, y lo que Bob recomienda en sus lecturas. Parece haber tantas causas diferentes para estos espasmos, y me pregunto si habría un enfoque general a la alimentación. ¿Podría Ra recomendar los alimentos que el instrumento puede ingerir sin que le causen espasmos?

Ra: Soy Ra. No.

Interrogador: ¿La razón es la primera distorsión?

Ra: Soy Ra. No.

Interrogador: ¿Por qué no puede hacerlo Ra?

Ra: Soy Ra. No hay ningún alimento que este instrumento pueda ingerir con total seguridad. Las partes del vehículo físico que sufren espasmos se han sensibilizado al dolor debido a fuertes distorsiones.

Interrogador: ¿Hay algún grupo de alimentos que con mayor probabilidad provoque los espasmos, o alimentos que Ra pueda nombrar y que sean susceptibles de no provocar los espasmos?

Ra: Soy Ra. Sí.

Interrogador: ¿Puede Ra indicar qué alimentos tienen mayor probabilidad de no causar espasmos?

Ra: Soy Ra. Los líquidos que no sean gaseosos, las verduras cocinadas para que sean más ligeras y tiernas, los cereales cocinados, la carne sin grasa, como la del pescado. Podríais quizá observar que algunos de los alimentos recomendados coinciden también con ciertas alergias y sensibilizaciones debido a las distorsiones de la artritis reumatoide juvenil. Además, aunque el azúcar tal como está presente en vuestros postres azucarados representa cierto riesgo potencial, podemos sugerir que sea incluido en este periodo, por las razones antes mencionadas.

Interrogador: ¿Podría calcular Ra la extensión de nuestros periodos de tiempo en que es probable que este problema, si seguimos estas medidas curativas, persista con grave agudeza?

Ra: Soy Ra. Una de vuestras revoluciones lunares tiene un buen vórtice de posibilidad/probabilidad de ver o bien el empeoramiento de la condición que provoca el espasmo, de manera que se recomiende la operación, o bien la mejoría de la situación, de manera que se mantenga la dieta pero acaben los espasmos. La acción se localiza en la infección del duodeno, el estómago, el yeyuno, el íleon, el colon transverso, y partes del hígado. De alguna manera, esto será difícil de eliminar, y constituye quizá la manipulación más eficaz realizada hasta la fecha. Sugerimos de nuevo que el conocido como Bob puede ser de ayuda. El conocido como Stuart podría, si lo desea, descubrir la infección que es solo ligeramente detectable, pero quizá prefiera no hacerlo. En ese caso, sería oportuno solicitar la ayuda física de un especialista alopático como el que se ha mencionado.

Interrogador: ¿Queréis decir Arthur Schoen?

Ra: Soy Ra. Es correcto.

Interrogador: Habéis mencionado la posibilidad de una operación. ¿Qué operación sería, concretamente?

Ra: Soy Ra. El cuerpo no puede soportar por mucho tiempo la extrema acidez del entorno de tales espasmos, y desarrollará las lesiones o ulceraciones que aparecen después en las pruebas alopáticas y que sugieren al cirujano lo que ha de extirparse.

Interrogador: En otras palabras, ¿sería la extirpación de una úlcera de duodeno?

Ra: Soy Ra. Si se produce ulceración, será después de la porción del yeyuno, y con mayor probabilidad incluirá el íleon y las partes superiores del colon transverso.

Solicitamos que se realice una pregunta más de la extensión habitual, pues esta entidad, aunque tiene suficiente energía transferida, está en el marco más frágil a través del cual podemos canalizar esta y nuestras energías.

Interrogador: Obviamente, no quisiéramos llegar hasta el punto de tener que realizar una operación. La única alternativa que se me ocurre, aparte de la dieta y del trabajo mental del instrumento, es recurrir a un sanador, y quisiera que Ra recomendara el tipo de sanador no alopático o lo que Jim o yo pudiéramos hacer para actuar como tal, u otra persona que Ra pudiera recomendar para que no tuviéramos que recurrir a una operación quirúrgica. Si pudiéramos comenzar a trabajar en alguno de estos enfoques alternativos ahora mismo, creo que sería muy recomendable. ¿Puede comentarlo Ra?

Ra: Soy Ra. Recibimos con agrado la apertura del circuito de la compasión en quien plantea las preguntas, pero observad que lo que este grupo experimenta se vive en una atmósfera de sanación. Las manos sanadoras de cada uno tienen sus límites cuando la distorsión se compone de tantas capas y elementos metafísicos. Por lo tanto, no os limitéis a la compasión, sino ved el gozo del compañerismo, pues cada uno es fuerte y tiene sus pies firmemente anclados en el camino. La luna proyecta sus sombras. ¿Qué veréis? Unid vuestras manos y caminad hacia el sol. En este caso esa es la mayor sanación. Lo que podemos sugerir para el vehículo físico es mucho menos de lo que habéis esperado.

Interrogador: ¿Hay algo que podamos hacer para mejorar el contacto o para que el instrumento esté más cómodo?

Ra: Soy Ra. Todo está bien. Hallad el amor y la gratitud en la compañía, y cada uno de vosotros dará apoyo al otro. Los ajustes son muy concienzudos.

Para vosotros somos conocidos como Ra. Os dejamos en el amor y en la luz del infinito Creador. Id pues, en alegría y gozo, en Su poder y Su paz. Adonai.

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