Skip Navigation LinksL/L Research Library Transcripts - Table of Contents 1983 - Español La Ley del Uno, Libro V, Fragmento 55 - Sesión 105, 19 de octubre de 1983
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Transcripciones de L/L Research

ACERCA DEL CONTENIDO DE ESTA TRANSCRIPCIÓN: Esta canalización telepática sintonizada se publicó originariamente como La ley del Uno, Libros I a V, por Don Elkins, James Allen McCarty y Carla L. Rueckert. Se facilita con la esperanza de que pueda serle útil. Al igual que las entidades de la Confederación siempre reiteran, le rogamos que aplique su juicio y su propio criterio al evaluar este material. Si algo le parece convincente, acéptelo; de lo contrario, descártelo, pues ni los miembros de la Confederación ni nosotros mismos desearíamos ser un escollo en el camino de nadie. (Traducción al español realizada por Pilar Royo.)

La Ley del Uno, Libro V, Fragmento 55

Sesión 105, 19 de octubre de 1983

Jim: Después de una búsqueda exhaustiva, finalmente encontramos una casa al norte de Atlanta, a la que nos mudamos en noviembre de 1983. Habíamos decidido preguntar a Ra sobre la limpieza metafísica de ese nuevo hogar antes de instalarnos en él, y ese es el objeto de esta sesión. Cuando le di a Carla el masaje anterior a la sesión, vi unos cardenales en su piel, dispuestos simétricamente a cada lado de la espina dorsal. Eran similares a los que habían cubierto su cuerpo cuando tuvo problemas renales debidos a una glomerulonefritis, a la edad de trece años. Parece ser que si Carla hubiera escogido afrontar las dificultades surgidas del contrato de arrendamiento con nuestro casero dejando que aflorara un sentimiento de separación, o si hubiera permitido ese mismo sentimiento de separación respecto a Don cuando no sabía qué casa escoger en Atlanta, nuestro compañero negativo hubiera podido explotar esa admisión de separación entre el yo y el prójimo, hasta que su yo hubiera llegado a separarse del vehículo físico, lo que hubiera puesto fin a su encarnación. Era ella quien tenía que tratar con nuestro casero, que ponía numerosas exigencias para que nos fuéramos y que creía justificadas, y también con el estado mental de Don, que comenzaba a dar signos de estrés mental y físico prolongado, provocado por los desplazamientos constantes y por las preocupaciones por su puesto de trabajo. Las huelgas y la bancarrota ponían en peligro la continuidad de Eastern Airlines y, aunque él sabía que sería más cómodo acudir al trabajo desde un punto de Atlanta, tenía grandes dificultades para buscar casas allí, y todavía más para escoger una, debido a su amor de toda la vida por Louisville y a la comodidad y la belleza del hogar en que habíamos vivido juntos. Pero nuestra casa había sido puesta en venta, y teníamos que mudarnos.

En mi primer viaje con un camión de mudanza de siete metros, me perdí en las montañas del norte de Georgia. Después de muchas curvas y rodeos, finalmente encontré nuestra nueva casa en la campiña que rodea al lago Lanier. Era medianoche cuando vi la casa por primera vez (la habían escogido Don y Carla) e inmediatamente comencé a buscar en la oscuridad cada ventana y umbral para llevar a cabo el ritual de purificación con la sal y el agua bendita. Fue un desfavorable comienzo para una experiencia inusual allí.

Hacia el final de esta sesión, tiene lugar un tímido inicio de pregunta sobre la mente arquetípica, y el comentario de Ra para dar fin a la sesión es una parte clave del misterio de la enfermedad y la muerte de Don.

Carla: Cuando Don aceptó la casa a la que nos trasladamos, estaba sumido en un estado de desorientación que hasta ese momento no había conocido. Yo también estaba tocando fondo. Comprendiendo vagamente que tenía que ser exquisitamente correcta en todas las interacciones éticas, y deseando realmente permanecer en la luz sin demora, conseguí dominar la ira y la irritación inmensa que sentía hacia nuestro casero en mi trato con él. Pusimos a los gatos en sus cestas de viaje y Don nos llevó en avión hasta Atlanta. Unos amigos condujeron nuestros automóviles hasta allí, otro amigo condujo el segundo camión alquilado para la mudanza, y llegamos hasta una casa enorme y elegante —pero no del todo equipada para el invierno— situada al borde del lago, en Cumming (Georgia). Como si para advertirnos de que la empresa iba a ser arriesgada, el primer intento de Jim para conducir el camión a Georgia tuvo que afrontar una avería, apenas a sesenta millas de Louisville. No tuvimos en cuenta ese incidente y seguimos adelante.

Los cinco meses que pasamos allí fueron como una comedia, llena de situaciones estrambóticas. Cumming es la capital del condado de Forsythe County, un lugar conocido por sus prejuicios contra cualquier raza que no sea caucásica. Los sábados, podía verse en la pequeña población a los miembros del Ku Klux Clan en sus vestimentas, con excepción de los sombreros y las máscaras, distribuyendo folletos a los conductores parados en los semáforos. Las abuelas, los niños de todas las edades y de ambos sexos llevaban esos tristes vestidos y agitaban el odio racial a su alrededor como si se tratara de algodones de azúcar. Mi intención había sido unirme al coro Robert Shaw Chorale, pero cuando canté mi pieza, se produjo un malentendido, y los jueces consideraron que había emitido una nota falsa. Por lo tanto, no me aceptaron, algo que ni siquiera se me había pasado por la cabeza. He cantado toda mi vida, y era una corista competente. Pero me dejaron fuera. Como tenía necesidad de cantar, encontré un pequeño grupo en la zona de Cumming, y perseveré mientras estuve allí con cantos folclóricos irlandeses y otras cosas por el estilo; divertidas, pero no la maravillosa experiencia de vivir la oración que ofrece el canto coral clásico. También tenía intención de cantar el domingo en la catedral de St. Philip, y ya me había organizado para poderlo hacer. Pero no quisieron dejarme cantar hasta después de Navidad, una práctica que la iglesia se veía obligada a adoptar después de haber constatado que muchos querían ir a cantar en Navidad pero no continuaban haciéndolo el resto del año. Mientras tanto, había encontrado una iglesia misional a cinco minutos de nuestra casa, y que no tenía ningún coro. Así que permanecí en aquella pequeña misión de All Saints, y canté los viejos himnos anglicanos durante la eucaristía. Todas las expectativas se frustraban. Nada marchaba como habíamos imaginado.

Lo peor de todo era que Don tenía un trayecto más largo, y no más corto, para acudir al trabajo. Debía pasar por todas las etapas de la congestión del tráfico desde el extremo norte de Atlanta al extremo sur, donde se encontraba el aeropuerto. Y la meteorología parecía querer hacernos las cosas todavía más difíciles. Hizo un frío extremo en Georgia aquel invierno, y cuando helaba como entonces era totalmente imposible conducir. Recuerdo un día que Don tuvo que quedarse en el aparcamiento de un motel al que pudo desviarse, pues era imposible llegar a casa o al trabajo. La Nochebuena canté en dos oficios religiosos de la misión de All Saints, mientras que Jim y Don tenían que achicar el agua de las cañerías reventadas. Para cuando el año nuevo llegó, las alfombras tenían moho, al que Don y yo éramos alérgicos. Era una lujosa casa al borde del lago durante el verano, pero también un verdadero desastre para vivir en ella durante el invierno. Me salieron úlceras en los pies debido al frío: la temperatura del suelo nunca era superior a 10 ºC.

Como todo iba mal con la casa, inmediatamente nos pusimos manos a la obra para buscar otra, tanto en Atlanta como en Louisville. Nunca tuvimos un solo día de tranquilidad en Georgia y, a pesar de la belleza del lugar, no puedo decir que desee volver. Hasta que Don encontró la casa en que vivimos ahora, en marzo, estuvimos constantemente vagando sin descanso y sin orden en nuestros asuntos. Nuestras pertenencias continuaban en cajas, nuestros sentimientos frágiles. Era yo la que trataba con el nuevo propietario, y no era algo agradable. Durante todo el tiempo que pasamos allí, Don no dejaba de insistir para que nos trasladáramos inmediatamente, así que aunque de hecho estuvimos en aquella casa durante cinco meses, me reunía con el propietario al menos una vez a la semana para que pudiera estar al corriente de nuestros últimos planes, pero ninguno de ellos se concretó. Finalmente, en marzo, nos pidió que nos fuéramos, para que él y su familia pudieran disfrutar de la casa durante el verano. En aquellas circunstancias Don cogió un vuelo hasta Louisville durante el fin de semana, donde encontró el acogedor y venerable bungalow en el que todavía vivimos, y aceptó comprarlo.

Comprar una casa era algo que a Don siempre le había parecido desaconsejable hacer, así que tan pronto como lo había hecho, comenzó a lamentarlo. Para Jim y para mí aquella situación era muy difícil, pues habíamos mantenido la cándida esperanza de que íbamos a establecernos en aquella pequeña zona residencial y realmente comenzar a vivir como lo habíamos hecho antes. Pero Don seguía convencido de que debíamos mudarnos de nuevo, rechazando cualquier lugar que encontrábamos. Cuando encontré una casa 20.000 dólares más barata, con una disposición en dúplex que hubiera podido ser una casa para Don y para mí, y un apartamento para Jim, y Don la rechazó también, me di cuenta de que algo iba realmente mal. Las cosas se estaban poniendo muy feas.

En una atmósfera semejante, era impensable continuar con el trabajo y plantear las preguntas sobre la mente arquetípica que ya habíamos iniciado, pero persistimos, procedimos a limpiar diariamente la nueva sala de trabajo, y esperábamos el día en que pudiéramos mantener otra sesión con Ra. Recuerdo los sentimientos de gran esperanza y de fe que me invadieron durante ese periodo, y también las preguntas que me planteaba sobre el estado de Don. Ninguno de nosotros podía hacer más que perseverar y seguir la sugerencia de Ra de aceptar las cosas en alabanza y gratitud. O intentarlo, al menos.

Sesión 105, 19 de octubre de 1983

Ra: Soy Ra. Amigos, os recibo en el amor y en la luz del infinito Creador. Estamos en comunicación con vosotros.

Interrogador: En primer lugar, ¿podéis indicar cuál es el estado del instrumento?

Ra: Soy Ra. Las energías vitales de este instrumento se encuentran en una posición mucho más definida que la última vez que se preguntó; las facultades de la voluntad y de la fe han recobrado su lugar prominente en la existencia y en el equilibrio de esta entidad. El déficit físico continúa.

Interrogador: Siento que tengamos que plantear tantas preguntas sobre el mantenimiento del instrumento. Actualmente parece que estamos en un estado de confusión para poder seguir en la dirección deseada respecto a la mente arquetípica.

Quisiera preguntar qué es lo que ha provocado la aparición de unos cardenales simétricos sobre la espalda del instrumento, y si hay algo que podamos hacer para sanarle y mejorar su estado, incluyendo esos cardenales.

Ra: Soy Ra. La aparición de los cardenales es un síntoma de lo que ha sido un ataque psíquico prolongado. La oportunidad para esta entidad de tener una reacción alérgica importante a los estreptococos y estafilococos se le ha ofrecido con la esperanza de que deseara dejar su encarnación. La vez anterior que se dio ese estado del complejo mental, en el noveno mes, día doce, de vuestra actual revolución solar (según vuestro sistema de numeración), tomó a vuestro compañero de quinta densidad por sorpresa. La entidad está ahora preparada.

Ha habido dos momentos en que esta entidad pudo haber iniciado la reacción, y la primera oportunidad se perdió. La primera llegó con la posibilidad de separar el yo del prójimo en cuanto al tema de la elección de una casa. La segunda, con la posible visión del yo separado del prójimo en lo relativo a la disolución de los vínculos mundanos que tienen que ver con renunciar a esta vivienda. La entidad ha respondido a ambas situaciones rechazando separar el yo del prójimo, realizando así un mayor trabajo sobre el rayo índigo, al evitar el martirio y preservar la unidad en el amor.

Por ello, el instrumento ha visto sus defensas inmunitarias debilitadas, y su sistema linfático afectado por la invasión de estos virus. Podríais ver cierta ventaja en realizar una purga del cuerpo químico del rayo amarillo del instrumento para ayudar más rápidamente al complejo corporal debilitado en su intento de librarse de esas sustancias. Las técnicas incluyen enemas terapéuticos o irrigaciones del colon, la sauna una o dos veces al día, y el uso de fricciones vigorosas sobre la epidermis durante aproximadamente siete de vuestros periodos diurnos.

No hablamos de la dieta; no porque no sea de ayuda, sino porque esta entidad ingiere toda sustancia en pequeñas cantidades y evita ya ciertas sustancias, especialmente la leche fresca y el aceite.

Interrogador: ¿Hay un lugar particular de la piel que deba frotarse vigorosamente?

Ra: Soy Ra. No.

Interrogador: ¿Podéis decir qué ha provocado la reaparición del problema renal de Jim, y qué puede hacerse para sanarlo?

Ra: Soy Ra. La entidad, Jim, ha determinado que quería purificarse y pasar así tiempo/espacio en la búsqueda y la contemplación de la perfección. La concentración sobre ese trabajo se ha intensificado hasta que el complejo mente/cuerpo/espíritu ha estado en armonía con esa intención. La entidad no captó el medio literal por el cual el complejo corporal traduce las intenciones metafísicas de quien se esfuerza por conseguir una verdadera unidad de objetivo. La entidad ha comenzado un periodo de oración, de ayuno, de penitencia y de regocijo. El complejo corporal, que todavía no se había recuperado plenamente del síndrome nefrítico, comenzó a limpiar sistemáticamente cada órgano, enviando todos los desechos a través de los riñones, que no han recibido líquido suficiente para disolver las toxinas que se liberaban. Las toxinas han permanecido en el complejo corporal y han reactivado una enfermedad puramente física. No hay ningún elemento metafísico en esta recaída.

La sanación está en camino, en manifestación de una afirmación de la salud del complejo corporal que, a menos que ocurran circunstancias adversas, será completamente eficaz.

Interrogador: ¿Hay algún comentario sobre la idoneidad de la casa del lago Lanier a la que queremos mudarnos, o se recomienda alguna otra preparación especial además de las que se prevén realizar?

Ra: Soy Ra. Creemos que la pregunta es indirecta. Por favor, vuelve a formularla.

Interrogador: Tenemos intención de purificar la casa del lago Lanier utilizando las técnicas prescritas por Ra, de dejar actuar la sal durante 36 horas, etc. Quisiera saber si eso es suficiente, o si hay algún otro problema importante respecto a la mudanza a esa casa, y sobre el que pudiera aconsejarnos Ra en este momento.

Ra: Soy Ra. La purificación del hogar del que habláis no debe durar más de tres noches y dos días. Ese hogar es benigno. Las técnicas son aceptables. Hallamos tres áreas en las que el uso del ajo como se ha descrito anteriormente podría ser beneficioso. En primer lugar, la habitación con literas, bajo la litera superior. En segundo lugar, en el exterior de la habitación que da a la calle, sobre los pequeños roquedos a aproximadamente dos tercios de la longitud de la casa desde el camino de acceso.

En tercer lugar, existe el problema del cobertizo para embarcaciones. Sugerimos limpiezas semanales de esa zona con el ajo, las cebollas cortadas y el recorrido del perímetro lleno de luz. El ajo y la cebolla han de renovarse cada semana, debiendo quedar permanentemente suspendidos de una cuerda o cable de una vez a otra.

Interrogador: Para no caer en un error de interpretación de vuestras indicaciones relativas a la segunda zona al exterior de la casa, ¿podríais darnos una distancia y un punto sobre la brújula a partir del centro exacto de la casa y hasta esa posición?

Ra: Soy Ra. Solo podemos dar una aproximación, pero sugerimos una distancia de 11 metros y una dirección magnética de 84 a 92 grados.

Interrogador: Sé que ello no es muy importante respecto a lo que queremos hacer, y desde el punto de vista filosófico no deseo hacer nada que se oponga a la Ley de la Confusión, así que no creo que sea necesario contestar, pero me pregunto cuál es la condición que ha creado la necesidad de una limpieza constante del cobertizo para embarcaciones.

Ra: Soy Ra. La intención es crear un perímetro dentro del cual los habitantes de las colmenas no tengan necesidad de picar y, de hecho, no encuentren el lugar cómodo para vivir.

Interrogador: ¿Os referís a abejas, avispas y otras criaturas por el estilo?

Ra: Soy Ra. Así es.

Interrogador: ¿Los planes de Jim y el ritual de desconsagración de este lugar son suficientes, o debe añadirse o cambiarse alguna cosa?

Ra: Soy Ra. No es necesario ningún cambio. Los puntos necesarios que deben incluirse en la consagración o desconsagración del lugar se han cubierto. Podemos sugerir que cada arbusto de segunda densidad que habéis cuidado durante vuestra morada en este lugar sea agradecido y bendecido.

Interrogador: ¿Hay alguna otra sugerencia que Ra pueda hacer respecto a cualquier parte de la mudanza prevista?; ¿tendremos problemas para contactar con Ra en la nueva casa? En caso afirmativo, ¿puede decirnos Ra cuáles son esos problemas y cómo podemos solucionarlos?

Ra: Soy Ra. Sopesamos esta respuesta cuidadosamente, pues está próxima a infringir el libre albedrío, pero hallamos esa proximidad aceptable, dada la determinación de este instrumento de estar al servicio del Creador infinito, sean cuales sean las circunstancias personales.

Toda ayuda física por parte del instrumento para el embalaje y el desembalaje activará las reacciones alérgicas que están latentes en su mayor parte en este momento. Esta entidad es alérgica a elementos que son inevitables en las transiciones realizadas dentro de vuestra ilusión de tercera densidad, como el polvo, el moho, etc.

El conocido como Bob podrá ayudar al respecto. Además, quien escribe deberá procurar beber doble cantidad de líquido, para que las toxinas causadas por las alergias puedan eliminarse del complejo corporal.

No hay ninguna dificultad en retomar el contacto mediante este instrumento bien sintonizado con el complejo de memoria social Ra en la morada escogida, o, de hecho, en cualquier otro lugar, una vez llevada a cabo la limpieza física y metafísica.

Interrogador: He llegado a la conclusión de que el significado del halcón que vimos hace cosa de un año, cuando íbamos a mudarnos por primera vez, guardaba relación con la naturaleza no benigna de la casa, en un sentido metafísico, que capté. Si no interfiere con la Ley de la Confusión, creo que sería filosóficamente interesante saber si tengo razón al respecto.

Ra: Soy Ra. ¿Cuál es el ave que viene a afirmar en nombre de Ra? ¿Qué ave sería escogida para advertir? Pedimos a quien plantea las preguntas que reflexione sobre ello.

Interrogador: Podría decirse que hemos determinado experimentalmente muchas cosas relativas al cuerpo, la siguiente parte del tarot, y hemos experimentado ciertos efectos retroactivos, por así decir, entre la mente y el cuerpo. A partir de todo lo que hemos hecho hasta ahora respecto a esos efectos, el gran valor del cuerpo del rayo amarillo de tercera densidad en este momento es servir como un dispositivo que retroalimenta el catalizador para crear la polarización, diría yo. Quisiera preguntar a Ra si inicialmente, cuando fueron asignados a la experiencia de tercera densidad, los seres de mente/cuerpo/espíritu (no los complejos mente/cuerpo/espíritu) tenían como uso principal del cuerpo del rayo amarillo la retroalimentación del catalizador; si no es así, ¿cuál era la finalidad del cuerpo del rayo amarillo?

Ra: Soy Ra. La descripción que ha comenzado tu pregunta es adecuada para la función del ser de mente/cuerpo/espíritu o del complejo mente/cuerpo/espíritu. La posición de la manifestación física en la creación no cambió en absoluto cuando se interpuso el velo del olvido.

Interrogador: Entonces, desde el principio, el cuerpo del rayo amarillo se diseñó como lo que Ra ha llamado un atanor para la mente, un dispositivo destinado a acelerar la evolución de la mente, ¿es así?

Ra: Soy Ra. Quizá sea más exacto observar que el vehículo físico del rayo amarillo es una necesidad sin la cual el complejo mente/cuerpo/espíritu no puede evolucionar en absoluto.

Interrogador: Entonces queréis decir que la evolución de la parte del individuo que no pertenece al rayo amarillo no es posible sin que, a ciertos intervalos, se revista del cuerpo del rayo amarillo, ¿es así?

Ra: Soy Ra. No.

Interrogador: ¿Podéis aclararlo? No lo acabado de comprender.

Ra: Soy Ra. Cada mente/cuerpo/espíritu o complejo mente/cuerpo/espíritu tiene una existencia simultánea con la creación. No depende de ningún vehículo físico. Sin embargo, para poder evolucionar, cambiar, aprender y manifestar al Creador, son necesarios vehículos físicos apropiados para cada densidad. La pregunta implicaba que los vehículos físicos aceleran el crecimiento. Es más exacto decir que permiten el crecimiento.

Interrogador: Quisiera tomar como ejemplo la distorsión de una enfermedad o de una disfunción corporal antes de que existiera el velo, y compararla con después de interponerse velo. Supongamos que las condiciones que ha vivido Jim respecto a la disfunción renal fueran parte de una experiencia ocurrida antes del velo. En ese caso, ¿hubiera ocurrido? ¿Hubiera sido diferente? Si es así, ¿cómo?

Ra: Soy Ra. La cólera de la separación es imposible sin el velo. La ausencia de conciencia de que el cuerpo necesita líquido es poco probable sin el velo. La decisión de contemplar la perfección en la disciplina es muy improbable sin el velo.

Interrogador: Quisiera un ejemplo de distorsión corporal antes del velo, y ver cómo afecta a la mente. ¿Puede Ra dar un ejemplo de ello, por favor?

Ra: Soy Ra. Este ámbito general ya se ha abordado. Vamos a recapitularlo.

Los patrones de las enfermedades, de los problemas y de la muerte son un dominio benéfico en el interior del plan de la experiencia de encarnación. Como tal, cierta sanación se producía por decisión de los seres de mente/cuerpo/espíritu, y las encarnaciones se experimentaban con la finalización normal de la enfermedad por la muerte, aceptada como tal pues sin el velo es obvio que el conjunto mente/cuerpo/espíritu continúa. Así pues, las experiencias, buenas o malas, alegres o tristes del conjunto mente/cuerpo/espíritu antes de velo eran descoloridas, sin la vivacidad ni el interés que se aporta para el complejo mente/cuerpo/espíritu tras interponerse el velo.

Interrogador: Al final de la encarnación, antes del velo, ¿la entidad aparentaba físicamente haber envejecido, como las entidades al final de su encarnación en nuestra ilusión actual? ¿El Significante tenía esa apariencia?

Ra: Soy Ra. El Significante de Mente, Cuerpo o Espíritu es una parte de la mente arquetípica y parece como cada uno visualiza esa apariencia. El cuerpo de los seres de mente/cuerpo/espíritu antes del velo mostraba todos los signos de envejecimiento que os son familiares en este momento con los procesos que llevan al fin del complejo mente/cuerpo/espíritu de tercera densidad. Hay que recordar que la diferencia entre mente/cuerpo/espíritu y complejo mente/cuerpo/espíritu es un olvido en el interior de la mente profunda. Las apariencias físicas y las actividades superficiales e instintivas son prácticamente las mismas.

Interrogador: En ese caso, me pregunto cuál fue la razón original para el cambio de apariencia que observamos en el proceso de envejecimiento. Trato de descubrir la premisa filosófica de base aquí, pero quizá esté dando palos de ciego y no plantee mis preguntas correctamente. Trato de llegar a la razón que subyace al cambio de apariencia, pues me parece que debe ser completamente posible que el ser de mente/cuerpo/espíritu o el complejo mente/cuerpo/espíritu tengan siempre el mismo aspecto a lo largo de una encarnación. ¿Puede explicar Ra la razón para ese cambio?

Ra: Soy Ra. Cuando la disciplina de la personalidad ha llevado al complejo mente/cuerpo/espíritu a la quinta densidad, y especialmente al sexto nivel de estudio, ya no es necesario incorporar la destrucción del vehículo físico en su configuración, pues el complejo espíritu está tan experimentado como lanzadera que tiene conciencia del momento o del nivel apropiado de intensidad de aprendizaje y del incremento de la lección alcanzada. En tercera densidad, no incorporar en el vehículo físico su propio fin sería contraproducente para los complejos mente/cuerpo/espíritu que residen en ella, pues desde el interior de esta ilusión parece más atractivo mantenerse en ella, en lugar de dejar caer las prendas que han contenido al complejo mente/cuerpo/espíritu y seguir el camino.

Interrogador: Entonces, veo que cuando un individuo alcanza una edad muy avanzada, es cuando se le hace obvio en tercera densidad que está agotado. Por lo tanto, no tiene un apego tan fuerte a ese vehículo como el que tendría si mantuviera un vehículo de apariencia bella que funcionara bien.

Después del velo, el cuerpo es verdaderamente un atanor para la mente. Antes del velo, ¿el cuerpo servía también de atanor de la mente?

Ra: Soy Ra. Sí.

Podéis plantear otra cuestión.

Interrogador: Creo que deberíamos preguntar si hay algo que pudiéramos hacer para aumentar la comodidad del instrumento o para mejorar el contacto, puesto que en la sesión anterior no planteé esta pregunta.

Ra: Soy Ra. Vemos que la fatiga del grupo se contrarresta con su armonía. Esa fatiga va a continuar en cualquier circunstancia futura durante vuestra encarnación. Por lo tanto, buscad el amor y la gratitud mutuas, y manteneros unidos en la camaradería, corrigiendo cada hebra rota de ese afecto con paciencia, consuelo y quietud. Vemos que los ajustes se respetan meticulosamente, y esto os lo decimos solo como recordatorio. Todo lo que el instrumento puede hacer parece hacerlo con todo su corazón, y trabaja en el rayo índigo con perseverancia.

Anteriormente hemos mencionado algunas medidas temporales para el instrumento. Si se adoptan, deberá beberse mayor cantidad de líquido tanto por el instrumento como por quien plantea las preguntas, cuyo vínculo con el instrumento es tal que cada dificultad del uno es la misma para el otro.

Soy Ra. Os dejo en el regocijo de la alegría del amor y de la luz, el poder y la paz del Creador infinito. Adonai.

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