Skip Navigation LinksL/L Research Library Transcripts - Table of Contents 1984 - Español La Ley del Uno, Libro V, Fragmento 56 - Sesión 106, 15 de marzo de 1984 y Epílogo
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Transcripciones de L/L Research

ACERCA DEL CONTENIDO DE ESTA TRANSCRIPCIÓN: Esta canalización telepática sintonizada se publicó originariamente como La ley del Uno, Libros I a V, por Don Elkins, James Allen McCarty y Carla L. Rueckert. Se facilita con la esperanza de que pueda serle útil. Al igual que las entidades de la Confederación siempre reiteran, le rogamos que aplique su juicio y su propio criterio al evaluar este material. Si algo le parece convincente, acéptelo; de lo contrario, descártelo, pues ni los miembros de la Confederación ni nosotros mismos desearíamos ser un escollo en el camino de nadie. (Traducción al español realizada por Pilar Royo.)

La Ley del Uno, Libro V, Fragmento 56

Sesión 106, 15 de marzo de 1984

Jim: Estuvimos viviendo en la casa del lago Lanier durante cinco meses (desde noviembre de 1983 hasta abril de 1984) antes de decidir que la experiencia había sido un fracaso. Durante aquel periodo solo pudimos mantener una sesión con Ra porque el estado físico de Don empeoraba y su preocupación aumentaba también sus distorsiones mentales. Además, la mayor parte del tiempo la condición física de Carla estuvo por debajo del nivel necesario para intentar mantener un contacto seguro con Ra. En enero de 1984, el estado de Don empeoró hasta el punto de verse obligado a solicitar una baja por enfermedad por primera vez en diecinueve años de relación laboral con Eastern Airlines. Tan solo realizaría algunos vuelos más antes de su muerte, acaecida en noviembre de ese mismo año.

Sin embargo, como estábamos a punto de volver a Louisville, Don pudo reunir fuerzas suficientes para una nueva sesión con Ra, a fin de poder preguntar sobre la limpieza metafísica necesaria para nuestro nuevo hogar, y sobre sus propios problemas y los de Carla. La alusión de Ra al «uso inoportuno de la compasión» por parte de Carla se refiere a la respuesta que ella dio a la constante preocupación de Don por su trabajo, su salud y la continuidad de nuestra tarea. Una tarde, cuando Don expresaba sus preocupaciones, Carla le propuso intercambiar los papeles, de manera que ella iba a asumir todas esas inquietudes para que él pudiera relajarse, disfrutar y despreocuparse. Inocentemente, Don aceptó. Según parece, el vínculo de unidad entre Don y Carla era de tal naturaleza que aquel simple acuerdo desató una nefasta transferencia de energía entre ellos. Esto ocurrió en un momento en que ambos atravesaban un proceso interior de transformación, denominado comúnmente «iniciación».

Suponemos que nuestro compañero de quinta densidad negativa halló oportunidades de acción en esas experiencias combinadas de iniciación y de transferencia de energía negativa, y así pudo incrementar su intensidad. La naturaleza plena de misterio de ese efecto acumulado se hace más evidente aquí, pues no sabemos por qué Carla sobrevivió y Don no. Solo podemos recordar las palabras finales de Ra tras esta última sesión, cuando sugirió que «la naturaleza de toda manifestación es ilusoria y funcional tan solo en la medida en que la entidad se aleja de la forma y de la sombra para acercarse al Uno».

Carla: En el momento de mantener esta sesión, había pasado ya por todas las alarmas y preocupaciones que sea posible imaginar. Don había dejado de comer prácticamente, y actuaba de forma muy extraña en él. Aunque todavía no me había dado cuenta de su estado psicótico y de que comenzaba a distanciarse de nuestra realidad habitual, esos cambios me asustaban y me perturbaban. Todo su patrón anterior de comportamiento me había preparado para responder a sus deseos: era él quien determinaba la hora de nuestras comidas o nuestras salidas al cine; le gustaba tener total control sobre mi vida, y yo se lo cedía. Quien me llame dependiente tendrá razón, pero esa era la única manera en que Don podía soportar la intimidad de una relación bajo el mismo techo. Yo podía oponerme y hacerme escuchar; podía hacer sugerencias que a veces se tenían en cuenta, pero en general Don era un hombre anticuado que quería que yo estuviera en casa, y punto final. Yo aguardaba sus deseos, y mientras tanto leía o hacía las tareas administrativas.

De repente, comenzó a preguntarme en todo momento qué es lo que iba a hacer a continuación, y a llevarme en coche a todas partes, lo que repercutía negativamente en él, pues sufría de hemorroides y solía dejar esa tarea habitualmente a Jim (en aquella época yo no conducía, pues me era demasiado doloroso). Después, se limitaba a quedarse sentado esperando mientras yo estaba en la iglesia, en la clase de gimnasia, o en los ensayos de canto folclórico. Aunque Jim estaba desbordado de trabajo para L/L Research, para el propietario (que le hizo cavar un almacén para las hortalizas en la tierra arcillosa), y para la casa, Don comenzó a esforzarse por estar siempre presente y por comer en casa cada noche, lo que también era un cambio radical en su comportamiento. Jim tampoco estaba en su perfecto equilibrio (creo que todo aquello le afectó incluso en el humor), y estaba perplejo. Pero yo estaba en plena depresión nerviosa.

Tengo la impresión de que mi querido compañero y yo realmente nos habíamos fusionado en una sola mente, en una sola persona, en esa transferencia «inoportuna» entre nosotros, desencadenada por mi sugerencia de intercambiar nuestros papeles habituales, y por su acuerdo. Entre nosotros existía una dinámica muy simple: él era el sabio, y yo la que amaba. De hecho, tuvimos siempre mucho en común, pero nuestras naturalezas profundas estaban completamente polarizadas, una sobre la sabiduría, y la otra sobre el amor. En esa transferencia, Don recibió la extrema sensibilidad con la cual percibo todas las impresiones de los sentidos, así como la expresión total y la naturaleza abierta de mi corazón. Y yo recibí el pleno e inconmensurable terror que se escondía tras sus ojos calmados e intensamente azules, atemperado por su firme y sólida comprensión de la situación general.

He llegado a la conclusión de que durante el periodo transcurrido entre esta sesión (que tuvo lugar dos semanas antes de abandonar Atlanta para volver a las queridas colinas de Kentucky) y la muerte de mi querido compañero en noviembre de ese año, Don pudo completar un recorrido encarnacional completo por lo que respecta a la apertura de su corazón. Me es imposible expresar cuánta agonía y sufrimiento soportó entonces. Las inexpugnables murallas de granito que le habían protegido cayeron como si jamás hubieran existido, y entonces pudo sentirlo todo. ¡Y cómo amó! No podía ver la televisión, ni siquiera las series cómicas, porque había demasiado sufrimiento en ellas. Él, que había jurado mantenerse siempre como un observador, lloraba ahora viendo los episodios del show de Mary Tyler Moore. Y cuando se encontraba en la misma estancia que yo, se esforzaba por explicarme, una y otra vez, cuán desesperada era la situación. Ese era el pensamiento que le taladraba sin cesar. El horror que sentía le dejaba prácticamente sin ninguna otra emoción, y era incapaz de mantener la calma estando a mi lado.

Mientras tanto, yo seguía total y condenadamente inconsciente de los temores de Don, que pensaba que yo prefería a Jim. Cuando Don quiso cogerme para acercarme a él y besarme, ignorante de su propia fuerza, me hizo daño, me fracturó una costilla, me rasgó la piel de los labios contra mis dientes y me dejó contusiones; incluso cuando estuvo en el hospital en mayo, yo tuve que ser hospitalizada también debido a la inflamación del nervio ciático como consecuencia de pasar horas y horas sobre una silla incómoda (para Don, la única que no tenía micrófonos). Comencé a tener miedo de Don. Comencé a despertarme por la mañana para hallarle sentado a mi lado, esperando pacientemente a que me despertara. Nada más darme los «buenos días», comenzaba a relatarme lo mal que estaba la situación. No importa que yo tratara de persuadirle de que se relajara, de que tomara las cosas con calma, de que pusiera en práctica lo que los médicos le habían dicho sobre el ejercicio y la medicación, y que dejara que el tiempo cumpliera su trabajo de sanación. De todo lo que me esforzaba por exponerle, nada le convencía, y estaba totalmente seguro de que las cosas no podrían mejorar jamás. Para él, la realidad comenzaba a zozobrar, hasta el punto de que llegué a tener miedo de estar a su lado cuando conducía. Mis nervios se rompieron bajo esa tensión insoportable, Me hundí por completo, pues no reconocía ya a Don, y solo podía pensar en que él ya no estaba ahí para ayudar y que ya solo me tenía a mí misma y a L/L Research, porque Don ya no estaba con nosotros. Parecía una persona totalmente diferente. Hasta el color de los ojos le había cambiado, desde el profundo y brillante azul claro a un azul oscuro. Yo me había estado ocupando de sus papeles administrativos durante mucho tiempo. Sabía que Don había acumulado algo más de dos años de baja médica con la compañía aérea, y era yo quien había estado en contacto con todas las personas que tenían que estar informadas sobre su enfermedad. Absolutamente todos sus colegas deseaban que se tomara todo el tiempo que necesitara y pudiera volver con ellos. Las crisis que imaginaba en su cabeza no tenían ninguna realidad, ni para mí, ni para Jim. Solo él temía una catástrofe económica inminente. Don tenía un buen salario, y los gastos para mantenernos a nosotros tres y a los gatos no representaban por lo general más que la mitad de su paga mensual. Pero él había perdido toda esperanza, y el ser en que se había convertido vivía un verdadero infierno.

¿Y cómo puedo observar todo aquellos acontecimientos y decir que forman parte de un patrón perfecto? Tan solo habiendo recibido la gracia de verlo así finalmente, después de muchos años de examinar esas escenas pertinaces en mi memoria y de ahondar en ellas, examinándolas durante días, meses y años tras la muerte de Don. Han pasado quince años, y eso proporciona una perspectiva mucho más clara. Al aceptar finalmente la importancia de un corazón abierto y generoso para compensar la sabiduría, Don ha completado la lección personal que trataba de aprender. Al abrir su corazón mató su cuerpo, pero verdaderamente comenzó a regocijarse desde el mismo instante en que dejó esta ilusión física, pues se me ha aparecido algunas veces dichoso, riendo, y me ha dicho que todo estaba bien. Y en cuanto a mí, mis nervios están por lo general más aplacados que en los momentos previos al contacto con Ra y a la muerte de Don; me he embarcado en la tarea de equilibrar la compasión que he recibido y adquirido en esta próxima lección, que comenzó el mismo día en que Don murió.

Cuando desperté a la mañana siguiente al suicidio de Don, esperaba encontrar mi pelo totalmente blanco. No hubo un cambio externo, pero comencé una vida completamente nueva en ese momento. Hasta noviembre de 1990, pasé casi todo el tiempo juzgándome a mí misma. Había descubierto las sospechas que albergaba Don respecto a mí, y sentí que él había exagerado esos temores, hasta que le mataron. Me sentía culpable: no porque hubiera cometido una infidelidad, sino porque debería haber supuesto lo que él pensaba, y tendría que haberle tranquilizado. Pero eso nunca se me ocurrió, en mi ignorante orgullo; sencillamente, daba por hecho que él SABÍA que yo, ese parangón de virtud, no rompería jamás la palabra dada. Verdaderamente, tengo un problema persistente con el orgullo, pues me esfuerzo en ser exacta en mi mundo ético, y estuve completamente ciega ante la enfermedad de Don.

La situación era tan confusa que todos los médicos, los asistentes sociales y los amigos sugerían lo mismo: que Jim y yo teníamos que dejarle tranquilo, que no hacía falta animarle a hacer cosas, porque él mismo iba a tomar la decisión de curarse, y que solo retardaríamos el proceso si nos metíamos por medio. Ahora, al mirar atrás, cómo desearía haber tomado la decisión de decir «NI HABLAR» a todo ello y de permanecer a su lado, sin importar a dónde llegara. Y sin embargo, cuando intenté por todos los medios hacerlo así, jurándome permanecer a su lado aunque acabara conmigo, mi cuerpo sencillamente se insensibilizó, y una mañana me levanté habiendo perdido el contacto con la realidad. A partir del mes de marzo, mi querido Don entró en un rápido e incesante declive, y yo daba los primeros pasos hacia el agotamiento nervioso.

Las alergias que tanto habían preocupado a Don en la casa de Hobbs Park seguían en su cabeza debido al desafortunado incidente de la casa del lago, que se inundó por los reventones de las cañerías de aquella Nochebuena glacial. La humedad había penetrado profundamente en la moqueta de la entrada a la casa, cuyo piso inferior había quedado inhabitable para Don y para mí. Cuando llegamos aquí, encontramos un sótano seco, o más bien un sótano con una bomba de achique y sin problemas inusuales de desagüe. La humedad era aceptable, y de hecho, era un lugar que percibíamos angelical, y al que Jim y yo hemos llegado a amar profundamente. Fue la última misión de Don en el mundo, escoger este lugar. Como siempre, hizo un gran trabajo. Ha sido un privilegio poder quedarnos aquí, donde mi Donald estuvo vivo, donde sufrió y murió, y donde tanto me quiso. Jim y yo hemos recurrido a este encantador y pequeño bungalow y a su modesto jardín, que cada vez vamos extendiendo más. ¡Seguimos trabajando para Don! Eso nos recompensa. Hagamos lo que hagamos, es tan solo la continuación de lo que él comenzó tan maravillosamente bien, con su agudeza mental y su naturaleza amplia y reflexiva.

Para mí ha sido una experiencia de oscuros matices, completada con años de sentimientos suicidas y autocondena. Sin embargo, a través de ese catalizador, he aprendido a amarme a mí misma, a realmente amarme y a cuidar de mí sin tratar de justificarme o defenderme. Y esto no es tanto un avance en el amor como un avance en sabiduría; pues solo por medio de la sabiduría se aprende a bendecir los errores. Aunque nunca podré llegar a estar tan cerca de la sabiduría como Don, puedo sentir los dones que me dejó. Mi inteligencia ha ganado una persistencia y una claridad que creo que son su legado para mí. Y creo que la lección personal que me queda es seguir la pauta de devoción y amor a través de cada día y cada hora que me queden en esta vida terrenal. Ahora vivo por los dos, pues él murió por los dos. Y siento la paz que llega al colaborar con el propio destino.

Sesión 106, 15 de marzo de 1984

Ra: Soy Ra. Os recibo en el amor y la luz del infinito Creador. Estamos en comunicación con vosotros.

Interrogador: En primer lugar, ¿podéis indicar cuál es el estado del instrumento?

Ra: Soy Ra. Los parámetros de este instrumento se encuentran en los mínimos aceptables, tanto física como mental/emocionalmente. La energía vital de esta entidad se inclina hacia la fortaleza/debilidad.

Interrogador: ¿Qué debería hacer el instrumento para mejorar ese estado?

Ra: Soy Ra. El instrumento atraviesa una parte de su experiencia de encarnación en la que existe un gran potencial de distorsión mortal del sistema renal izquierdo. Menos importantes, pero sumándose al nivel marginal de distorsión hacia la viabilidad, son las graves reacciones alérgicas y la dinamización de esta y de otras distorsiones hacia la debilidad/fortaleza. El complejo mental/emocional participa de lo que podría calificarse una compasión inoportuna.

Interrogador: ¿Podría recomendar Ra los pasos que deberíamos dar para aliviar o revertir las condiciones que acaba de describir?

Ra: Soy Ra. Podemos hacerlo. Las distorsiones renales están sujetas a la afirmación. En este momento, la entidad, habiendo comenzando lo que puede denominarse una iniciación, está liberando toxinas, y por ello es beneficioso beber mayores cantidades de líquidos para ayudar a su disolución. Las alergias han sido ya bastante dominadas por medio de la afirmación y de la ayuda casi constante del sanador conocido como Bob. Algo que también puede ayudar es un cambio de residencia y la vigilancia contra la humedad, para que no sobrepase el nivel máximo soportable en la atmósfera que se respira.

Las distorsiones mentales/emocionales no son tan sencillas de atenuar. Sin embargo, quien plantea las preguntas y el instrumento podrán hallar juntos la posibilidad de hacer ese trabajo.

Interrogador: ¿Cuál es el grado de gravedad de este problema renal? ¿Beber líquidos es lo único que puede hacerse, o hay algo más?

Ra: Soy Ra. Observad las interrelaciones de los complejos mental y corporal. Este es un ejemplo del entrelazado del diseño de un catalizador y de la experiencia. El periodo de sensibilidad renal es grave, pero solo potencialmente. Si el instrumento desea abandonar esta encarnación, la oportunidad natural y no dinamizada de hacerlo así ha sido integrada, como cuando esta misma entidad abandonó la experiencia de encarnación e inmediatamente retornó a ella por su propia elección.

Sin embargo, el deseo de partir y de dejar de ser parte de esta confluencia experimental particular puede dinamizarse, y de hecho lo ha sido. Este es un punto sobre el que el instrumento tendrá que reflexionar, y que el grupo de apoyo tendrá que vigilar a la hora de cuidar de él. Tan entrelazados están la mente y el cuerpo como las trenzas del cabello de una joven.

La naturaleza de esta entidad es alegre y sociable, de forma que se nutre de las cosas que hemos mencionado anteriormente: las distintas experiencias con el prójimo, y otros lugares y actividades también son útiles, así como la experiencia de la práctica religiosa y la del canto, especialmente de la música sagrada. Esta entidad ha escogido entrar en una situación de práctica religiosa adoptando un rol de mártir cuando ha llegado a este lugar geográfico. Por esa razón, la veneración no le ha sustentado más que parcialmente, al igual que las actividades musicales, que aunque han sido agradables no han incluido el aspecto de alabanza al Creador.

El instrumento se encuentra en un estado de ansia relativa por los hogares espirituales a los que ha renunciado cuando sintió la llamada al martirio y se desvió del culto previsto en el lugar que llamáis la Catedral de St. Philip. Esto también mejorará gradualmente, dado el cambio de ubicación de este grupo.

Interrogador: Si lo he entendido bien, lo mejor que podemos hacer es aconsejar al instrumento que beba mayor cantidad de líquido. Creo que el agua sería lo mejor. Por supuesto, vamos a mudarnos de casa. Podríamos sacarla de aquí inmediatamente (digamos mañana) si es necesario. ¿Sería mucho mejor así, que esperar dos o tres semanas, por las alergias y todo lo demás?

Ra: Soy Ra. Tales decisiones son una elección de libre albedrío. Sed conscientes de la fortaleza de la armonía del grupo.

Interrogador: ¿Hay algo respecto al actual estado espiritual o metafísico, o a la condición física de la casa de Hobbs Park Road que Ra pueda indicarnos y que pudiera ser perjudicial para la salud del instrumento?

Ra: Soy Ra. No podemos hablar de este tema más que para observar que existen dispositivos eléctricos mecánicos que controlan la humedad. El nivel del sótano es uno de esos lugares, cuya naturaleza es muy similar a la que habéis experimentado en el sótano de vuestro domicilio anterior. Menores condiciones de humedad eliminarían la posibilidad de desarrollo de las esporas a las que el instrumento es sensible. Las partes superiores del domicilio tienen en su mayor parte niveles aceptables de humedad.

Interrogador: ¿Cuál es la calidad metafísica de la casa? ¿Puede evaluarla Ra?

Ra: Soy Ra. Ese lugar está muy distorsionado. No podemos dar una descripción aceptable de la calidad del lugar sin recurrir a expresiones banales. Perdonad nuestras limitaciones de expresión. El lugar y su parte trasera, especialmente, está bendecido, y presencias angélicas fueron invocadas durante cierto tiempo en vuestro pasado.

Interrogador: No estoy seguro de saber lo que Ra quiere decir con eso. No he entendido si desde el punto de vista metafísico el lugar es sumamente bueno o sumamente malo. ¿Es posible aclararlo, por favor?

Ra: Soy Ra. Tratábamos de subrayar la excelencia metafísica del lugar propuesto. Los beneficios de tal preparación pueden ser apreciados perfectamente por este grupo.

Interrogador: Entonces, ¿la purificación mediante la sal y el agua sería necesaria o recomendable para ese lugar?

Ra: Soy Ra. Se recomienda una limpieza metafísica cada vez que haya un cambio de hogar. Incluso cuando un instrumento es excelente, se recomienda afinarlo entre cada concierto o sesión de trabajo.

Interrogador: Si el instrumento permanece alejado del sótano, ¿creéis que la humedad y las condiciones físicas serán buenas para él?

Ra: Soy Ra. No.

Interrogador: Debemos hacer algo respecto a la humedad en toda la casa y así dejarla en condiciones para el instrumento, ¿es así?

Ra: Soy Ra. Sí.

Interrogador: Me gustaría retomar un par de cuestiones, pero tengo una pregunta sobre mí mismo, que me parece muy importante en este momento. ¿Podría explicar Ra cuál es el problema físico que tengo; cuál es la causa, y qué podría hacer para aliviarla?

Ra: Soy Ra. Quien plantea las preguntas está también en pleno camino de iniciación. Durante este espacio/tiempo existe gran posibilidad de distorsión mental/emocional, cercana al nivel de disfunción de la entidad. Además, el vehículo químico de rayo amarillo de quien plantea las preguntas envejece, y le es más difícil absorber los minerales que necesita, como el hierro y otras sustancias como la papaína, el potasio y el calcio.

Al mismo tiempo, el cuerpo del rayo amarillo comienza a tener mayor dificultar para eliminar oligoelementos, como el aluminio. Se ha producido un efecto dinamizador en el colon, y las distorsiones en esa zona son cada vez más importantes. Finalmente, hay una pequeña zona de inflamación en la boca, que también requiere atención.

Interrogador: ¿Qué podría recomendar Ra para mejorar mi estado de salud?

Ra: Soy Ra. Nos adentramos en un terreno cercano a la Ley de la Confusión, pero nos parece oportuno hablar, dados los resultados potencialmente fatales para el instrumento. Hacemos una pausa para dar a quien plantea las preguntas y a quien escribe unos momentos de espacio/tiempo que nos permitan alejarnos de las distorsiones que nos hacen invocar la Ley de la Confusión. Eso será útil.

(Pausa de unos momentos)

Soy Ra. Agradecemos vuestros esfuerzos. Incluso vuestra confusión es útil. Hace poco, quien plantea las preguntas ha permitido una transferencia completa de sufrimiento mental/emocional hacia el instrumento. El momento clave para ese efecto perjudicial fue cuando el instrumento expresó que asumiría el lugar de quien plantea las preguntas para ser la entidad fuerte, y que el interrogador podía ser como el instrumento, pequeño e insensato. Quien plantea las preguntas, en plena ignorancia de la firme intención del instrumento, y no captando la posibilidad de tal transferencia de energía, dio su conformidad.

Estas dos entidades han sido como una sola durante una eternidad, y así lo han manifestado en vuestro espacio/tiempo. Así es como se ha producido ese efecto nefasto, que puede deshacerse concertando atención y prudencia. Recomendamos encarecidamente que el interrogador preste atención a la gratitud y a la armonía. Podemos afirmar la recomendación ya dada en general a las capacidades y a la pureza de intención del conocido como Bob, y señalamos la enfermedad que el instrumento, dada su sensibilidad, ha manifestado por simpatía.

Por último, podemos observar que para el conocido como Peter, algunos aspectos de las distorsiones experimentadas por cada uno de vosotros tres pueden ser muy evidentes y fácilmente traducidas a distorsiones menores.

Interrogador: ¿Cuál es el apellido de Peter? No reconozco quién es.

Ra: Soy Ra. El nombre por el que esta entidad prefiere ser conocido es Inman.

Interrogador: En mi caso, ¿cree Ra que la cirugía sería útil?

Ra: Soy Ra. Suponemos que hablas de la indisposición del colon y de la ayuda potencial que pueden proporcionar vuestros cirujanos, ¿es así?

Interrogador: Sí.

Ra: De nuevo, Soy Ra. Por favor, soplad sobre la cara y el corazón del instrumento.

(Se procede según lo indicado)

Ra: Soy Ra. Continuamos. Aunque se ha preparado meticulosamente el entorno, hay elementos que provocan cierta dificultad para el instrumento, y la neurastenia del lado derecho del rostro se añade a otras crisis de dolor que potencia la artritis.

Tal operación podría ser efectiva si la entidad aprovechara esa limpieza física para reforzar un cambio en su orientación mental, mental/emocional y física. De lo contrario, la distorsión reaparecería.

Interrogador: Resumo ahora lo que podemos hacer por el instrumento, que es mantenernos en la alabanza y la gratitud. ¿Es eso todo lo que podemos hacer, además de aconsejar que beba una cantidad considerable de líquido y llevarle a un entorno mejor; lo he comprendido bien?

Ra: Soy Ra. Examinamos lo que se ha dicho y vemos que faltan dos elementos, uno importante respecto al otro. Lo principal que podemos añadir es la comprensión de la naturaleza de la entidad. La menos importante, aunque parezca insignificante, puede ayudar: es decir, que la entidad absorba la medicación y halle útil alimentarse cuando esas sustancias se ingieren. Se recomienda sustituir las galletas por sustancias como el zumo de frutas; no se recomienda la ingestión de sustancias que contengan sacarosa y que no sean líquidas durante las cuatro horas, como las contáis, anteriores al periodo del sueño.

Interrogador: Dada mi experiencia con los deshumidificadores, pienso que será imposible reducir suficientemente el nivel de humedad en esa casa. Podemos intentarlo, pero es probable que si nos cambiamos allí, tengamos que dejar la casa pronto.

¿Hay algo más que pueda hacerse para la sanación del problema renal de Jim?

Ra: Soy Ra. Si se tiene en cuenta que la condición persistirá potencialmente durante algunos meses después de dejar la medicación, entonces se tendrá cuidado y todo marchará bien.

A los fines que os interesan, confirmamos que la ubicación de Hobbs Park Road, ya sea húmeda o árida, es inusualmente idónea. Cuando las distorsiones del instrumento que se han agravado en el momento presente hayan disminuido debido a la falta de un catalizador agudo, las condiciones de la ubicación referida serán sumamente benéficas.

Interrogador: ¿Queréis decir que el efecto de la humedad (que trataremos de reducir lo máximo posible) es una consideración relativamente menor cuando se tienen en cuenta los demás factores de la casa de Hobbs Park Road?

Ra: Soy Ra. Sí.

Interrogador: En este momento me preocupa mucho la salud del instrumento. Debo preguntar si hay algo que no haya tenido en cuenta y que pueda hacer para mejorarla. ¿Hay algo que podamos hacer para mejorar su estado, aparte de lo que ya se ha recomendado?

Ra: Soy Ra. Todo está orientado verdaderamente y de todo corazón hacia el apoyo. Percibid el grupo como aquí, un lugar en el tiempo/espacio. Dentro de este verdadero hogar, mantened la delicadeza. Reíd juntos, y encontrad la alegría unos en los otros. Todo lo demás se ha logrado totalmente, o se planifica para su logro.

Interrogador: ¿Es tan eficaz limpiar la casa con agua y sal después de mudarnos a ella que antes de hacerlo?

Ra: Soy Ra. En este caso, no es una necesidad metafísica urgente, como sería en una atmósfera menos benéfica y feliz. Cabe señalar la relativa simplicidad de realizarlo antes de ocuparla. No es algo muy importante, excepto por lo que se refiere al catalizador que queréis abordar.

Interrogador: ¿Podéis decir cuál fue el problema que tuvo el instrumento en su último baño de hidromasaje?

Ra: Soy Ra. Como hemos indicado antes, el instrumento asumió la naturaleza mental/emocional y el complejo de distorsiones de quien plantea las preguntas. Estuvo tomando el baño de hidromasaje a temperaturas demasiado calientes y en índices de vibración que, cuando se agravan por la alta temperatura, provocan un estado de ligero shock, como llamaríais a esa distorsión. El complejo mental recibe insuficiente oxígeno en ese estado distorsionado, y se debilita.

En ese estado, el instrumento, que tenía entonces la distorsión de quien plantea las preguntas pero no su fuerza, comparable a una armadura, comenzó a entrar en un episodio psicótico agudo. Cuando pasó el estado de shock desaparecieron los síntomas. El potencial sigue ahí, pues la identidad empática no ha cedido, y tanto el interrogador como el instrumento viven como entidades en una parte del complejo mental/emocional del instrumento.

Os pedimos que planteéis una cuestión más en esta sesión, y recordamos al instrumento que es conveniente reservar una pequeña parte de energía antes de la misma.

Interrogador: Quisiera preguntar si hay algo que podamos hacer para que el instrumento esté más cómodo o para ayudarle y mejorar el contacto, y cuándo sería el momento más cercano en que Ra recomendaría mantener la siguiente sesión. Sin duda, agradecería volver a ver el halcón dorado. Me tranquilizó mucho.

Ra: Soy Ra. Tenéis total libertad para programar las sesiones.

Sugerimos que la naturaleza de toda manifestación es ilusoria y funcional tan solo en la medida en que la entidad se aleja de la forma y de la sombra para acercarse al Uno.

Soy Ra. Amigos, os dejamos en el amor y en la gloriosa luz del infinito Creador. Id pues, y regocijaros en el poder y la paz del infinito Creador. Adonai.

Epílogo

Jim: Después de volver a Louisville, se produjo la disfunción mental/emocional que Ra mencionó referente a Don. Había destacado toda su vida por ser una persona sumamente fría y extremadamente juiciosa, emocionalmente impasible por hechos que podrían abatir a otros. Sus observaciones y sus consejos siempre eran correctos. Pero cuando la disfunción empeoró, se vio profundamente afectado por cualquier estímulo, incluso el más pequeño. Su preocupación alcanzó el nivel de depresión y buscó consejo en cada fuente a su alcance, pero nada funcionó y se resignó a una muerte que veía aproximarse con rapidez.

Después de siete meses de deterioro mental, emocional y físico, ya no podía dormir o ingerir alimentos sólidos. En noviembre, había perdido un tercio de su peso corporal y sufría intensos dolores. Rechazó una nueva hospitalización, que veíamos como la última esperanza para su supervivencia. Detestábamos la idea de tener que ingresarle en un hospital contra su voluntad, pero decidimos hacerlo y aguardar un milagro, sabiendo que no había otra manera posible de salvar su vida en ese momento.

Cuando la policía llegó para hacer cumplir la orden judicial, se produjo una confrontación que duró una hora y media. Don estaba convencido de que su muerte era inminente, y no quería morir en un hospital psiquiátrico. Cuando la policía empleó gas lacrimógeno para hacerle salir de la casa, llegó hasta la puerta trasera y se disparó un tiro en la cabeza. Murió en el acto.

Tras su muerte, Carla le vio tres veces en visiones que tuvo en estado de vigilia, y nos aseguró que todo estaba bien y que todo había ocurrido como debía ocurrir, aunque para nosotros no tuviera ningún sentido.

Por lo tanto, alabamos y damos gracias por la vida de Don, por su muerte, y por nuestro trabajo conjunto.

Aunque este libro es una parte más personal de ese trabajo, esperamos que el lector pueda ver que los principios que subyacen a nuestras experiencias son los mismos que subyacen a las suyas. Aunque las expresiones puedan variar ampliamente, la finalidad es la misma: que las numerosas partes del Uno puedan reconocerse a sí mismas y al Uno como al Uno. O, en palabras de Ra:

«Os dejamos en la apreciación de las circunstancias de la gran ilusión en la cual escogéis tocar los instrumentos y moveros rítmicamente. Nosotros somos también actores sobre un escenario. Y a través de toda la gran ilusión, la que le sigue y la siguiente, existe la majestuosidad del Creador infinito. Todo está bien. Nada se pierde. Id, y regocijaros en el amor y la luz, en la paz y en el poder del infinito Creador. Soy Ra. Adonai» (sesión 104).

Carla: Jim y yo hemos querido sacar a la luz este material personal para quienes puedan valorar que podría ser útil, porque vemos en nuestras experiencias un buen ejemplo del tipo de tensión que produce trabajar en la luz. Cuanto más esclarecedor es lo que se transmite en la canalización, más claros deben ser los modelos de vida y de palabra. En el caso de Don, Jim y yo, nuestro comportamiento externo era correcto, y no hay que reprocharle a Don que no hubiera hablado antes cuando cayó enfermo. Nunca había pedido el consejo de nadie, y no había razón para que nos lo pidiera entonces. Y así, la tendencia de Don a la paranoia se desarrolló hasta que estuvo convencido de que ya no le amaba. Él no aceptaba un mundo sin mí.

Al examinar más profundamente aquel periodo, hay que darse cuenta de que yo pesaba menos de cuarenta kilos, para una altura de un metro sesenta. Cada sesión se hacía extremadamente dura, y aun así nunca flaqueé en mi deseo de continuar. Aceptaba perfectamente la idea de morir en el proceso de recibir el contenido de esas sesiones. De hecho, a Don le preocupaba muchísimo que yo pudiera morir, y se centraba en mí constantemente. Algún mecanismo en su interior persistía en tratar de hallar un medio de sustituirme, asumiendo él la carga del contacto. De vez en cuando hablaba de ello, y yo siempre rechazaba esa forma de ver las cosas. Pero es exactamente lo que hizo, al fin y al cabo. Su muerte puso fin al contacto con Ra, y nunca hemos tenido la tentación de retomarlo, pues seguimos el consejo de Ra de no hacerlo a menos que estuviéramos presentes los tres.

Quisiera expresar al lector el profundo sentimiento de paz que me ha invadido en el proceso de sanación de mi encarnación actual. Siempre habrá una parte de mí que desearía haber podido salvar a Don, o morir con él. Creo que eso hubiera sido para mí un medio válido de partir. En tal caso, hubiéramos sido una parte enormemente romántica y completamente muerta de la historia de L/L Research. Pero esa no era la lección que me aguardaba: la mía era una lección relativa a la sabiduría. Ra me lo mostró sin tapujos cuando me preguntó cuándo iba a emprender el camino a Jerusalén. Se refería a si deseaba martirizarme. Ello ocurrió en el contexto de las preguntas que planteaba Don, relativas a la posibilidad de mantener sesiones con mayor frecuencia. Mi respuesta fue irme de vacaciones por primera vez en once años. Don y yo habíamos tenido aventuras, pero NUNCA vacaciones.

La lección de Don cuando nuestras energías y distorsiones mentales se intercambiaron y se fusionaron tras nuestra conversación en Georgia tuvo que ver con la total apertura de su corazón. Al mantenerse como observador, no había conseguido todavía desbloquear ese gran corazón suyo. En su enfermedad, verdaderamente creyó que estaba muriendo para que yo pudiera estar bien y vivir en paz. No hay mayor devoción, mayor sacrificio que el dar la propia vida. Poco importa, en este contexto, que estuviera totalmente equivocado.

Nunca me perdió; todo lo contrario: se perdió a sí mismo. En el momento de su muerte su corazón estaba completamente abierto e indiferente ante el dolor de vivir o de partir. Por supuesto, siento muchas y contradictorias emociones al respecto. Pero siempre he tenido una fe absoluta en el hecho de que el final de Don fue tan noble como el conjunto de toda su vida. Para mí, está más allá de las palabras; sencillamente, adoro su alma.

Mi lección fue exactamente la contraria: la de añadir sabiduría a un amor abierto por completo. Mi chacra del corazón suele estar completamente desbloqueado, pero mi sentido de los límites siempre ha sido incierto. La fusión mental que pudimos compartir en aquella época me dejó ante la elección de morir por el amor de Don o de vivir por su trabajo, por L/L Research y por todo lo que habíamos hecho y representado juntos. Hice exactamente lo que tenía que hacer para permanecer en este mundo. Durante mucho tiempo mi situación fue sumamente delicada, durante mucho tiempo tras la muerte de Don hice circular la energía de la muerte en mi mente, mi cuerpo y mi espíritu. Con el paso de los años, me hundí en la desesperación más profunda, en la ira (¡cómo había podido dudar de mí!), en el pesar y en la tristeza. Afronté mi propia muerte física y supe que había llegado a una encrucijada, y que la alegría de vivir todavía residía con firmeza dentro de mí. Esto ocurrió durante los difíciles días de la Navidad de 1991. Nunca me había encontrado en esa situación extrema antes, ni siquiera cuando sufrí la disfunción renal. Pero mi amor no había sido nunca tan fuerte. Me sentí como si todo estaba consumiéndose, y lo acepté con agrado. En el ardor de esa pena, sentí la purificación y la consecución. A partir de ese momento, es como si una fuerza completamente nueva se hubiera vertido sobre mi frágil cuerpo. Al mismo tiempo que conseguí levantarme de la silla de ruedas y de la cama del hospital, me sentí cada vez más invadida por la alegría, y transparente al mismo tiempo. Estoy experimentando una nueva vida en un cuerpo nuevo y repuesto. De hecho, a la edad de 54 años, he hallado una base y un equilibrio sólidos y saludables. Me siento feliz de estar aquí, y siento que he entrado en la puesta en práctica del segundo modelo que me ofrece mi vida dividida. Bendigo mi triste historia con Don. Y bendigo todo lo que ocurrió. Nos amábamos, fuimos humanos. Parece que con frecuencia pudimos cometer errores, pero en realidad no fue así, pues amamos verdaderamente. Y aunque siempre me sentiré huérfana por su ausencia, abrazo las cosas maravillosas que se me han dado y que atesoro. Jim y yo estamos constantemente estimulados por la bendición de poder continuar con la obra de Don.

Cualquier grupo que permanezca unido y trabaje armónicamente mientras está al servicio de la luz comenzará a atraer hacia sí ataques psíquicos del tipo que hemos experimentado. En ese crisol, cada falta, cada vanidad, por pequeña que sea, es un arma contra el yo. La percepción ética debe mantenerse muy alerta y ser contundente con los problemas y los valores que están en juego. Se trata de una cuestión de vida o muerte. L/L Research es un lugar especial y maravilloso, no muy diferente a otros faros y hogares de luz que otros errantes y buscadores han encendido. Muchos, muchos otros están despertando en este momento y desean poder convertirse en canales para la luz. Es un ministerio magnífico encontrarse ahí como un hogar metafísico o espiritual para los misioneros y los forasteros de todas las procedencias. Esperamos que esto ayude al lector y a su grupo a mantenerse en comunicación total, a rechazar ofrecer a cada uno otra cosa que no sea alegría y fe, con independencia de las circunstancias, y a no poner JAMÁS las cosas fáciles a la leal oposición.

En L/L Research seguimos manteniendo las puertas abiertas para reuniones regulares, y numerosos visitantes pasan a través de ellas, nos escriben o nos envían correos electrónicos, y a medida que nuestros libros continúan difundiéndose, quienes tienen conciencia de las ideas de Ra están repartidos por todo el mundo. Nuestro sitio web es www.llresearch.org, y nuestra dirección postal es L/L Research, P.O. Box 5195, Louisville, Kentucky 40255-5195. Contestamos a todos los correos, y siempre nos satisface recibir noticias de nuestros lectores, ya sean veteranos o nuevos. Nuestros corazones están eternamente agradecidos a todos y a cada uno, a Don, a Ra y al contacto que hemos compartido. Bendiciones a todos quienes lean este libro.

L/L Research
Carla L. Rueckert
Jim McCarty

Louisville, Kentucky
20 de diciembre de 1997

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