Pregunta grupal: La pregunta de esta tarde tiene que ver con la comparación del concepto del Errante, una entidad de una ilusión más armoniosa, moviéndose hacia esta para estar al servicio de los que están aquí, y el Loco, el vigésimo segundo arquetipo, que camina por el acantilado con los ojos tapados y aparentemente con mucho peligro por todos lados, y nos gustaría saber si hay alguna manera de comparar a estos dos, si tienen relación y si hay alguna información que podría ser útil para que lo consideremos al aplicarlo a nuestra vida diaria mientras deambulamos y parecemos locos.

(Jim canalizando)

Soy Q’uo y los saludo a [cada uno de] ustedes en el amor y en la luz del único Creador infinito. Estamos muy complacidos de estar con este círculo una vez más y nos sentimos honrados de que hayan pedido nuestra ayuda en su búsqueda de lo que llaman la verdad.

Nuevamente recordamos a cada uno que no somos más que sus hermanos y hermanas que han caminado, quizás un poco más en el camino que ustedes mismos recorren y compartimos con ustedes nuestro viaje con alegría pero con la conciencia de que somos caminantes falibles y hemos dado pasos en falso. Desearíamos que evaluara todo lo que decimos con su propio ojo de discriminación, tomando lo que tiene valor para usted y dejando atrás lo que no lo tiene.

Este instrumento preguntó por las lágrimas. Son aquello que el corazón siente cuando el buscador se abre completamente a los que le rodean. Es doloroso, mis amigos, sentir con todo el corazón en su ilusión, porque hay mucho que parece peligroso y amenazante y, sin embargo, cuando el buscador mira dentro de su propio corazón y encuentra que hay amor allí, que es un regalo del Creador, el buscador se llena de alegría para dar lo que ha encontrado, si puede vencer el miedo a abrirse. Hay mucho en vuestra ilusión, amigos míos, que os hace creer que es bueno permanecer cerrados a aquellas emociones que están al alcance de quienes viven una vida plena y abierta y que están dispuestos a compartir la esencia de su ser con sus hermanos y sus hermanas que les rodean.

Cada uno de ustedes se mueve, como señaló Aaron, en una especie de existencia sin cáscara, donde es casi más aceptada la práctica de permanecer detrás del caparazón y enviar tentáculos, digamos, de vez en cuando, corroborando si todavía es lo suficientemente seguro abrir el corazón un poco más a otro.

En este momento transferiremos este contacto a Carla.

(Carla canalizando)

Somos los de Q’uo, y los saludamos nuevamente a través de este instrumento.

Hay tantos obstáculos internos para esta apertura, tantas voces sensibles dentro, animando a la cautela, sugiriendo la sabiduría del silencio, ofreciendo apoyo para ser discreto, ser el observador, ser sabio. Su cultura no es la cultura que aprecia al buscador o al loco, pues valora la caparazón, la discreción, la distancia mantenida. ¿Por qué la cultura, creada por seres espirituales, llegaría a ser una influencia tan mortal? ¿Por qué esta cultura de ustedes no apoya a los locos espirituales?

Hay que considerar la fuerza del mundo. Esa fortaleza es que es más seguro y agradable permanecer dentro del caparazón. Es más fácil gobernar entidades complacientes y dispuestas a ser dirigidas por los medios de comunicación masiva. ¡Ay de la entidad que llega a la edad adulta aún eligiendo estar interiormente viva ante nuevas posibilidades, porque la cultura está orientada hacia el trabajo eficiente! Este trabajo eficiente es mucho más fácil de hacer de manera confiable cuando las entidades siguen como ovejas. Esa es la fuerza de la ilusión: que está hecha para desalentar la locura. Los padres les dicen a sus hijos que no sean tontos sino que miren hacia adelante, que conozcan a las personas adecuadas, que se pongan en la situación adecuada. La consideración es hacia la seguridad y contra el riesgo.

Nos transferiremos.

(Jim canalizando).

Soy Q’uo y estoy de nuevo con este instrumento. El riesgo, amigos míos, ¿qué es lo que se arriesga? A medida que cada buscador se mueve a través de la cuota diaria de actividades, el camino de menor resistencia, digamos, es el de deslizarse sobre la superficie de las cosas de una manera más funcional de lo que se esperaría de alguien que busca la verdad. La apariencia superficial, o personalidad, es aquella que se ha ido construyendo a lo largo de la encarnación y que tiene como porciones de sí, aquellos elementos tomados de la familia, amigos, maestros y la comunidad en general, que espera que la conformación del entidad sea igual lo que generalmente se acepta.

Por lo tanto, se ofrece la misma paleta de colores a todos y al buscador que elige los colores más nuevos, los diferentes aspectos del Yo para expresar, el punto de vista que no está de acuerdo, la acción que aleja al Yo de la multitud, las elecciones que no se entienden, hacen que el buscador se coloque en una posición de ser ridiculizado por quienes lo rodean, siendo el ridículo, o la amenaza de serlo, los medios por los cuales se obtiene la conformidad.

Así, el buscador arriesga lo que llega a conocer como el Yo, pero que no es más que el barniz de la personalidad. Romper ese barniz es un gran riesgo, porque parece que no hay un conocimiento seguro de quién existe detrás de ese barniz. Y si se debe sugerir a cualquier buscador que la entidad allí puede ser diferente de las expectativas, entonces existe el temor al ridículo y la represalia.

Cada entidad, entonces, busca romper este barniz descubriendo lo que existe detrás de él. En la búsqueda del Yo, el buscador encuentra este Yo en todos los demás a su alrededor cuando es capaz de abrir su corazón y atravesar ese barniz hacia el amor que es el Yo. Al abrirse más y más a los que lo rodean, el buscador descubre que el Yo interior está lleno de variedad, la energía creativa del amor se expresa de mil maneras, cada una de las cuales es una glorificación del único Creador.

Por lo tanto, a medida que más y más buscadores dentro de su influencia planetaria llevan a cabo el intento de romper este barniz y buscar el corazón de amor, las dificultades que enfrentan estos buscadores se elevan como un crescendo de dolor del corazón que desea latir libremente, y este dolor es un llamado que se escucha en toda la creación. Hay quienes escuchan tales llamados y desean servir, dándose cuenta de que al dar ese amor de su propio ser a otro, en servicio a ese otro, también encuentran más de ese amor dentro de su propio ser. Así, se dirigen hacia la fuente de ese llamada de auxilio y se ofrecen de todo corazón.

Nos transferiremos en este momento.

(Carla canalizando)

Somos Q’uo. El revestimiento, el caparazón, se siente al principio seguro, el maestro, y el crecimiento interior es cómodo. Cuando llega el momento de que la entidad interna rompa ese barniz, rompa el caparazón, para, en un sentido real, nacer, la dificultad de romper ese caparazón puede ser grande. La estructura de una carcasa está diseñada a propósito para que sea resistente a la rotura. El ataque directo bien puede no funcionar. La nueva entidad de dentro, que podría considerarse ese ser espiritual, nacido no del hombre y la mujer, sino del corazón inquisitivo, es tan débil, tan nuevo, tan diminuto, tan frágil que no puede romper el caparazón por sí solo. El sonido más alegre en el mundo de esta entidad, entonces, es el tap, tap, tocando desde afuera, que ocurre porque hay quienes escuchan esos llantos y vienen a ayudar en el proceso de nacimiento.

Quizás la parte más difícil de intentar convertirse en ese loco espiritual que se abre a todo, acepta todo, da todo y desea todo, es que no hay suficiente de propio Yo. El Yo que está tratando de nutrir a este niño espiritual interior se agota y es tan tentador darle la espalda a ese deseo muy real y sincero de convertirse en un loco espiritual, para poder reclamar la verdadera nacionalidad, la verdadera ciudadanía del Yo, como no de este mundo, no de esta ilusión, sino de una ilusión conocida sólo por ese niño espiritual interior, ese niño tonto, ignorante e instintivo que no puede expresarse claramente, dado que no tiene palabras.

El yo que interactúa con el mundo exterior continúa encontrando poca ayuda del mismo mundo exterior que parece apoyarlo a él y a todo dentro de esa cultura. El desafío, entonces, es desarrollar patrones, dentro de la exposición deliberada a ese entorno espiritual buscado por el niño interior, para que que poco a poco, centímetro a centímetro, el niño espiritual pueda crecer y pueda comenzar a hablarle al torpe idiota de la sociedad cuya personalidad se mezcla con ese mundo exterior, porque la voluntad del Yo es crecer y el hambre de ese crecimiento, una vez descubierto, coloca a ese niño tonto en un camino del que no puede vacilar, sin importar cuán tentador parezca detenerse y volver y negar toda la tontería espiritual.

Nos transferiremos

(Jim canalizando)

Soy Q’uo y estoy de nuevo con este instrumento. Este joven espíritu es la semilla de un nuevo ser, ese ser que espera dentro de cada uno y que a través de la nutrición puede fortalecerse en su sentido del Yo a medida que se aventura desde los terrenos seguros de sus comienzos y avanza como un viajero hacia los mares inciertos, sabiendo que habrá desafíos, pero deseando con todo su ser avanzar y explorar todo el sentido posible del ser que lo llama a avanzar hacia el Ser del único Creador que busca en todas partes la unión con todas las demás porciones de este único y gran Yo, que es en sí mismo un viajero, un explorador, a través de cada porción de Su creación.

Por lo tanto, es natural que otras partes de este mismo gran Ser escuchen la llamada de ayuda en este proceso de descubrimiento, este viaje hacia los mares inciertos. Los que habéis llamado errantes, entonces, son aquellos que han avanzado lo suficiente en este viaje de descubrimiento para comprender que la llamada de ayuda es una llamada de otra parte de sí mismo. Por lo tanto, la respuesta es automática. El errante viaja y entra en la ilusión de la que ha emanado la llamada, poniéndose sobre sí el manto de la humanidad de tercera densidad, y caminando con pies inseguros dentro de vuestra polvorienta ilusión, con el sólo deseo de ofrecerse al Creador visto en todos los demás, caminando como cualquier otra entidad dentro de su ilusión, caminando como cada buscador que intenta aprender las lecciones del amor.

Muy a menudo, amigos míos, como bien sabéis, estas lecciones de amor contienen mucho que no parece amoroso, pues de esta manera se le da al buscador la oportunidad de fortalecer su capacidad de amar, pues ¿qué valor hay en amar lo que es amable? ¿No todos lo hacen? No, mis amigos, se les darán esas oportunidades que están llenas de incertidumbre, de dolor, de confusión, de duda, y si pueden amar aquí, entonces, habrán hecho algo que dejará su marca en el ser de su alma.

Este es el desafío de cada buscador, este es el desafío del errante: amar lo que es doloroso, confuso, temeroso, lo que es difícil en todas las formas que puedes imaginar y en muchas que no puedes.

Nos transferiremos en este momento.

(Carla canalizando)

Somos los de Q’uo. Dentro de ese sentido resplandeciente del Yo espiritual yace una locura divina. La primer y más difícil elección de las entidades es amar la personalidad del Yo ligada a la Tierra, esa criatura de segunda densidad que trae conciencia para ti, tu cuerpo y amar esa mente que estaba equipada con ese cuerpo, esa biocomputadora, por así decirlo, que piensa en términos de uno u otro, sí o no, caliente o frío, bueno o malo, correcto o incorrecto. La conciencia tiene poco que decirle a este yo, a esta superficie del yo, ya que existe un fuerte sentimiento interior, por quijotesco que sea, de que esa no es la solución correcta, que hay más en la creación que “uno u otro”, que la creación es “ambos” en lugar de uno u otro.

Es el viaje que emprende para toda la vida el yo espiritual interior mientras busca amor y busca dar amor, fracasando al principio casi siempre en ser capaz de tener amor por el yo superficial obviamente imperfecto. El yo espiritual interior busca compañía, alguien que sea más brillante, más iluminado, más espiritual, alguien con quien relacionarse de ese viaje que es inevitable, una vez que se emprende, que sea una caminata de por vida con el destino. El intenta abrazar primero a una, luego a otra entidad como amigo, compañero o compañero de trabajo y cada vez que la entidad encuentra a alguien a quien amar y alguien que la ama, piensa que todo está bien, porque ese yo superficial se convence tan fácilmente de que su apariencia externa es satisfactoria y suficiente, sin embargo, el ser espiritual siempre comenzará a ver las grietas en la superficie -las arrugas de las que habló Aaron- y una tras otra, las otras personas lo desilusionarán. Uno se siente defraudado, abandonado, insatisfecho, traicionado y continúa, y atraviesa esa danza una vez más. Porque el espejo insiste en reflejar el yo, y cada otra entidad con la que se encuentra el buscador es el buscador mismo, ubicada en el ángulo preciso para atrapar y reflejar la luz para ofrecer una mejor imagen, un reflejo más claro del yo.

La mente es finalmente superada; sabe por fin que no puede entender y que en este punto, finalmente en este punto, cuando se suelta, cuando se da por vencida, cuando camina en el aire, entonces, y solo entonces, las escamas se caen de sus ojos, y por un momento, la presión de esa decisión, la liberación de la caída en el abismo del desconocimiento, obliga a abrir los ojos sabios del corazón y el aire se llena repentinamente de ángeles, el amor brota de cada rostro radiante, manos por debajo y alrededor, apoyando , amando, sosteniendo, manteniéndolo a salvo, sí, en el aire, manteniéndolo a salvo.

Nada es lo que parece. Para ser sabio, lo más sabio es ser tonto por amor.

Nos transferiremos.

(Jim canalizando)

Soy Q’uo y estoy de nuevo con este instrumento. En este momento nos ofrecemos a hablar sobre cualquier consulta adicional que los presentes puedan hallar valiosa. ¿Hay una consulta en este momento?

Q’uo, has hablado de tal manera que entrelazas la imagen del Buscador con la del Loco y el arquetipo. ¿Existen otras resonancias de las que podrías hablar en este momento entre esas dos imágenes que parecen tan similares?

Soy Q’uo y estoy al tanto de tu consulta, hermano mío.

Este proceso de búsqueda que hemos descrito en nuestras palabras anteriores es universal para todas las entidades de tercera densidad que viven dentro de la ilusión de la separación de la mente consciente y subconsciente. Penetrar el velo del olvido lo suficiente como para amar sin esperar nada a cambio es un proceso que tiene pasos, o como los conoces, las imágenes arquetípicas, que reflejan el viaje del buscador.

Hemos estado hablando hoy de la elección que está representada por el vigésimo segundo arquetipo, conocido como el Loco. Todo el proceso de búsqueda dentro de tu ilusión de tercera densidad es uno en el que te conviertes en ese Loco. Es un proceso que contiene, como la Biblia lo ha llamado, el valle de sombra de la muerte. Hay en este proceso una vara y un cayado que consuelan a los que andan en valle de sombra de la muerte. Estos son los componentes de la Voluntad y la Fe que suenan a lo largo de cada imagen arquetípica y son como la estrella guía, porque la fe en que este proceso terminará bien debe ser alimentada por la voluntad de perseverar. Por lo tanto, existe la amenaza de caer y morir, el ser devorado vivo por la ilusión, la incapacidad de ver el peligro que lo rodea, porque pareciera que todo lo que nos rodea es oscuridad.

Así, la imagen del Loco se adapta bien a vuestra ilusión, y resulta ser el lema mediante el cual cada uno pudiese buscar la inspiración y la iluminación del corazón. Hablamos del corazón como el amor que se puede encontrar y experimentar del Creador hacia uno mismo y hacia todos los demás, a medida que el Yo, que es el buscador continúa colocándose en posiciones similares a las de caminar por el acantilado, dispuesto a ser vulnerable y a dar sin esperar nada a cambio.

Por lo tanto, ven esta imagen una y otra vez invocada por el buscador en la rutina diaria de actividades y, de hecho, dentro de este círculo de búsqueda, al comenzar su meditación, cada uno se colocó en esa posición para compartir abiertamente con todos los demás aquí reunidos que el esfuerzo de la búsqueda se acentúa compartiendo sinceramente lo que hay en cada corazón.

Este arquetipo es el arquetipo más activo, digamos. Aunque es el último en ser dominado, es el primero en ser llamado y el que se llama con más frecuencia, amigos míos.

¿Hay otra consulta, hermano?

Sí, Q’uo. He considerado el arquetipo de los dos amantes, también imbuido de esta idea de elegir los dos caminos, y me gustaría pedir sus comentarios sobre su diferencia con el vigésimo segundo arquetipo y sus similitudes, ya que he tenido poco éxito al reflexionar sobre eso para mí mismo.

Soy Q’uo y estoy al tanto de tu consulta, hermano.

El arquetipo conocido como Los Amantes es el arquetipo que, como habrás conjeturado correctamente, ilustra mejor la elección de tu ilusión: el camino del resplandor, que hace brillar el amor y la luz del Creador único libremente para todos, o el camino de la atracción magnética que busca el amor de los demás para utilizarlo para uno mismo. Cuando se ha hecho esta elección, vemos que el vigésimo segundo arquetipo, el Loco, siendo plenamente invocado, el buscador, habiendo hecho su elección, queda disponible para la apertura del Yo al amor en su sentido más completo, es decir para dar amor como respuesta a todo catalizador.

Así, los Dos Amantes presentan la elección; el Loco sigue adelante, habiendo hecho esa elección.

¿Hay otra consulta, hermano?

Gracias, Q’uo, no, no en este momento.

Soy Q’uo, y te lo agradecemos una vez más, hermano.

¿Hay otra consulta?

[Pausa]

Soy Q’uo, y sentimos que hemos saturado a este grupo con información este día y nos disculpamos, en cierto sentido, por sobrecargar a los buscadores de la verdad con demasiado de algo bueno. Estamos muy agradecidos de haber podido unirnos a este grupo este fin de semana y esta sesión de búsqueda. Ha sido, como siempre lo es, un gran privilegio y alegría para nosotros trabajar con sus corazones y sus deseos y su gran búsqueda de luz y amor. Estamos muy complacidos de estar con su grupo en su viaje.

En este momento, nos despediremos de este instrumento, dejando a cada uno en el amor y en la luz del único e infinito Creador. Somos conocidos por ustedes como los de Q’uo. Adonai, mis amigos. Adonai.