La Confederación nos ha ayudado a ver nuestro mundo como un lugar donde todo está bien, todo lo que ocurre está escrito, y que no hay errores. Por otro lado, se hace énfasis en el ofrecimiento del perdón, y Ra ha dicho que en el perdón tiende a frenar el movimiento de la rueda de lo que llamáis karma. Esto parece una paradoja, en el sentido de que si uno acepta y entiende que no hay errores y que todo lo que ocurre está escrito, ¿qué es lo que habría que perdonar?

(Canaliza Jim)

Soy Q’uo, y os saludo a todos y cada uno en el amor y la luz esta tarde. Os damos las gracias por invitarnos hoy a estar presentes. Siempre nos sentimos muy honrados al unirnos a este círculo de búsqueda, porque vuestra búsqueda es de una naturaleza tal que es como una luz brillante que luce en los cielos sobre esta morada y atrae a aquellos que celebran con vosotros la posibilidad y la oportunidad de buscar una vez más al Único Creador, y servir al Creador en cualesquiera de las formas que puedan darse en esta época.

Nosotros, como siempre, quisiéramos pediros que nos hagáis un pequeño favor: que utilicéis vuestro discernimiento para evaluar la importancia de las palabras y los pensamientos que os impartimos, y que toméis aquellas que tengan valor para vosotros y dejéis las que no lo tengan. De esta manera, nos dais la libertad de compartir lo que hemos de aportar.

La consulta de hoy se refiere a la aparente paradoja entre esa afirmación que siempre está a la vanguardia de la filosofía de la Confederación—que todo está bien, y verdaderamente todo estará bien—con la definición del perdón como el freno de la rueda del karma, y por qué tal perdón habría de ser necesario en un ambiente o una creación en la que todo estuviese realmente bien. Nos agrada mucho responder a consultas como ésta, y también nos produce un sentimiento de aprobación por la reflexión y el estudio intensivo que demuestra la consulta.

Para empezar, la creación en la que todos vivimos es una creación unificada. Ha sido creada por el Creador Uno Infinito delegando, diríamos, el amor, que constituye una parte tan importante del Único Creador, a aquellas entidades que llamáis soles o estrellas, los Logoi que reflejan el amor del Creador al hacer avanzar la creación, en la que se tiene como cierto que todo está bien. Pues cada entidad denominada Logos crea su propia galaxia de estrellas, digamos, y para ello utiliza el material, el modelo básico, podríamos decir, que cada uno de ellos recibe del Único Creador. Así, toda la creación, en su infinidad del ser, puede contemplarse a escala macrocósmica como aquella que refleja al Creador Uno Infinito y su deseo de conocerse a sí mismo de formas que no serían posibles si las entidades no ejerciesen su libre albedrío mientras avanzan a través de las densidades de formación, aprendiendo las lecciones de cada densidad y eventualmente regresando de nuevo, en unidad, al Único Creador, trayendo los frutos de sus elecciones de libre albedrío para ayudar al Creador a conocerse a sí mismo.

A medida que avanzáis, cada vez más profundamente, u os adentráis cada vez más en la naturaleza de la creación, comenzaréis a ver cómo cada parte de la misma, y cada entidad, en cada rincón, en cada resquicio del universo, refleja de alguna manera al Único Creador, lo que puede ser difícil de ver para algunos, porque en una creación infinita basada en el libre albedrío hay gran diversidad.

En este momento, vamos a transferir este contacto al conocido como Steve. Somos aquellos de Q’uo.

(Canaliza Steve)

Soy Q’uo, y estamos con este instrumento. Quisiéramos comenzar nuestra comunicación a través de este instrumento agradeciéndole su desafío y también por la labor, digamos, que ha comenzado a realizar para crear un ambiente capaz de recibir una columna de luz que pueda servir como protección para sí mismo y su funcionamiento, y para el grupo con el que trabaja. Respaldamos esta actividad, de la que podríamos decir que empieza a acercarse a los grados inferiores de la actividad mágica, de tal manera que ahora cabe la posibilidad de desarrollarla ulteriormente sobre esta base.

Quisiéramos sugerir, con respecto a la consulta en cuestión, que cada cual aquí considere que es una entidad vulnerable, y que las entidades vulnerables necesitan protección. Pero ¿por qué debería necesitarse protección en una creación de unidad? ¿Por qué, en una creación de unidad, tendría que haber aquellos que siguen ignorando esa unidad y se comportan de maneras potencialmente perjudiciales para los demás? En pocas palabras, ¿Por qué tendría que haber una especie de diáspora del Creador hasta el punto de que aquellos que son el Creador, pero que también son puntos de luz individualizados, digamos, no fuesen capaces de reconocerse a sí mismos en su origen, y asimismo incapaces de reconocerse a sí mismos en su destino?

En pocas palabras, ese es el misterio de la creación, queridos amigos, porque ser una criatura es ser vulnerable, y esa vulnerabilidad es señal de separación o de alejamiento de la unidad. Ahora bien, os aseguramos que no hay nada que podáis decir o hacer, o que pueda sucederos, que os separe en última instancia de esa unidad. Pero no es menos cierto que el eco más profundo de vuestra experiencia más profunda parece apuntar a que, según parece, aspiráis a esa unidad en vano—que la unidad misma no podría ir más allá de lo que realmente es—y que en ese alejamiento entre el Creador y la criatura radica todo el propósito y la intención de la creación porque al distanciarse, el Creador descubre que, aunque es cierto que el Creador no puede ser algo distinto de lo que es, también es aparentemente cierto que es precisamente esto, es decir, algo distinto de lo que es.

Ahora bien, si queréis ahondar en la cuestión desde el punto de vista del Creador, la respuesta que surge será simplemente esta: Que el Creador necesita ser diferente de lo que es con objeto de informarse de lo que es, y con objeto de crecer, si se nos permite decirlo así. Esta creación está viva, y en la vida hay crecimiento.

Habiendo dicho esto desde el punto de vista de la creación, ahora quisiéramos fijarnos en el punto de vista de la criatura, que en principio debe contemplarse, digamos, tanto como una parte del Creador, como una entidad autosuficiente hasta cierto punto, en la medida en que debe aprender a mantenerse por sí misma. Debe hacerlo así para que aquello que tenga para ofrecer a la consideración del Creador a su regreso, el Creador pueda recibirlo como algo nuevo, como un don, como un punto de revelación que permita profundizar en el sentido del gran misterio del ser.

La criatura que se yergue por si misma sufre las consecuencias de las eventualidades que se presentan inevitablemente en una creación en la que hay muchos rostros dispares y diferenciados del Creador, ya que la información que se transmite de vuelta al Creador surge en gran parte de las interacciones entre criaturas individualizadas, y estas interacciones pueden llegar a ser muy complejas y, como bien sabéis, verdaderamente angustiosas.

Y así, podríamos parafrasear la pregunta que se nos ha planteado tan solo preguntando: ¿Por qué tiene que haber angustia? ¿Por qué tiene que darse la posibilidad de la desarmonía para que el Creador aprenda de sí mismo? La desarmonía surge como consecuencia de la diferenciación—la diferenciación surge como resultado del desembolso, digamos, de energía del Sol Central para que cada centella de la creación, constituyendo una criatura individualizada, comience un largo viaje de vuelta al Creador desde un estado de dispersión del que, al principio, no se conoce nada en absoluto. Tan radical es esta cuestión centrada en el misterio del ser que debe plantearse incluso contra el trasfondo del no-ser, o de la nada.

Ahora bien, diremos que este desembolso en la nada lleva consigo una resonancia de fondo que se puede contemplar de dos maneras: se puede ver como una especie de recuerdo tenue de una armonía de inmersión total en el único ser primigenio que, como hemos dicho, es creativo; pero esta resonancia también puede experimentarse como terror abyecto. Es el terror de ser quitado de enmedio, y diremos que cada criatura lleva consigo el legado de esta posibilidad incluso mientras lleva consigo el legado de la memoria de la unidad.

Y por eso, ser una criatura supone ser en cierra forma una entidad con dos aspectos—una entidad vulnerable en toda la extensión del término, absolutamente, completamente vulnerable, y por otro lado una entidad que es asimismo absoluta y completamente invulnerable. Hay una especie de perfección en ese equilibrio. Ahora bien, la aventura de la creación implica un doble movimiento, digamos, un movimiento hacia el exterior en la vulnerabilidad de la individualización, y un movimiento hacia el interior, hacia la invulnerabilidad de la unidad, a la que también podríamos denominar amor. Por lo tanto, a la vulnerabilidad podríamos llamarla “desamor”, o el sentimiento de la pérdida del amor.

Ahora bien, el amor en sí mismo—en la medida en que impera, en la medida en que protege a la criatura, en la medida en que constituye una especie de energía que encapsula a la criatura de tal modo que la criatura no conoce otra realidad y no percibe la separación—un amor como éste, puede, desde cierto punto de vista, ser visto como confinante. Es de apoyo, es sustentador, pero también es confinante. Y, a modo de analogía, quisiéramos sugerir que consideréis que en el esquema de vida de esas pequeñas criaturas sobre vuestro planeta conocidos como niños, llega un momento en el que deben dejar la comodidad y la seguridad del hogar y salir a un mundo en el que ya no disponen del abrazo protector de la madre, del abrazo protector del padre, y en dicha situación son más vulnerables de hecho. Pero si no fuera por esta marcha del hogar, los jóvenes no tendrían la oportunidad de enfrentarse a los retos que forman parte integrante de la vulnerabilidad que comporta su experiencia vital. No tendrían la oportunidad de crecer, desarrollarse y cultivar esos dones únicos que más adelante puedan traer de regreso a casa, al hogar, para gran alegría de todos los que allí moran.

Así sucede de un modo análogo con respecto a la creación en su conjunto, porque sois proyectados a un dominio basado en la experiencia en el cual está totalmente planeado que no sepáis que en la raíz de vuestro ser sois inmortales, y así la vulnerabilidad parezca, en ese caso, absoluta; Puede contrarrestarse mediante el conocimiento de que en lo más profundo del alma, todo sigue estando bien, que en lo más profundo del alma ya estáis totalmente a salvo. Decimos pues, que como criaturas lo desconocéis—no lo sabéis como criaturas de primera densidad, ni lo sabéis como criaturas de segunda densidad, donde el instinto de supervivencia comienza a cultivarse hasta el punto de establecer defensas para que una entidad pueda protegerse de las intrusiones de otras.

Ahora bien, las entidades se entrometerán entre sí. Y eso también es parte del plan; porque al traspasarse los límites de una y otra entidad se crean las condiciones, las condiciones catalíticas, diríamos, que permiten cultivar un sentido estructurado del yo, que permiten desarrollar un sentido del yo como único. Y en la vasta infinidad de la creación, podríamos decir que cada chispa del ser es absoluta en su singularidad. Cuando uno contempla la inmensidad de la creación, la provisión de tal singularidad constituye algo verdaderamente asombroso, queridos amigos. Y la vanguardia, la punta de lanza de la creación se despliega en base a esta singularidad. Es en base a esta singularidad que vivís vuestra existencia.

Ahora, en la actualidad, disfrutáis de una densidad que hemos denominado la tercera, que es algo atípica en el sentido de que involucra a seres que han podido conseguir que los golpes y tribulaciones de la existencia como criaturas se hayan llegado a asentar en la consciencia de tal manera que lo esencial de vuestra experiencia resulta ser una representación consciente del ser, única en sí misma. Pero, al mismo tiempo, también está velada la incógnita de quién sois todos y cada uno aquí—por el velo de la consciencia, característico de la tercera densidad—de modo que sois vulnerables de una manera más profunda que si la aventura de vuestro proyecto vital se limitase meramente a una lucha por la supervivencia o a una lucha por la dominación. Porque la naturaleza misma del ser, cuyo proceso de creación por vosotros mismos os ha llevado un largo período de tiempo, es tal que puede sufrir con las dificultades que salen al encuentro durante la vida encarnada, de tal modo que estas dificultades pueden comenzar a deshacer la misma urdimbre del ser. Por ese motivo sois doblemente vulnerables.

Al ser vulnerables de un modo en el que la consciencia misma del yo puede verse comprometida, debéis desarrollar patrones de defensa para poder preservar la urdimbre de vuestro ser a un nivel muy profundo, pero estas defensas pueden resultar ellas mismas vulneradas, y lo son sistemáticamente, por un catalizador fuerte. 1 Las vulneraciones más grandes que encontramos son las de uno mismo a sí mismo, y cuando os sentís vulnerados así, podéis tomaros una ofensa que no es más que el daño producido por un evento accidental, como la ofensa de una intrusión que se percibe como si tras ella hubiera una intencionalidad completa. Estas ofensas son las que claman sanación, y como hemos dicho, el gran sanador es el perdón. El gran sanador es el perdón, y perdonarse a uno mismo es un fenómeno doble. El yo debe perdonarse a sí mismo por ser vulnerable; el que se ofende a sí mismo debe perdonarse por haberse mostrado tan profundamente ofensivo para consigo mismo.

Ahora bien, este perdón del que hablamos es quizás la actividad más difícil que una entidad encarnada debe emprender, y de hecho, constituye casi la seña de identidad de la vida de tercera densidad, que requiere del perdón de muchas maneras diferentes, en ocasiones muy diversas; y requiere que aquel que se ha comprometido a perdonar deje bien patente una vez, y otra, y otra vez más este perdón, si es que alguna vez, o quizá nunca, llegase a comprender plenamente el alcance de la herida infligida. Y eso requiere de la sanación que sólo el perdón puede dar.

Y así, el primer acto de perdón puede ser comparado con el comienzo de una postilla, por así decirlo, el segundo acto puede favorecer el proceso, y así sucesivamente, hasta que la herida se cure, y eso tan sólo representa el comienzo de un proceso más largo en el que la cicatriz que haya quedado, finalmente se resuelva también. Y así, afirmamos que a un acto de perdón se añade otro acto de perdón, y otro y otro, y otro, y otro, y este proceso puede parecer ciertamente interminable. Pero os aseguramos, queridos amigos, que hay lo que podríamos llamar una conclusión a este proceso, y llegará un momento en el que os despertéis en un día luminoso y soleado y descubráis que la herida que recibisteis es tan sólo un recuerdo, y que en el recuerdo mismo hay ahora una cierta satisfacción. Es la satisfacción del trabajo bien hecho, porque al haberos sanado de esta manera, habéis sanado a la creación misma—habéis equilibrado una parte de la creación que estaba descompensada y le habéis dado al Creador una perspectiva apropiada desde la cual ver la naturaleza íntima de las mismas interacciones a través de las cuales el Creador obtiene más información sobre sí mismo. Estáis situados precisamente en la parte decisiva de la tarea que constituye el propósito de la creación.

Os damos las gracias por esta consulta tan perspicaz, ya que nos ha dado la oportunidad de hablar de un tema que no puede ser sino esencial en vuestros progresos en estos momentos, y os podemos asegurar que es también uno de los aspectos fundamentales de nuestro propio progreso, pues ahora estamos hablando de la naturaleza misma de la creación. Os felicitamos por vuestros progresos, queridos amigos, que ahora siguen siendo, al igual que lo han sido durante mucho tiempo, motivo de inspiración para nosotros, sois buscadores valientes, y nos alegramos de vuestros éxitos.

Somos aquellos de Q’uo, y en estos momentos quisiéramos dejar este instrumento y regresar al conocido como Jim, para preguntaros si tenéis en mente más consultas. Adonai, queridos amigos, Adonai.

(Canaliza Jim)

Soy Q’uo, y estoy de nuevo con este instrumento. Quisiéramos preguntar, en estos momentos, si habría más preguntas a las que podamos responder.

Q’uo, a través de Steve nos habéis hablado acerca del procedimiento de encarnar como el de la vulnerabilidad, y parece como si estuvierais destacando el perdón como algo propio del camino espiritual positivo. Me preguntaba si podrías hablar acerca de si el perdón forma parte o no del camino de servicio al yo, y si no, ¿cómo se relacionan ellos con esa vulnerabilidad cuando ésta ha sido infringida?

Soy Q’uo, y estoy al tanto de tu consulta, hermano. De nuevo, una consulta muy reflexiva. La vulnerabilidad que experimenta una entidad orientada positivamente es aquella vulnerabilidad que ha sido admitida antes de encarnar, digamos, porque vuestra tercera densidad es la que, como ya mencionamos, se emprende al otro lado del velo del olvido, y con todo, cada alma que entra en la tercera densidad es consciente de que va a olvidarse de la perfección de la creación, del amor en cada momento y de la luz que da forma a cada parte de la creación. Así, asume voluntariamente esta vulnerabilidad, que tiene la función de permitirle aprender lecciones que puedan, digamos, suponer un trauma, dejándola expuesta y utilizando esa vulnerabilidad por vía de las particularidades de la ilusión de tercera densidad, en donde hay la sensación de separación y la necesidad de explorar este sentimiento de separación, de tal manera que se produzca un sentimiento creciente de unidad como resultado de lo aparentemente opuesto. Así pues, la entidad orientada positivamente se expone voluntariamente a una situación de vulnerabilidad en cada experiencia encarnada, con el fin de adquirir un mejor entendimiento en el sentido de que todo está bien, en el sentido de unidad que es, de hecho, la esencia, la verdadera naturaleza de la realidad.

Sin embargo, en el camino de orientación negativa este sentimiento de vulnerabilidad no lo utiliza el individuo que puede ser su objeto o su víctima, digamos. Lo utilizan aquellos que pudieran esclavizar a aquella entidad negativamente orientada que sea vulnerable, porque esto es lo que define el camino negativo: la separación. Esta aparente separación tan sólo existe para la entidad positiva mientras no sea capaz de penetrar el velo del olvido. Así pues, la entidad orientada negativamente busca la separación de todos los otros yoes, y busca controlar y dominara todos los otros yoes, y utilizará cualquier vulnerabilidad que cualquier otro yo pudiera manifestar o exhibir como un medio para poder efectuar esta dominación y control.

Ahora bien, hay un cierto provecho, digamos, para la entidad así controlada y dominada por su vulnerabilidad—quizás la vulnerabilidad sea solamente la de poseer menos poder y la incapacidad de ejercerlo sobre los demás así. Sin embargo, a medida que el poder se ejerce sobre la entidad negativa que haya resultado ser vulnerable a su dominación, esta entidad aumentará su deseo de avanzar en su propia polarización negativa dominando a aquellos que puedan ser más vulnerables que ella misma. Así, la vulnerabilidad se utiliza a la inversa, del mismo modo que todo el camino de polaridad negativa se basa en cada porción del camino positivo que retrocede.

¿Hay alguna pregunta más, hermano?

No sobre eso, gracias, Q’uo.

Tengo una consulta. Pienso que en el caso de una entidad negativa, todavía hay cierto interés en trabajar por la unidad, pero parece que esta unidad precisamente es algo que la entidad negativa quiere arrogarse a sí misma. Parece que al hacerlo está rechazando su propia vulnerabilidad, y uno puede darse cuenta que ese rechazo está basado en el miedo, pero en los niveles más altos de la polarización negativa parecería como si la energía impulsora ya no fuese la del miedo, sino algo más bien como la ira, o no sé muy bien qué palabra usar, así que ¿Podrían decirme si la energía impulsora que subyace de principio a fin en la polarización negativa sigue siendo el miedo, o bien si hay algo más, que quizás acabase de descubrir durante el transcurso de la polarización negativa, que pudiera constituir esa energía impulsora?

Soy Q’uo, y estoy al tanto de tu consulta, hermano. Una consulta muy reflexiva— comenzamos.

El impulso hacia un cierto tipo de uniformidad que mencionaste, o unidad, no necesariamente armonía, solo se utiliza por las entidades orientadas negativamente hasta cierto punto, ya que la percepción inicial en la experiencia de formación del complejo de memoria social de polaridad negativa de cuarta densidad es que hay motivos para llegar a alianzas, digamos, un medio por el cual se pueda conseguir más poder cuando, por así decirlo, a uno le rascan la espalda con la promesa de rascarla a su vez al otro. Este tipo de unión para un propósito común tiene un valor muy limitado para la entidad orientada negativamente a medida que escala posiciones para ganar polaridad, ya que en algún momento la ira que has descrito, o la insatisfacción con los demás hasta el punto de la separación, la dominación y el control, se reemplazan por lo que llamarías ambición, o el deseo de más poder, un poder aún mayor, un poder de cierta clase, un poder que les conduzca al reconocimiento, la adoración, la sumisión, y las diversas degradaciones del yo que son adoptadas voluntariamente por la entidad negativa y que, hasta cierto punto, considera como útiles.

Entonces, cada entidad así dominada, puede usar la ira de haber sido dominada y elevarse dentro de los niveles de polarización negativa hasta alcanzar aquellos niveles a una altura en la que ya no exista la necesidad de ira, ya que la dominación representa un gran éxito. Por lo tanto, la ambición es la fuerza más prevalente que utilizan las entidades negativas que han tenido éxito en su proceso de polarización. También existe una especie de deseo de unirse en unión total con el Único Creador, como también lo es el deseo de las entidades con orientación positiva. Sin embargo, este deseo de convertirse en el Único Creador solo contempla una visión limitada de la naturaleza del Único Creador; la visión que considera que debe ponerse orden en el universo, y que el que lo va a ordenar será el yo que ha manifestado al Creador en grado suficiente para hacerlo.

¿Hay alguna otra pregunta, hermano?

No, ha sido muy esclarecedor. Gracias, Q’uo.

Soy Q’uo, y te damos las gracias, hermano. ¿Hay alguna otra consulta en estos momentos?

Q’uo, volviendo nuevamente al camino positivo, y sobre el tema del perdón, parece que algunas cosas son más difíciles de perdonar que otras. Creo que a algunas personas en el camino positivo les resulta más fácil perdonar las cosas que les han hecho a ellas mismas que las cosas que les hacen a otras personas, y hay algunas cosas que les parecen imperdonables; Y dando por sentado que este es un proceso para evolucionar y cultivar el amor hacia una aceptación cada vez mayor, ¿Tenéis algún consejo sobre qué hacer si tropezamos con algo imperdonable, y sencillamente somos incapaces de superarlo y de ofrecer amor a algo que nos parece tan aborrecible?

Soy Q’uo, y estoy al tanto de tu consulta, hermano.

Al ver una situación que parece imperdonable, la entidad orientada positivamente haría bien en mirar dentro de sí mismo, porque esa experiencia bien pudiera haberla experimentado esta entidad a una edad muy temprana, la edad en la que toma forma la estructura de la personalidad, en los primeros años de vida, así tal vez se pueda recobrar un recuerdo muy doloroso que hubiera quedado insertado en los reinos subconscientes de la mente, tan doloroso como para que la mente consciente lo hubiera llegado a considerar.

Hay otro aspecto cuando se examina dentro de uno mismo lo que parece imperdonable, y es justo al revés. Es decir, que la entidad que no puede perdonar una determinada acción de otro puede mirar dentro de sí mismo hasta aquel momento en que esa acción fue cometida por la entidad que no puede perdonarla en otro, y la entidad no pudo, en aquel momento, perdonarse a sí misma por haber llevando a cabo esa acción, que entonces parecía correcta, pero que rápidamente se juzgó errónea, y el yo fue castigado por el yo de una manera tal que, una vez más, el recuerdo fue tan doloroso que se trasladó a las áreas inferiores de la mente consciente , o a las áreas superiores de la mente subconsciente. Una reflexión interna, una introspección así, tal vez en el estado meditativo, o en estado de trance cuando se utiliza la hipnosis, pueden revelar a una entidad lo que ella misma se ha ocultado a sí misma por las razones antes mencionadas.

¿Hay alguna otra pregunta, hermano?

No, gracias.

Soy Q’uo y te damos las gracias una vez más, hermano. ¿Hay alguna otra consulta en estos momentos?

[Pausa]

Soy Q’uo. Como parece que hemos agotado las consultas para esta sesión de trabajo, quisiéramos, una vez más, agradecer a todos los aquí presentes por haber tenido la amabilidad de invitarnos a sumarnos hoy a vuestro círculo de búsqueda. Como siempre, estamos encantados por esta experiencia. Estamos realmente impresionados con la pureza de vuestro deseo de buscar la verdad, la voluntad de abrir el corazón y el talento al ejercer la capacidad mental para expresar lo que parece inexpresable en un tipo de consultas que revelan aún más la unidad de la creación donde antes no se veía.

Somos aquellos de Q’uo. En estos momentos os dejamos en el amor y en la luz. Salid y disfrutad del poder y la paz del Único Creador. Adonai, queridos amigos, Adonai vasu borragus.


  1. Relacionado: “En vuestra ilusión no existe un refugio exterior contra las borrascas, las ráfagas y los temporales del catalizador que sobreviene rápida y cruelmente.” #95.24